Evanescence, The Drums y Carajo cerraron la fecha más heterogénea de todo el festival: crónica y fotos
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"Para todos los gustos". La frase, forjada en alguna oficina palermitana como eslógan de la octava edición del Pepsi Music, parece haber sido pensada exclusivamente para la tercera y última fecha del festival. Y es que, al analizar el line-up, el menú del día para los comensales que decidieran acercarse a la Costanera Sur en domingo era cuanto menos variado: ¿qué une al público de Carajo con el de The Drums? ¿Por qué los fans de Evanescence habrían de interesarse por el recorrido propuesto hasta la irrupción de su banda favorita en el escenario? Ambas respuestas, veladas en la previa, sólo podían obtenerse en ese eterno camino del héroe de toda banda en modo festivalero: fidelizar a propios y cautivar extraños. Casi una estrategia electoral.
En ese juego, Amy Lee y compañía pudieron disfrutar de la localía tras haberse presentado en tercer lugar en el Quilmes Rock 2007, su debut en tierras porteñas. Con mayoría del público a favor, el operativo conquista de la porción esquiva del campo dio inicio con "What You Want", el tema elegido para abrir el show. Letra alusiva mediante ("hacé, hacé lo que quieras / hasta que encuentres lo que estás buscando"), la frontwoman se aseguró de plantar sobre el escenario un histrionismo que la diferenció rápidamente de sus compañeros de fecha, supliendo también la modestísima puesta en escena. Amy corre de un lado a otro, se acerca a teclado o piano según corresponda, agita los brazos mostrando las banderas argentina y costarricense (!) que cuelgan de sus mangas.
El bloque de canciones en piano, desde la dolorosa "Made of Stone" hasta la elegía upbeat "My Heart Is Broken", logra alcanzar los puntos más álgidos de la presentación. El esquema, clásico, se repite: la morocha prepara el terreno con suave textura sonora para luego dejarse rockear por el resto de sus compañeros. El viaje por la discografía continuará de una punta a la otra, de "The Change" a "Bring Me to Life", esa-que-sabemos-todos, ubicada a las puertas de los bises. "My Immortal", el otro megahit, cierra el círculo: otra dama se queda con la última palabra en el Pepsi 2012. Y bien que así sea.
Dos horas antes, The Drums debió luchar contra un adversario mucho más fuerte que el público esquivo: la lluvia, protagonista de toda la jornada, pero particularmente potente durante la primera mitad del set de los de Brooklyn. La espera por Evanescence, las condiciones climáticas y el campo partido en dos ("¿por qué está dividido? Es tan raro...", se sorprendió el vocalista Jonathan Pierce: pura ternura) no colaboraron con el trance glamoroso indie que propugna la banda. Ahí es donde se pone en juego esto de cautivar a los extraños: para "Money", antes de llegar a la mitad del show, Pierce decidió romper con el confort del fondo del escenario y se plantó tan cerca de la gente como pudo, convirtiendo su campera en una especie de piloto y a su blonda cabellera Cheeky en un look que no aprobaría ningún patovica de boliche in. La lluvia daría un respiro hacia "How It Ended", ya con el objetivo consumado: para ganar hay que apostar a tiempo.
Los tres Carajo también pelearon contra ambos demonios: la lluvia constante y los fans de Evanescence, firmes en el campo VIP esperando la hora señalada. "Sí, la vimos recién por acá, ya viene", lanza Corvata entre tema y tema y cosecha una dosis de alaridos. A fuerza de un sonido impecable y una iluminación más esmerada que en el resto de las bandas, los últimos exponentes argentinos del line-up se fueron del escenario principal con la tranquilidad de haber brindado un espectáculo a la altura de las circunstancias. El trío rema el horario diurno, y el público acompaña el headbanging con el movimiento de los paragüas, en una especie de 25 de mayo de 1810 metalero. "Triste", promediando el show, salió con dedicatorias a Gustavo Cerati y a Gabriel Ruiz Díaz. "Como creemos en los milagros, seguimos orando por ellos", explicó el cantante justo antes de empezar. Los platos de la batería parecían llorar agua de lluvia con cada golpe de Andy Vilanova: cómo no sentirlo así.
Antes, Cirse, Expulsados, D-Mente, Cabezones y Bulldog abrieron y calentaron el ambiente de ambos escenarios, mientras que el espacio alternativo contó con ya viejos conocidos: Bicicletas y Volador G, puntas de lanza de otras ocho bandas. El toque de color apareció apenas terminado el show de Carajo, cuando los HeavySaurios irrumpieron a modo de sorpresa en el stage principal, en una especie de versión local de los toques de los personajes del programa infantil 31 Minutos en el Lollapalooza chileno. El festival de la reconocida gaseosa cola tendrá su cierre oficial hoy, con Suede, en el Teatro Vorterix.
Por Ignacio Guebara
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