Hay un Ozzy al que ves cada noche en The Osbournes: el millonario de 53 años, arrastrando los pies por su mansión de Beverly Hills, con sus tatuajes y su pelo hasta los hombros y sus mechas coloradas; lo ves luchar contra la mecánica simple de encender un aparato de televisión
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Lo ves luchar contra la mecánica simple de encender un aparato de televisión, esquivar los regalitos que los perros de la familia dejaron en la alfombra, disparar la palabra fuck cada diez segundos junto con su esposa cascarrabias, Sharon, de 50 años, y sus hijos Kelly, de 17, y Jack, de 16. Una bendición para el rating de la mtv, The Osbournes ha convertido a Ozzy en el Papá Top de la Tevé, y en estrellas a cada uno de los miembros de su familia.
Pero la vida real es lo que le sucedió a Osbourne en el largo camino que lo llevó a la pantalla chica. "Yo soy el verdadero héroe de la clase trabajadora", dice con orgullo, y tiene detrás una vida para probarlo. Desde 1970, este cantante británico -desertor de la secundaria y malhechor adolescente que creció en extrema pobreza- ha sido el rey indiscutido del heavy metal; primero con Black Sabbath, luego como solista multiplatino y como máquina imparable de hacer giras. Fundado en 1996, el Ozzfest, su magnífico festival anual itinerante, es el tour de rock de mayor recaudación (la edición actual concluyó el 8 de septiembre, en Dallas).† Osbourne nunca tuvo que hacer mucho esfuerzo por aparecer en los diarios: mordió la cabeza de un murciélago en 1982; pocas semanas después fue arrestado por mear en el monumento norteamericano a la batalla de El Alamo, borracho y vestido de mujer. Pero ahora su nombre está en todas partes. Este año, Ozzy recibió una estrella en el Hollywood Boulevard, fue invitado de honor en la Cena para Corresponsales de la Casa Blanca, cantó "Paranoid", de Black Sabbath, para Isabel ii, en el concierto-celebración del Jubileo de la reina, en Londres, y ganó un Emmy. Tiene nuevos álbumes (En vivo en el Budokan y la banda de sonido de su serie de tevé) y ya está lista una segunda temporada de The Osbournes.† "Si tenés un fucking sueño, no dejes de creer en él", declara Osbourne en su hotel de Nueva York, al comienzo de una charla que se prolongará durante cinco horas, a lo largo de dos días. "De eso se trata todo: de fantasías y sueños." Las fantasías fueron todo lo que tuvo Ozzy cuando era chico. Cuarto de seis hermanos, John Michael Osbourne nació el 3 de diciembre de 1948 en Aston, cerca de Birmingham, Inglaterra. Su padre trabajaba de noche como fabricante de herramientas. Disléxico, Ozzy abandonó el colegio a los 15 y perseveró en algunos trabajos serviles antes de cofundar Sabbath en 1968 con el guitarrista Tony Iommi, el bajista Geezer Butler y el baterista Bill Ward.† Esta es la entrevista más larga que ha concedido hasta ahora. Aquí Osbourne revela la verdad detrás de su éxito: su infancia; los locos días de Sabbath; las drogas y el alcohol; la muerte de su guitarrista Randy Rhoads en una trágica aventura en aeroplano, en 1982; y su amor por Sharon, la mujer que salvó su vida y su carrera.
En qué pensabas mientras cantabas "Paranoid", en elconcierto del Jubileo de Plata de la reina Isabel? Debiste haber asustado a la mujer hasta el borde del infarto.
El príncipe Guillermo después me dijo: "Yo quería que usted cantara «Black Sabbath»". Si yo hubiera cantado "Black Sabbath", todo el fucking palco real se hubiera transformado en piedra, y el arzobispo de Canterbury hubiera tenido que remojarlo en agua bendita.
Al principio, pensé que me habían convocado para cantar en ese concierto por la simple razón de que soy "el chiste de la casa", la broma interna. Pero todos -la familia real, todos los príncipes- terminaron sacudiendo la cabeza, siguiendo el ritmo. Y el clima en el backstage era grandioso. Yo estaba ahí con sir Paul McCartney, Bryan Adams, Joe Cocker… Era como estar sentado en un bar con todas las celebridades del mundo.
