
Abuso
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Hace exactamente un año comenzó el juicio contra Marcelo Corazza por corrupción de menores. Ayer, el ganador de la primera edición de Gran Hermano fue absuelto. Así lo decidió el Tribunal Oral Federal N° 3 de la ciudad de Buenos Aires después de un largo proceso; levantando tanto la vigilancia mediante dispositivo electrónico como la prohibición para salir del país y el embargo que pesaba sobre sus bienes.

Durante más de dos décadas, el nombre de Marcelo Corazza estuvo asociado a un momento fundacional de la televisión argentina: la primera edición de Gran Hermano. En 2001, cuando todavía no era una figura televisiva y trabajaba como profesor de educación física y entrenador en el Tigre Rugby Club (lugar en el que se formó como jugador desde los 15 años), ingresó a la casa más famosa del país como suplente tras la renuncia del participante Gustavo Jordurcha.
Por ese entonces, tenía 29 años y no buscaba convertirse en famoso. Su objetivo era mucho más concreto: ganar el premio para poder comprarse una casa. “Yo entré al programa para ganar la plata y poder comprarme mi casa, no para hacerme famoso. Como era profesor de educación física, me había anotado en Expedición Robinson dos veces y no había tenido suerte”, recordó tiempo después en una entrevista con el ciclo de radio Por si las moscas.

Tras ingresar al reality en la octava semana de competencia, el participante rápidamente se convirtió en uno de los favoritos del público. “Es como un juego de ajedrez todo el tiempo. Es un juego de convivencia, tenés que estar bien con la gente de adentro para que no te nominen y no hacer cosas malas para que los de afuera tampoco te echen de la casa”, reveló en diálogo con LA NACION sobre las estrategias que lo llevaron a la final. El 30 de junio de 2001 y con 357.492 votos, el “hermanito” se consagró como el primer ganador de esta versión argentina, conducida por Soledad Silveyra.

Su paso por la casa más famosa del país le abrió las puertas de la televisión. Condujo el programa infantil Megatrix y el ciclo solidario Dar es dar. Sin embargo, su lugar no estaba delante sino detrás de cámara. Así fue como se incorporó a Telefe como productor y participó de distintos proyectos del canal, entre ellos Mosca y Smith, El primero de nosotros, Bartender, La máscara y Pequeñas Victorias 2. También, y debido a su experiencia personal, trabajó en la producción de los debates de Gran Hermano. “Soy fan. Estoy todo el día mirándolo”, reconoció sobre ese nuevo rol.
Su relación con la exposición siempre fue compleja. En 2002, un año después de su consagración, fue protagonista de una polémica cámara oculta realizada por Intrusos, por ese entonces conducido por Jorge Rial. El informe buscaba exponer públicamente su orientación sexual.

Años después, Corazza contó que aquel episodio significó un quiebre y que terminó de confirmar que no quería construir una carrera en la pantalla. “Pasé por un mal momento, pero desde el laburo, la contención y la familia seguí adelante, y teniendo ya más claro que no quería estar adelante de una cámara para nada, que esa no era mi meta en la vida”, explicó en diálogo con La Once Diez.
El 20 de marzo de 2023, Corazza fue detenido en su domicilio en el marco de una investigación judicial por presunta corrupción de menores. El expediente pasó luego al fuero federal por la sospecha de trata de personas. En abril de ese año, el juez Javier Sánchez Sarmiento lo procesó por corrupción de menores de 13 años en concurso ideal con exhibiciones obscenas a un menor de 13 años. La investigación también alcanzó a otras personas y, con el avance del expediente, la acusación incluyó figuras como asociación ilícita, trata de personas, promoción de la prostitución y abusos sexuales.
“Se lo acusa a él y a Andrés Fernando Charpenet, Raúl Ignacio Mermet y Francisco Rolando Angelotti de haber conformado una organización destinada a reclutar menores y mayores de edad en situación de vulnerabilidad, con el fin de someterlos a la práctica de relaciones sexuales y explotación sexual sin su consentimiento, ya fuere por intercambio de dinero o por satisfacción personal o de terceros”, explicó la justicia.
La causa comenzó a partir de la denuncia de dos personas de identidad reservada (actualmente mayores de edad) que dijeron haber sido víctimas cuando tenían entre 11 y 14 años. Pero los testimonios se acumularon y se sumaron otros relatos de jóvenes que padecieron esta situación en la ciudad de Buenos Aires, la provincia de Buenos Aires y Misiones. En el expediente consta la sospecha de que los abusos ocurrían en “autos particulares en Caballito, Parque Centenario, Plaza Miserere, Costanera Sur, una quinta de Castelar, albergues transitorios del conurbano y domicilios privados”.
Desde el comienzo, Corazza negó las acusaciones. “Me voy a defender donde me tengo que defender, que es la Justicia. Soy inocente”, expresó quien en noviembre de 2023 logró su excarcelación aunque debió permanecer bajo medidas restrictivas como el uso de una tobillera electrónica. “Quiero que termine todo esto ya, que termine todo este mal momento ya”, suplicó mientras advertía que su familia y sus amigos eran su gran pilar.
El proceso judicial se extendió durante tres años. El juicio oral comenzó el 27 de agosto de 2025 ante el Tribunal Oral Federal N°3, integrado por los jueces Javier Ríos, Andrés Basso y Fernando Machado Peloni, y se desarrolló durante más de diez meses. A lo largo de las audiencias, realizadas los días miércoles, declararon al menos diez víctimas, cuyos testimonios fueron brindados bajo reserva de identidad en cumplimiento de las normas destinadas a proteger a menores de edad.
En julio de este año, el fiscal general Patricio García Elorrio pidió la absolución de Corazza. Según explicó, la Fiscalía entendió que algunos de los hechos por los que estaba acusado se encontraban prescriptos y que, respecto de otro de los hechos más recientes, no existían pruebas suficientes para sostener la acusación. También solicitó la absolución de todos los imputados respecto del delito de asociación ilícita.
Finalmente, este miércoles 26 de agosto, el Tribunal Oral Federal N°3 dio a conocer el veredicto y absolvió a Corazza. La decisión puso fin al proceso penal en su contra y también dispuso el levantamiento de las medidas que pesaban sobre él: la vigilancia mediante dispositivo electrónico, la prohibición de salir del país y el embargo de sus bienes. En el mismo dictamen, el tribunal condenó a Francisco Rolando Angelotti Notarbartolo a 22 años de prisión y a Raúl Ignacio Mermet a 10 años, por delitos vinculados con trata de personas, abuso sexual y promoción de la corrupción de menores.



