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A catorce años del suicidio de Mary Richardson Kennedy, segunda esposa de Robert F. Kennedy Jr., una nueva biografía sobre el ascenso al poder del dirigente político reabre los interrogantes sobre uno de los episodios más trágicos que atravesó la familia. Además, expone aspectos íntimos vinculados a la historia personal del heredero, como sus adicciones, sus relaciones con distintas mujeres y el contenido de sus diarios privados.
La revista People compartió un adelanto del libro RFK Jr.: Ascenso y caída, escrito por la periodista de investigación Isabel Vincent, que reconstruye la lucha del heredero de los Kennedy con la heroína, sus relaciones extramatrimoniales y el impacto en su vida familiar.
La publicación retoma los últimos años de Mary Richardson Kennedy, quien murió en 2012 a los 52 años ahorcada en el granero de su casa en Bedford, en Nueva York. En ese contexto, el libro describe el proceso de deterioro personal y matrimonial atravesado por conflictos económicos, disputas por la custodia de sus cuatro hijos y el inicio de la relación de Kennedy con la actriz Cheryl Hines, con quien luego se casaría.
Uno de los ejes centrales de la biografía son los diarios personales de Kennedy, a los que la autora tuvo acceso a partir de materiales que su difunta esposa había conservado. El propio Kennedy reconoció la existencia de esos escritos, a los que definió como parte de su proceso de recuperación tras décadas de adicción.
En esos textos, el hijo del ex fiscal general Robert F. Kennedy deja registro de una búsqueda constante de satisfacción personal que, según el libro, marcó su conducta durante años. “Me han dado todo lo que una persona podría desear: una esposa hermosa, hijos, una familia que me quiere, riqueza, educación, buena salud y un trabajo que me apasiona. Y, sin embargo, siempre ando buscando algo que no tenga para arruinarlo tod. No importa cuánto tenga, quiero más”, escribió.
La autora sostiene que esa búsqueda permanente funcionó como un factor determinante en su vida personal y en el deterioro de su matrimonio. El vínculo con Mary había comenzado en 1993, poco después de la separación de Kennedy de su primera mujer, Emily Black. Tras un embarazo, la pareja formalizó rápidamente el divorcio anterior y se casó en abril de 1994.
Durante esos años, Kennedy alternaba su actividad como abogado con viajes frecuentes, quedando Mary a cargo de sus hijos. Mientras tanto, el político enfrentaba a sus fantasmas: “Logré superar una semana difícil sin descontrolarme. Estoy orgulloso de mí mismo porque las sirenas estaban en cada roca”, llegó a expresar.
Según la biografía, Kennedy mantenía encuentros sexuales ocasionales, que él mismo registraba en sus escritos. Este comportamiento, según testimonios de personas cercanas, habría tenido un fuerte impacto en la estabilidad emocional de Mary.
En paralelo, la biografía describe el deterioro del vínculo conyugal. “Nuestra cama es un lugar hostil”, escribió él en uno de sus diarios. “Ella odia que me acueste con ella y nunca quiere tener relaciones sexuales por la noche. Casi nunca me habla de otra cosa que no sea la planificación familiar”.
Según las mismas fuentes, Mary Richardson atravesaba un cuadro de depresión y problemas con el alcohol, situación que se habría agravado en el contexto de las infidelidades de su marido. Personas cercanas citadas por la autora sostienen que el clima en la pareja era cada vez más tenso. “Sin duda, la manipuló psicológicamente y le dijo que estaba loca y que sus acusaciones sobre otras mujeres eran fantasías”, afirmó una fuente cercana a la fallecida.
El libro también reconstruye la presión social que implicaba formar parte de la familia. “La idea de dejar de ser una Kennedy la aterraba”, señalan. Las tensiones se intensificaron en los meses previos a la separación, en medio de la renovación de la casa familiar y una exposición constante. “No era un lugar privado para ella y los niños, era como vivir en una vidriera”.
El punto de quiebre se produjo en mayo de 2010, cuando Kennedy le comunicó a Mary su decisión de divorciarse. En los días siguientes, se registraron intervenciones policiales en el domicilio y episodios vinculados al consumo de alcohol. Pocos días después, Mary fue arrestada por conducir ebria, hecho que fue utilizado en el marco de la disputa legal. “Bobby lo usó todo en su contra”, afirmó una fuente cercana a la mujer.
Mary comenzó entonces a revisar los diarios de su marido, a la vez que asistía a reuniones de Alcohólicos Anónimos y enfrentaba la posibilidad de perder la custodia de sus hijos.
Testimonios recogidos por la autora también dan cuenta de situaciones de maltrato verbal. “Bobby era cruel al referirse a su peso, diciéndole que había desperdiciado su belleza. La abrazaba y la criticaba. Era horrible”, señaló una persona de su entorno.
El 16 de mayo de 2012, Mary Richardson Kennedy fue encontrada sin vida en el granero de su casa. Tenía una soga alrededor del cuello. Según el informe, cuando llegaron los servicios de emergencia presentaba signos de haber muerto horas antes. Fue Kennedy quien la encontró, alertado por el personal de la casa.
Tras su muerte, se produjo un enfrentamiento entre miembros de ambas familias. Según el libro, una de las hermanas de Mary acusó directamente a los Kennedy: “Ustedes mataron a mi hermana”, dijo. El informe forense indicó que, al momento de ser hallada, sus dedos estaban atrapados entre la cuerda y su cuello, un detalle que fue interpretado por su médico como un posible indicio de que “quizás realmente no quería morir”.
La familia de Mary no asistió al funeral oficial y organizó una ceremonia privada. Posteriormente, los Richardson impulsaron una investigación privada para esclarecer aspectos de la muerte, incluyendo el origen de la cuerda y las circunstancias previas al hecho. Sin embargo, no se obtuvieron resultados concluyentes.