Vos tenés que entender: yo vengo de Aston, en Birmingham, un barrio industrial muy pobre. Recuerdo que cuando los Beatles empezaron a hacerse famosos yo estaba sentado en la puerta de mi casa y pensé: "¿No sería fantástico que Paul McCartney se casara con mi hermana?". Y acá estoy, treinta y seis años después, cantando "Hey Jude" con McCartney, al final del concierto del Jubileo. Yo adoraba a los Beatles. Steve Jones, de los Sex Pistols, una vez me dijo: "Yo odiaba a los Beatles". Para mí, eso es como decir que odiás el aire.
¿Hiciste un gran esfuerzo para no decir fuck delante de la reina?
Esa palabra estuvo temporariamente detenida en mi mente. Mi esposa le dijo a Camilla Parker Bowles [novia del príncipe Carlos]: "Creo que sos fucking magnífica". Mis globos oculares casi se salen de mi cabeza. Dije: "Sharon, cuidá tu lenguaje". Y Camilla Parker Bowles dijo (imita el acento de la alta alcurnia inglesa): "Oh, está muy bien. Maldecimos bastante por aquí".
Cuando me encontré con la reina, traté de mantener mi mano dentro de mi bolsillo. Tenía miedo de que se desmayara si venía el tatuaje [o-z-z-y, en los dedos de su mano izquierda]. La reina dijo: "Tengo entendido que usted es el salvaje". Y yo: "Heh, heh, heh" (risa incómoda). De una cosa me di cuenta: tiene una piel maravillosa para una mujer de su edad.
También te reuniste este año con el presidente norteamericano Bush, en la Cena para Corresponsales de la Casa Blanca.
Otra vez me sentí como el chiste de la casa. Estaba realmente nervioso. Pero resultó ser como la beatlemanía: los periodistas enloquecieron conmigo. Todo lo que me sucedió durante los últimos seis meses ha sido increíble. Hace dos años, yo pensaba: "Tengo 52, más vale voy haciendo desaparecer el Ozzfest, no lo hago todos los años, y me voy retirando con gracia". De golpe, alguien tiró una granada de éxito en mi habitación.
Hace cinco años, la prensa y la gente de la realeza no te hubieran regalado ni un minuto de sus vidas. ¿Te molesta la hipocresía?
No es hipocresía. Soy la figurita del mes. Sé que la burbuja va a explotar, y voy a ser noticia de ayer. Pero no estoy dejando que nada de todo esto se meta en mi música. Todavía puedo hacer rock como un hijo de puta.
Si las cámaras de tv te hubieran seguido durante tu infancia en Birmingham, ¿qué hubiéramos visto?
Mi casa era muy pobre. Mi papá trabajaba por las noches como fabricante de herramientas. El estaba como blindado; no evolucionaba con los tiempos. Jamás le hubiera comprado a mi mamá un lavarropas. Teníamos en el jardín una caldera: prendías un fuego debajo de la olla de cobre, y ahí hervías las ropas hasta que se morían. Uno de mis hermanos y yo dormíamos en la misma cama. No teníamos sábanas. Nos cubríamos con abrigos viejos.
Cuando era pequeño, todos los domingos por la mañana, mi papá y mi tío Jim me llevaban al pub Golden Cross. Como no me dejaban entrar por la edad, me sentaba en el escalón y ellos me traían una shandy, que es mitad limonada, mitad cerveza. Me acuerdo que pensaba: "La cerveza debe ser la mejor limonada del mundo. Me muero por cumplir la edad para poder tomarla". Cuando tomé mi primera cerveza, la escupí: "No puede ser esta fucking porquería. Parece agua de lavar los platos". Pero después se me subió a la cabeza. Yo tomaba cerveza no por el sabor, sino por lo que me hacía sentir.
¿Cómo era tu mamá?
Hacía lo mejor que podía. Nunca salimos de casa sin comer. Ella ajustaba las cosas al límite. Siempre había suficiente pan y papas como para alimentarnos. Pero no había dinero. Yo solía pedirles a los vecinos una taza de azúcar, una botella de leche. Uno de mis mayores miedos es quedar en bancarrota, sin un centavo. Es mi inseguridad desde niño. Nunca me fui de vacaciones, nunca vi el océano, hasta que cumplí 14 años.
