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Anteojos de sol, buzo canchero, chupines prolijamente rotos y su longboard bajo el brazo. Así es como Franco Masini (24) suele salir al mundo. "Cuando se trata de trayectos cortos lo uso todo el tiempo, me cansé del auto. Por eso, cada vez que puedo, agarro una mochila chica, el longboard y salgo. Esa sensación de libertad, con el viento en la cara, es inigualable", cuenta mientras acomoda su pelo que, con cuidado, despeina de tanto en tanto.
Después de brillar en la exitosa tira de 2015 Esperanza mía junto a Lali Espósito y Mariano Martínez y seducir en la pantalla grande en El clan, de Pablo Trapero, la estrella de la nueva generación de actores repasa los últimos pasos que lo llevaron vertiginosamente a ocupar ese lugar. "Sé que soy muy afortunado, pero también entiendo que mis elecciones tuvieron mucho que ver con este presente", dice Franco, quien atrajo la mirada de los medios aún más cuando se puso de novio con Candelaria Tinelli (24) en 2017. Hoy, soltero y sin apuro, dice que está de festejo por partida doble. Además de su primer protagónico en cine con Sólo el amor, de Diego Corsini y Andy Caballero, se acaba de recibir de licenciado en Relaciones Públicas.

–¿Te vas a dedicar a eso?
–Por ahora, no. Por suerte, pude terminar de rendir los seis finales pendientes que había postergado mientras grababa Esperanza mía y cerrar esa etapa. Pero la realidad es que hoy mi pasión pasa por la actuación y la música. Igualmente, todo suma, siempre estudiar te complementa, te ayuda a crecer.
–¿Cómo fueron tus comienzos en la actuación?
–A los 5 años fue como ver la luz. [Se ríe]. En un acto del colegio me tocó interpretar al cangrejo Sebastián, de la película La sirenita, y flasheé mal. No sé cómo explicarlo, sólo sé que me sentí tan feliz arriba del escenario que nunca más me quise bajar. Después me anoté en todas las obras del colegio, hasta que a los 12 años, mi profesor de teatro me preguntó si quería protagonizar en el teatro off Ricardo III, de Shakespeare, en inglés. Y ahí, de alguna manera, di mis primeros pasos en la profesión. Creo que si no me hubiese animado en ese momento, tal vez otro habría sido mi camino.

–Eso tiene que ver un poco con tu personaje en la película Sólo el amor, que habla de no tenerles miedo a las oportunidades.
–Sí, ese mensaje me representa muchísimo. Para mí no hay sueño que sea imposible. A veces no se da, pero lo importante es ser constante y perseverante en esa búsqueda y nunca perder las ganas de intentarlo. Los que nos dedicamos a cualquier actividad relacionada con el arte sabemos que es un oficio riesgoso porque no te da estabilidad económica. Pero yo elijo esto, con todos sus desafíos. Además, me gusta correr riesgos porque siempre descubro algo nuevo en el camino, siempre aprendo. Y la actuación es un riesgo divino por el que estoy dispuesto a seguir apostando.
–¿Cómo viviste tu noviazgo de alta exposición con Candelaria (Tinelli)?
–Con mucha tranquilidad. A pesar de que no estaba acostumbrado a ese nivel de exposición, donde cada cosa que hacíamos salía publicada, no me generó mayores conflictos. No lo sufrí, al contrario, incluso me pareció divertido. Creo que soy muy transparente, no tengo nada que ocultar. Con Cande siempre intenté cuidar nuestra intimidad y que puertas adentro todo fuera sano y tranquilo.
–¿Cuáles son tus planes?
–Seguir estudiando, tengo un proyecto de televisión para enero de 2019 y ya el año que viene me gustaría lanzar una canción que compuse hace un tiempo. Soy fanático de Ed Sheeran, quiero conocerlo y me encantaría seguir su camino. Siempre que pueda voy a tirarme a la pileta para ver qué pasa. Puede estar llena o vacía. Yo espero que, aunque sea, haya un poco de agua. [Se ríe].

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