La senadora tiene una hija y el empresario farmacéutico, seis mujeres y tres nietos (y otro en camino); en su casa de San Isidro, posan y hablan de la paternidad a los 50
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Después de desearlo mucho, su mayor sueño se hizo realidad. Y tras siete años de relación (se casaron en 2013), María Laura Leguizamón (51) y Marcelo Figueiras (52) están a punto de tener su primer hijo juntos. María Laura es madre de Juana Betnaza (11) y Marcelo tuvo a Tainá (32), Nadia (31), Natalia (29), Ivana (27) y las gemelas María y Gabriela (21). "Es festejar la vida con más vida", anuncia la senadora quien, junto a su marido, recibe a ¡Hola! Argentina en su casa de San Isidro.
–¿Cómo se conocieron?
María Laura: Nos vimos por primera vez hace siete años en el cumpleaños de un amigo. Ya éramos grandes, veníamos con hijos, pero los dos sabíamos que era un milagro enamorarnos en la mitad de la vida y poder ensamblar una familia tan grande. Sólo se logra cuando hay mucho amor y un gran compromiso para seguir adelante. Ahora, la llegada de este bebé nos llena de alegría y orgullo. Será el octavo de nuestra gran familia y el único varón.
–Marcelo, ¿qué te enamoró de María Laura?
–Es una buena persona, inteligente, constructora de puentes, con una gran alegría de vivir y una sabiduría que enamora. Es una persona adorable, una mujer única.
–¿Y a vos, María Laura, qué te enamoró de él?
–Es el hombre con el corazón más grande que conozco, admiro su bondad e integridad. Me enamoré de su mirada. Marcelo es un ejemplo de optimismo, un gran luchador, una persona que transmite hombría de bien.
EL FRUTO DEL AMOR
–¿Cuándo decidieron tener un hijo?
Marcelo: Siempre tuvimos ganas de traer un integrante más a nuestras familias para que termine de completar nuestra historia de amor y lo logramos. Nos animó ver a muchos de nuestros amigos que son padres grandes. Estamos muy contentos, lo deseamos durante mucho tiempo...
–¿Cómo es volver a ser madre a los 51?
María Laura: Tener este hijo fue algo muy pensado, una decisión corajuda en la que el corazón estuvo al mando. Nuestro hijo viene a seguir dándole vida a nuestras vidas, a celebrar la vida con más vida, es una bendición. Mi hija Juana me enseñó a ser mejor persona y ahora tengo otro desafío.
–¿Siempre quisieron formar una familia numerosa?
María Laura: No tenía predeterminado cuántos hijos tener. Es difícil mantener la logística de una familia tan grande, pero hay que abrir el corazón y darles la bienvenida a todos. Somos muchos y es un trabajo diario enorme. Va a haber tráfico de cochecitos en la casa, pero es una bendición, y nos sentimos muy afortunados. Ivana tuvo a Suri, su segunda hija mujer, el lunes 2 de mayo. Natalia está esperando a Hilario, el cuarto nieto de Marcelo. Y mi hermana también está embarazada. ¡Ahora nosotros ya cerramos la fábrica!
Marcelo: A mí siempre me encantaron las familias grandes. Me gustan las alternativas que te dan las distintas personalidades, cada uno tiene su idea de la vida. Las dos chicas, Ivana y Natalia, ya habían coincidido la primera vez para ser mamás, y ahora nuevamente. De mi parte es el último; después de seis mujeres, por fin viene el varón.
–¿Se hicieron un tratamiento?
María Laura: Hicimos un tratamiento y al segundo intento lo logramos. Tuve una experiencia muy afortunada, casi me agarró de sorpresa, fue muy rápido. Creo en la ciencia y en la sabiduría de la naturaleza, y en este caso la ciencia nos dio un empujón y evidentemente mi cuerpo lo aceptó, lo albergó y lo contuvo. Sólo tuve náuseas. Me cuidé mucho y fui buena alumna e hice la tarea al pie de la letra. Tomé todos los recaudos porque soy mamá grande y seguí una dieta estricta.
–¿Qué tal son como padres?
María Laura: Aprendo a ser madre día a día, a Juana la escucho, le doy espacio a su opinión, y me sorprendo con sus análisis. Sé que tengo que marcar límites, pero ella es buena y transparente. Es una hija adorable y me llena de orgullo. Supongo que con el segundo voy a estar más canchera, y entender que las cosas no son tan extremas. Fui "mamá canguro", al segundo mes de vida ya me la llevé al trabajo, así que seguramente repita eso.
Marcelo: A mí me gusta transmitirles a mis hijos el valor de la amistad, de la familia, de ser buena gente y que busquen ser felices. Además, que traten de hacer que el mundo sea un poco mejor porque están ellos. No soy miedoso, confío en mis chicos.
–¡Llega el primer hijo varón para los dos!
Marcelo: Sí, la verdad es que no me daba lo mismo, yo quería el varón. Pero cuando empezó el embarazo, por un momento aposté a lo conocido, que en nuestro caso, son las mujeres. Yo voy mucho a la cancha a ver a River, mis hijas siempre me acompañan y ahora voy a tener un compañero fanático. Ya me adelanté a elegir de qué cuadro va a ser hincha porque si no enseguida lo convencen los demás. Por eso hablé con el presidente Rodolfo D’Onofrio para que tenga el carnet de socio y la camiseta firmada por los jugadores apenas nazca.
Maria Laura: Él va a estar feliz porque va a tener con quién ver fútbol y lo va a disfrutar enormemente. Yo no tenía preferencias: quiero que sea sanito. Voy a extrañar los moños rosas, pero me acostumbraré a las pelotas.
–¿Decidieron el nombre?
María Laura: Yo tenía una lista de nombres criollos, clásicos, con significado familiar y me los bocharon todos. Marcelo quería que sea italiano y compuesto. Pero es probable que sea Alfonso, aunque hasta que no nazca no lo vamos a confirmar.
–Estás a unas semanas de la fecha y seguís trabajando…
María Laura: Si la vida me puso por delante estos desafíos es para que los afronte. Duermo y descanso poco, tengo pocos espacios personales, pero le pongo mucho corazón. Es una oportunidad única en la vida ocupar una banca como senadora nacional y a su vez ser madre. También escribí mi libro, "Un traje a medida", de editorial Octubre, que me llevó un largo tiempo de trabajo y que presento en la Feria del Libro.
–¿Te sentís bien? ¿Cuánto engordaste?
–Con Juana fue igual, no engordé prácticamente nada. Siempre me cuidé, no soy golosa y cumplo con las pautas que me dio el médico. Le doy mucha importancia a lo que me dicen los doctores porque creo en la ciencia.
–¿Tuviste antojos?
–Por suerte, no. Marcelo y Juana me cuidan un montón. Me acompañan a la hora de descansar, están pendientes de mí en todo momento.
–¿Juana tenía ganas de tener un hermano?
–No, ¡para nada! [Risas]. Conversamos mucho y tuvo que hacer su proceso para dar espacio a un nuevo miembro de la familia. Con Marcelo se lleva bárbaro. Y yo les digo que se complotan en mi contra porque me cargan; tienen muchas cosas en común. La llegada de este nuevo bebé es una señal de vida, unión y amor para nuestra enorme familia.
Texto: Sofía Kotler
Fotos: Tadeo Jones
Producción: Consuelo Sánchez
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