Dejaste el colegio a los 15… ¿porque querías o porque no te quedaba otra?
Quería irme de ahí. Cuando yo iba al colegio, la dislexia no era reconocida como una enfermedad. Yo miraba el pizarrón y era como mirar el menú de un restaurante chino, escrito en chino. Pero tampoco podía conservar un trabajo. Primero trabajé en una joyería: fabricaban serville- teros y cigarreras. Después fui plomero, y asistente en una obra en construcción. Después trabajé en un matadero; ése fue el empleo que más me duró.
¿Qué hacías ahí?
Matar. Era un sistema automatizado, pero los chicos me dejaban dispararle a alguna vaca de cuando en cuando. Mi primera función ahí fue vaciar de vómito los estómagos de las ovejas. Había una montaña gigante de vómito. El olor era imposible de creer. Pero te acostumbrabas.
Entonces conseguí un empleo en una funeraria. Mi mamá se espantó: "Estás loco". El formaldehído era atroz. Cuando volvía a casa tenía visiones de los rostros de las personas muertas. Fue entonces cuando mi mamá me consiguió mi primer trabajo musical: afinaba bocinas de autos. Se suponía que tenías que hacer novecientos por día. ¿Te imaginás estar en una pieza con semejante fucking quilombo de ruido?
El gran ideal de los obreros ingleses era trabajar hasta jubilarse, y ahí te daban un reloj de oro. Esa ecuación nunca me cerraba. ¿Voy a darte toda mi vida a cambio de un reloj de oro? Mejor rompo una vidriera y me robo uno…
Te metieron en la cárcel a los 17 años, por ladrón.
Lo mejor que hizo por mí mi papá fue negarse a pagar la fianza. Si no pagás la fianza, vas a la cárcel. Estuve ahí algunas semanas. Mi papá pudo haber pagado la fianza pero, después de aquello, nunca quise volver a caer preso.Describí los primeros años de Black Sabbath. Al principio se llamaban Earth [Tierra].Tocábamos blues de doce compases, como Ten Years After o los Fleetwood Mac originales. Teníamos una camioneta llena de equipos e íbamos a shows esperando que la otra banda no se presentara, cosa que sucedía a menudo. Solíamos tocar por nada. Hacíamos casamientos.
Ensayábamos en un centro comunitario cerca de la casa de Tony Iommi, en la vereda de enfrente de un cine. Una mañana, Tony nos dijo: "Es interesante. Estuve mirando ahí en el cine…". Daban una que se llamaba The Vampire Returns [El vampiro regresa] o algo así. "¿No les parece raro que la gente pague para que la asusten? Tal vez debamos componer música que asuste a las personas." Entonces fue cuando salimos con "Black Sabbath" (tararea el riff de guitarra). Entonces fue cuando me fucking cambió la vida.
¿A ustedes les interesaba la magia negra… aunque más no sea un poquito?
No podíamos hacer conjuros ni con un pedo. Nos llegaron invitaciones para tocar en convenciones de brujas y en misas negras en el cementerio de Highgate. Yo honestamente pensaba que eran en joda. Nosotros fuimos la última banda hippie, estábamos en la onda de la paz.
En muchas fotos de Sabbath en vivo, se te ve mostrando un símbolo de la paz.
Nunca me interesó esa historia de magia negra. La razón por la que hice "Mr. Crowley" en mi primer álbum solista [Blizzard of Ozz, 1980] fue porque todos estaban hablando de Aleister Crowley [1875-1947, mago y filósofo ocultista]. Jimmy Page compró su casa, y uno de mis plomos había trabajado con uno de los plomos de Jimmy. "Mr. Crowley, ¿quién sos? ¿De dónde venís?" Pero la gente escuchaba el tema y pensaba: "Este tipo definitivamente está en la brujería".
Te echaron de Black Sabbath en 1978. ¿Te lo merecías?
Todos merecíamos echarnos. No había ninguno peor que los demás. Si los otros hubieran sido devotos de la Biblia y yo me hubiera cogido a sus esposas, podría haberlo esperado. Pero ellos vivían tan borrachos y tan dados vuelta como yo.
En aquellos tiempos tomábamos cocaína. Eso te convierte en un freak des-esperado por conseguir merca. Era como: "Terminemos rápido el show así podemos ir a tomar una línea". Durante las giras, teníamos a un tipo con valijas llenas de cocaínas de diferentes potencias.
