Antes de viajar a Inglaterra para disputar el Mundial de Rugby el crack del rugby habló con ¡Hola!
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Cada vez que se cruzaban por los pasillos del Belgrano Athletic, había algo en el aire. Por entonces, Marcelo Bosch (31) jugaba en la primera del club y Agustina Ipiña (31) lo seguía desde las gradas. Pero como los dos estaban de novios, aquella atracción no superó lo platónico. En 2006, "Chelo", como lo llaman, recibió una oferta del Biarritz Olympique y partió rumbo a Francia. Y cuando parecía que sus caminos no volverían a cruzarse, todo cambió para siempre.
–¿Cómo fue el reencuentro?
Agustina: A mediados de 2010, él había vuelto a Argentina durante sus vacaciones y nos cruzamos en el club. Siempre hubo algo entre nosotros, al principio él era demasiado tímido y creo que ni sabía mi nombre. Pero esa última vez yo estaba sola y Marcelo terminando una relación. Entonces, me pidió mi teléfono y me dijo que me iba a llamar cuando cortara con su novia. Pasaron varios meses y un día me sonó el teléfono y era él.
Marcelo: Ella me contó que a los pocos meses tenía planeado viajar a Barcelona para visitar a uno de sus hermanos. Así que le ofrecí que viniera a verme. Se iba a quedar por tres días y al final fueron trece.
–¿Y cómo fue esa "convivencia"?
Agustina: Todo el mundo pensaba que estaba loca, pero algo me decía que lo tenía que hacer. Llegué a la terminal de Biarritz con mi valijita y él me estaba esperando. Caminamos todo el día por la ciudad y a la noche, frente a la playa, nos dimos el primer beso.
Marcelo: Desde ese momento hasta junio, nos las ingeniamos para vernos y durante mis vacaciones en Argentina, nos pusimos de novios.
Agustina: La distancia fue difícil. Un día me dijo que no aguantaba más y a cuatro meses de ponernos de novios, empezamos a convivir.
–¿Enseguida les dieron ganas de tener hijos?
Marcelo: En realidad, primero queríamos disfrutar y conocernos más. Descubrimos que nos gustaban las mismas cosas y la pasábamos muy bien juntos.
–¿Cuándo cambiaron de opinión?
Marcelo: En julio de 2013, después de siete años en Biarritz, me pasé al club Saracens, en Inglaterra. Ahí empezamos a hablar de dar un paso más.
Agustina: El quería tener hijos, pero yo pensaba que antes teníamos que casarnos, por el tema de los papeles. Igual la propuesta tardó en llegar. [Se ríe].
–¿Cómo fue esa propuesta?
Marcelo: No tiene nada de glamour, fue algo simple, como nosotros. Le preparé un desayuno y le puse a Fredo, nuestro perro, el anillo en el collar. ¿Te acordás que me dijiste que no?
Agustina: [Se ríe]. Pero enseguida acepté y me emocioné. Nos casamos por Civil el 6 de junio de 2014 y la Iglesia fue el 14. Después nos fuimos una semana a Playa del Carmen y dos días a Miami. El 25 él ya tenía que entrenar con los Pumas en Pensacola. Fue todo exprés, pero muy lindo.
–¿Cómo se enteraron del embarazo?
Agustina: Tuve el presentimiento y me hice un test sola y me dio dos rayitas medio borrosas. Entonces le conté a Marcelo y fuimos a comprar un test más sofisticado. Ahí salió: "Pregnant".
Marcelo: Durante una escapada a Madrid, Agus me empezó a decir que sentía que había dos bebés. Pensé que estaba divagando… Cuando nos hicimos la ecografía, a las diez semanas, el ecógrafo preguntó si había historia de mellizos en la familia. Cuando la miré, me di cuenta de que íbamos a ser papás de dos.
–¿Cómo viviste el embarazo, Agustina?
–No soy de las mujeres que amaron estar embarazadas; si los hubiese podido encargar, lo hacía. [Se ríe]. Los primeros tres meses me la pasé durmiendo y después vinieron el resto de los problemas: tuve diabetes gestacional, problemas de tiroides y preeclamsia.
–¿Qué tal es Marcelo como papá?
Agustina: Siendo dos bebés, no le quedó otra que ser mamá también. Cambia los pañales, los baña, les da de comer. Es genial.
Marcelo: Los bebés estuvieron en neonatología diez días y ahí aprendimos mucho acerca del cuidado. Valentín estuvo sólo un día en incubadora y Salvador, dos. Aprendí a agradecer cada día que me levantaba que mis hijos estuvieran bien. En diez días, ya estaban en casa, aunque justo yo tuve que viajar a Sudáfrica.
–¿En algún momento pensaste en no jugar el partido contra los Springboks (donde Argentina le ganó al seleccionado sudafricano por primera vez en la historia)?
–Si los mellizos no hubiesen evolucionado tan bien, no me habría ido, mi prioridad hoy es mi familia. Por suerte los chicos están sanos y viví unos días únicos a nivel profesional. Era difícil enfocarme en el juego, pero sabía que lo tenía que hacer porque van a ser mis últimos partidos con los Pumas.
–¿Vas a seguir tu carrera en Inglaterra?
–No fue fácil, pero estoy arrancando mi décima temporada en Europa y estoy acostumbrado a vivir y jugar allá. Tengo estabilidad en todo sentido y pienso mucho en la crianza de mis hijos. Además, quiero ser un papá presente.
Texto: Paula Galloni
Fotos: Soledad Rubio
Producción: Consuelo Sánchez
Peinado: Cristina Cagnina, para Cerini
Maquillaje: Clara González, para De la Vega Make Up
Agradecimientos: Cher, Delaostia, Clara x Julieta, Nike y Krethaus
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