Murió Juan Carlos Desanzo, director de Eva Perón y El Polaquito, a los 88 años
El realizador tuvo una vasta carrera, en la que transitó diversos géneros como el drama, el policial y el histórico
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Juan Carlos Desanzo murió a los 88 años, según confirmó Directores Argentinos Cinematográficos (DAC). Como director, guionista y director de fotografía, su obra dejó marcada una imborrable huella en la cultura argentina.
A lo largo de su vasta carrera exploró un gran abanico de géneros y propuestas artísticas: desde películas policiales como El desquite y En retirada hasta proyectos de perfil más histórico como Eva Perón -protagonizada por Esther Goris y con Víctor Laplace como Juan Domingo Perón- y apuestas con una mirada social como El polaquito.
El cine nacional todo sufre la pérdida irreparable de JUAN CARLOS DESANZO, uno de sus mayores autores.
— DAC - Directores Argentinos Cinematográficos (@dacdirectores) February 17, 2026
En actividad desde los años sesenta, comenzó siendo el director de fotografía de las más destacadas películas argentinas de una época consagratoria pic.twitter.com/UIFuomRSvA
La última aparición pública de Desanzo fue el pasado 4 de febrero, cuando participó de una conferencia de prensa en el Anexo A de la Cámara de Diputados junto al Espacio Audiovisual Nacional. Allí, pocos días antes de su muerte, el realizador expresó su disconformidad con la reforma laboral impulsada por el Poder Ejecutivo. El director acompañó a un grupo de artistas que manifestaron su preocupación por la falta de apoyo a la producción audiovisual nacional. “Cuando hice mi película Eva Perón fui apoyado fervientemente por la diputada peronista Patricia Bullrich”, había comentado, con sarcasmo, durante su discurso.
Inició su carrera en los años 60 y enseguida se destacó por su labor como director de fotografía en algunas de las películas más icónicas de nuestro país como Un guapo del 900, La hora de los Hornos, Crónica de una señora, Los gauchos judíos, Juan Moreira, La Tregua, No toquen a la nena, El muerto, Los pasajeros del jardín y El infierno tan temido.
Hacia finales de la década del 70, Desanzo empezó a coquetear con la idea de dejar su rol como director de fotografía para abocarse a una labor más integral detrás de cámara y en los años 80 se convirtió en un director general a tiempo completo.

Con el regreso de la democracia, Desanzo trabajó en varios proyectos que buscaban retratar historias de violencia vinculadas a la última dictadura militar, con películas como El desquite, En retirada y La búsqueda, que con Rodolfo Ranni como protagonista marcaron el rumbo del autor.
En la década del 90 y en los años 2000, Desanzo continuó su camino de director audiovisual y trabajó en largometrajes que no pasaron por desapercibidos ni por la crítica ni por los espectadores. Eva Perón, Che - Hasta la victoria siempre, La venganza, El amor y el espanto, Verano amargo y Al filo de la ley, fueron algunos de sus trabajos más populares.
En 2003, de la mano de El polaquito, Desanzo decidió iniciar una nueva etapa. Sobre todo porque decidió acometer un proyecto de bajísimo presupuesto, rodado en soporte digital con el único aporte de un crédito del Instituto de Cine y que solo pudo ser transferido al formato de 35 mm cuando se logró el apoyo de productores españoles.
“Comencé a escribir esta historia en 1990, a partir de haberme enamorado de una situación real: la integración de una chica en un grupo de 15 adolescentes que convivían en la calle. Inevitablemente, a los nueve meses nació un bebé y tres de los chicos decidieron asumir la paternidad. Seguí cavilando sobre la historia, buscando datos para el guion, hasta que en 1994 di con la verdadera historia del Polaquito”, había relatado Desanzo.
El realizador se dedicó personalmente durante un año a seleccionar entre 1500 chicos de la calle a los protagonistas masculinos: de allí surgieron Abel Ayala (el Polaquito) y Fernando Roa (el Vieja), que antes del rodaje tuvieron seis meses de intenso entrenamiento actoral.
“Toda la vida -le había confesado Desanzo a LA NACION en el año 2003- he sido un director profesional ortodoxo. Y ahora, a mis 65 años, estoy empezando a hacer una inversión en mi vida y tengo ganas de hacer películas con el look de las nuevas generaciones.”
El polaquito, que inspirada en hechos reales en torno de la explotación de los chicos de la calle y narrada con lenguaje explícito e imágenes que por momentos impresionan por su crudeza casi documental, obtuvo el respaldo del premio a la mejor actriz logrado por Marina Glezer en el prestigioso Festival de Montreal y de una buena acogida del público en la muestra de San Sebastián, lo que le abrió al film las puertas de su estreno comercial en España.
Glezer fue la única actriz profesional convocada para integrar el plantel estelar del film, debido a que la persona elegida en principio por Desanzo (una chica de la calle que vivía en la estación Sarandí del subte A) no pudo afrontar el compromiso por problemas de adicciones.
“La actuación de Marina es sensacional, fuera de lo común, porque si bien es una chica que viene de un hogar con mucho amparo siempre fue muy callejera. Y tanto Fernando como Abel son dos excelentes actores. Me impresionó que no advertían la cámara y se movían con admirable naturalidad. Los tres se integraron de entrada y como ésta era una película de bajo presupuesto, en la que no se podía filmar mucho, los tres me ayudaron a sacar de entrada la mejor toma. Ni ellos ni yo lo sabíamos, pero los dos chicos son verdaderos actores”, había destacado el director en diálogo con este medio.
El Polaquito se filmó en la estación Constitución sin que la actividad habitual del lugar se alterara, ya que las cámaras no eran visibles. A tal punto que en una oportunidad, según relató Desanzo, un transeúnte quiso denunciar ante la policía al actor Roly Serrano, que en la película encarna a un mayor que explota a algunos chicos de la calle, en momentos en que representaba una escena en la que maltrata al personaje de Marina Glezer. “Teníamos tres millones de extras gratis -dice el director-: la gente que deambulaba por Constitución y no advertía que allí se hacía un rodaje. Gracias a eso, el film tiene una avasallante riqueza visual.”
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