Me di vuelta del todo. Me volví increíblemente miedoso. Me acuerdo de estar tirado en la cama a la noche, sintiendo los latidos de mi corazón, pensando: "Por favor, Dios, dejáme dormir una hora, y voy a estar bien". Entonces dormía esa hora, me despertaba y (hace ruido de aspirar) jalaba otra vez. Fue así durante años. De pronto, todo se volvió amargo. En un minuto, éramos una banda de rock que consumía cocaína. Al minuto siguiente, éramos una banda de cocaína que consumía rock.
¿No te preocupa que el éxito deThe Osbournes haya hecho de vos alguien tan… aceptable, el payasito mimado del heavy metal?
Mi hijo, Jack, a veces se enoja. Me dijo un día: "Papá, la diferencia es si la gente se ríe con vos o de vos". Le dije: "Mientras se rían, qué importa".
Cuando empecé a cantar, estaba en una banda de blues, The Rare Breed, con Geezer Butler. Me la pasaba saltando, tocando la armónica y cantando. El que tocaba la primera guitarra, vino y me dijo (pone voz seria): "Nosotros no hacemos eso en las bandas de blues". Le contesté: "Fuck you, fuck tu banda de blues: a mí me gusta saltar, y lo voy a seguir haciendo". Me gusta divertirme.
Vi a todas las bandas serias, a todos los guitarristas serios. Francamente, las únicas diferencias entre el vodevil y la música moderna son las guitarras eléctricas y los micrófonos. Todo se trata básicamente de: "¡¿Están contentos?!" "¡Sí!" "¡¿Y los de la segunda fila también están contentos?!" Es el mismo truco. Y cuando todo está en el lugar que corresponde -cuando yo estoy cantando bien y estoy con energía- amo ese momento mil veces más que el éxito de The Osbournes.
¿En qué cambió la nueva fama de Kelly y Jack tu relación con ellos como padre?
Kelly me compró este reloj porque mi vista está muy mala (levanta su muñeca para mostrar un reloj con enormes números). Es un viaje… Yo no estoy acostumbrado a que mis chicos me compren cosas.
Estoy realmente orgulloso de ellos. ¿La viste a Kelly en los mtv Movie Awards? Fue la primera vez que actuó en público. Bajó corriendo un fucking tramo de escaleras como si corriera un maratón, y yo pensaba: "Calmáte, nena, vas a perder el equilibrio". Si yo tuviera que hacer eso, estaría petrificado, enfermo del estómago, cortando clavos todo el día.
Pero no se trata de chicos que repartían pizzas a domicilio y de golpe se convirtieron en grandes estrellas. No es nuevo para ellos. Yo estaba en el auto un día con ambos, y uno preguntó: "Papá, ¿no fue Andy Warhol quien dijo que cualquiera consigue quince minutos de fama?". Y Jack contestó: "Sí, por eso ahora estoy consiguiéndome los míos".
¿Ustedes los siguen retando?
Absolutamente. Sharon les dice: "Vas con ese hombre y le pedís disculpas ahora mismo". Cada familia tiene sus reglas. La gente dice "Mi hijo ve a los Osbournes y no puede parar de decir la palabra fuck". ¿Sabés qué? Hay un invento increíble, ahora, en esas máquinas: el botón de on/off. Nadie te obliga a mirar. Si aparece una imagen porno hardcore, o algo que no quiero que mis chicos vean, la apago. "Saquen ese fucking coso de ahí, no van a mirar eso". Nosotros siempre hemos sido padres liberales… con reglas.
¿Te desilusionó que tu hija mayor, Aimee, no quisiera estar en el programa?
No. Ella es muy tímida, muy reservada. Ella tiene una chispa diferente del resto de nosotros. La gente me pregunta si quiero que mis hijos sigan mis pasos. Sería bueno, pero no voy a ponerles un revólver en la cabeza: "Tienen que tomar clases de karaoke, tienen que ser la próxima chica Spice". No hay nada peor que te pongan en una situación en la que no querés estar, y que pienses que estás decepcionando a tu familia.
Cuando era chico, mi papá me metió en los Boy Scouts. Yo los fucking odiaba. Me compró todo el equipo -la gorra, la camisa verde- y yo hacía como que iba a las reuniones. Pero me iba a jugar a una obra en construcción.
Una de las cosas más cómicas de The Osbournes son los biiips que ponen encima de las malas palabras. ¿Pero no te parece que Kelly y Jack putean demasiado?
Bueno, cuando pasan el programa en Inglaterra, no ponen los biiips [N. de la R.: En la Argentina tampoco.] No es tan gracioso. Pero, bueno, es entretenimiento. Algunos días no hay más que: "Hola, ¿cómo estás?" "Bien." Pero si durante cuatro meses tenés a alguien metido en tu vida, desde temprano en la mañana hasta el final del día, y después condensan todo en trece episodios de 20 minutos… parece como si nos levantáramos diciendo: "Buen fucking día", "¿Cómo está el fucking tiempo hoy?". Si te levantás a la mañana y te golpeás el pie, no decís (pone voz melindrosa): "Oh, maldito sea". Vas y decís: "¡Oh, fuck!, ¿qué hace esa pata de la cama ahí?" En nuestro programa, hay una pata de cama cada diez segundos.
Pero, como yo digo, siempre hemos sido una familia muy liberal. Una cosa tengo en cuenta siempre: pongo forros en los bolsillos de mis chicos. Las chicas dicen "Oh, papá", pero mis padres nunca me hablaron de esas cosas. Todo lo que aprendí lo aprendí de otros muchachos del callejón, y fue una mala forma de aprender. Es mi trabajo decir: "Si tenés sexo, aseguráte de que tu compañero use uno de estos". O: "Jack, usá esto. Vos no sos invencible. El hiv está todavía ahí afuera".
Considerando tu propia historia, ¿qué les dijiste a tus hijos con respecto al abuso de drogas y alcohol?
No tengo que explicar demasiado. Me han visto llegar a casa en camionetas de la policía, e incluso no volver a casa. Eso no me hace sentir orgulloso. En esta familia, yo soy el chico más disfuncional.
Pero si pensara que este programa perjudica a mi familia, si viera que mi hijo se delira, diría: "Andá a cagar. No quiero tener un programa de tevé y, cuando termine, enterrar a mis dos chicos". Lo más importante para mí es el amor que tengo por mi familia. Los quiero más que a mi vida. Los investigo: "¿Están manejando todo bien?". Pero, más allá de eso, son mis chicos los que me dicen: "Hoy no tomaste alcohol, ¿no?"
Hace veinte años que estás casado con Sharon. ¿Qué fue lo primero que te atrajo de ella?
Su risa. Tiene la mejor risa. Era tan contagiosa, la forma en que se reía y puteaba… Durante un tiempo, me gustó a la distancia. Nos cruzábamos en hoteles, aeropuertos… Su padre, Don Arden, era el manager de Black Sabbath, y ella trabajaba en su oficina.
Entonces me echaron de la banda. Fui a un hotel en Los Angeles, me encerré en una habitación, pedí cajones de cerveza y tenía un dealer que me traía cocaína todos los días. Pensé: "Esta es mi última cana al aire. Voy a estar bien estropeado por algunos meses, después voy a ir a casa y le voy a poner punto final a todo". Mi idea era abrir un bar… lo que es una brillante idea para un alcohólico.
Un día, golpearon a la puerta. Alguien en la organización de la banda me había dado un sobre con dinero en efectivo que se suponía yo tenía que darle a Sharon. Me lo gasté en cocaína. Así que ella vino a reclamar. Entró, y creo que sintió pena por mí. Dijo: "Si vos enderezás tu carrera, yo quiero ser tu manager".
Todos a esa altura decían: "Vos, imbécil; vos, idiota, no podés hacer un carajo". Durante toda mi vida me llamaron imbécil. Ella fue la única que no lo hizo. Me dio coraje. Puso en marcha mi culo. Somos el mejor equipo en la Tierra.
Te arrestaron en 1989 por intentar matarla, en un arrebato de furia alcohólica.
No todas han sido bendiciones. Pero cuando yo actué en el Jubileo de la reina, no había allí ni una sola estrella de rock cuya esposa fuera de su misma edad. Todas las mujeres tenían 12 años, o 32 años, o lo que sea. Sé que conseguir una pollerita joven es un tema. Pero, ¿de qué carajo hablás con ella? "Oh, hay malas noticias de India y Pakistán." Y es tan común. No cambiaría a mi Sharon por nada.
Randy Rhoads, tu primer guitarrista después de dejar Sabbath, murió en unaccidente de avión en 1982. Tenía sólo 25 años, y llegaste a hacer no más que dos álbumes con él: Blizzard of Ozz y Diary of a Madman. ¿Qué te dio Randy en tan poco tiempo?
Me elevó, me levantó tanto... No sólo era un guitarrista fantástico. Randy trabajaba conmigo: "Cantá eso, pero tratá de hacerlo en esta nota". En Sabbath, cualquier cosa que ellos tiraran sobre la mesa, yo tenía que cantarla y listo.
Era muy tranquilo, y se dedicaba mucho a su instrumento. Cuando estábamos de gira, todos los días se levantaba, buscaba en las Páginas Amarillas un profesor de guitarra clásica, y tomaba una clase. En aquel último tour fatal, me dijo en el micro: "Quiero dejar la banda". Le pregunté: "¿Qué te pasa? Tenemos otro álbum en los rankings". Y contestó: "Ya probé qué es ser una estrella de rock. Quiero tener un título académico en guitarra clásica". Le dije: "Hacé algo de fucking plata, antes". El siempre estaba listo para desafíos cada vez mayores.
¿Fue difícil seguir adelante después de la muerte de Randy?
Mientras estoy hablando acá con vos, mi mente instantáneamente vuelve a ese campo donde el aeroplano se estrelló contra esa fucking casa. Ese recuerdo nunca me abandona. Me acuerdo de haber bajado del micro de gira. El micro estaba doblado, ahí donde el avión lo había golpeado. El tecladista estaba afuera, agarrándose la cara. Había rombos de vidrio donde las ventanas se habían roto. Había un tremendo olor a combustible. Yo estaba en calzoncillos. Parado en medio del campo, preguntaba: "¿Dónde carajo está Randy? ¿Dónde está Rachel?" [Rachel Youngblood, asistenta de vestuario y amiga íntima de los Osbournes, también murió en el accidente]. El manager de gira señaló esa casa. "¿Cómo van a estar en esa casa? Está prendida fuego."
Le dije a Sharon: "Se acabó. No quiero más esta forma de vida". Sharon se enojó mucho. Dijo: "Vos no vas a tirar la toalla porque Randy y Rachel no querrían que lo hiciéramos". Yo le juré a la mamá de Randy que voy a seguir tocando los temas que Randy y yo compusimos juntos, para que su memoria siga viva. Randy era demasiado joven y era un tipo demasiado bueno para morir. Siempre son los hijos de puta los que viven hasta los 199 años.
¿No te resulta sorprendente que, después de todo lo que pasaste y todo lo que le hiciste a tu cuerpo con drogas y alcohol, todavía estés aquí?
Absolutamente. Bailé con la muerte muchas veces, sabiéndolo y sin saberlo. Te cuento lo que hago: todos los años, desde que cumplí 45, me hago un chequeo físico completo: colonoscopia, test de próstata; me meten cosas en la pija. Y al final dicen: "Estás bien".
Ningún análisis, y toco madera (da tres golpes sobre la mesa), me ha dado mal. Pero si da mal, da mal. Tuve una gran vida. Lo que me pone loco de la vida es que, para cuando aprendiste todo, ya es tarde para ponerlo en práctica. Tendría que haber otro modo. Deberíamos nacer con todo el conocimiento y todos los sentidos, y después volvernos más estúpidos a medida que vamos creciendo.
Si pudieras escribir tu propio epitafio, ¿cuál sería?
Sólo "Ozzy Osbourne, nació en 1948, murió tal-y-tal-fecha". Hice mucho, para ser un chico de clase trabajadora. Hice que mucha gente sonriera. También hice que mucha gente dijera: "¿Quién carajo se cree que es, este tipo?". Te aseguro que si me muriera esta noche, mañana dirían: "Ozzy Osbourne, el hombre que mordió la cabeza de un murciélago, murió en su habitación de hotel…". Sé que se viene ésa.
Pero no me quejo. Por lo menos, se van a acordar de mí.





