
Ryan Reynolds, el actor que conquistó tardíamente a Hollywood, cumple 50 convertido en un magnate casi inmune a las críticas
El canadiense traspasó la barrera de la interpretación para encabezar un imperio que incluye una productora, equipos de fútbol y otro de vela. Su humor es una eficaz herramienta para presentar sus negocios o a su familia, pero la reciente batalla legal de su mujer, Blake Lively, con Justin Baldoni demuestra que no es infalible
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Ryan Reynolds cumple 50 años este viernes, pero a esta altura es probable que esté saturado de celebraciones. El 30 de septiembre fue el cumpleaños de su hija Inez; el 4 de octubre, el de su hija Betty; y, el 12, el de su amigo Hugh Jackman, que es casi como uno más de la familia: además del protagonismo en Deadpool & Wolverine, ambos comparten la propiedad de BONDS Flying Roos, un equipo australiano que compite en la liga internacional de vela.

“Me paso el día respirando helio, inflando globos, vaciándolos, volviendo a inflarlos”, confesaba el actor canadiense a la revista People a principios de septiembre, cuando bautizó esta época del año como el “callejón de los cumpleaños” del que no puede escapar. “No me gustan los cumpleaños. O sea, no me quejo por tener uno, pero tampoco soy de los que dicen: ‘Organicemos una gran fiesta para mí’. Estoy bien, ya recibo suficiente atención”, confirmó sobre sus expectativas por alcanzar el medio siglo de vida.
Reynolds es un profesional en el arte de manejar la atención a su antojo. El pasado julio se paseó tranquilamente entre el multitudinario público de la Comic-Con de San Diego vestido con un traje de tela vaquera de Deadpool, el irreverente antihéroe al que da vida en el cine, sin que los fans advirtieran que debajo del disfraz con el que muchos se fotografiaron estaba el verdadero actor. “Sin asesores, sin guardaespaldas, sin cordones de seguridad. ¡QUÉ REGALO! Gracias a todos los que conocí, que no solo hacen cosplay, sino que construyen mundos”, escribió en la publicación de Instagram en la que reveló la verdad a sus 49,1 millones de seguidores.

Hace décadas que su estrategia de reírse de todo y de todos, y habitualmente de sí mismo, le funciona como una eficaz herramienta de marketing que también lo dota de cierta invulnerabilidad frente al escarnio público, consciente de que es difícil meterse con alguien que ya se burla de sus propios fracasos, su físico o su pasado. “Puedo leer algo que diga: ‘Deberían descuartizarlo’. También podría leer algo que diga que debería ganar un Premio Nobel. Ambas cosas carecen de sentido”, reconoció en 2025 en una entrevista con Time, cuando su nuca —en otro ejemplo de su humor absurdo— protagonizó su prestigiosa portada de Most Influential Companies gracias a Maximum Effort, la productora y agencia de publicidad que fundó en 2018 junto a George Dewey y que factura más de 36 millones de dólares al año.
El canadiense comenzó su carrera a los 15 años en la serie adolescente Fifteen (1991) y debutó en el cine a los 17, en la película Ordinary Magic (1993). Pasó las siguientes dos décadas encadenando papeles en comedias románticas como La propuesta (2009) —coprotagonizada con Sandra Bullock—, películas de acción como la malograda Linterna verde (2011) y thrillers como el español Enterrado, por el que estuvo nominado al Goya en 2011. Pero fue el estreno de Deadpool en 2016, a pocos meses de cumplir los 40 años, el que transformó su carrera y lo convirtió en una de las figuras más taquilleras de la industria.

El filme producido y protagonizado por él tuvo un presupuesto de 58 millones de dólares y recaudó 782,8 millones en taquilla. “Creo que uno de los mayores enemigos de la creatividad es el exceso de tiempo y dinero, y esa película no tenía ni tiempo ni dinero”, reconoció a The New York Times en 2024, en plena promoción de Deadpool & Wolverine —la tercera película de la saga, que superó los 1.338 millones de dólares de recaudación—. “Incluso renuncié a mi sueldo para poder llevarla a la pantalla. No permitieron que mis coguionistas, Rhett Reese y Paul Wernick, estuvieran en el set, así que con el poco sueldo que me quedaba les pagué para que estuvieran conmigo y así formar una especie de equipo de guionistas”, reveló.
El dinero ya no supone ningún problema para él. Si su gran éxito en Hollywood le llegó en su paso a los 40, esta última década le sirvió para consolidarse como un influyente magnate que apunta en muchas otras direcciones. Es copropietario del equipo de fútbol galés Wrexham AFC junto al también actor Rob McElhenney, club que en 2025 hizo historia al lograr tres ascensos consecutivos hasta la segunda división. “Recuerdo aquella primera rueda de prensa en la que dijimos: ‘Nuestro objetivo es llegar a la Premier League’. Todo el mundo se reía un poco, y no pasa nada, no los juzgo por eso. Pero ahora empieza a parecer muy, muy real”, dijo en su entrevista con Time. También tiene una participación en el Club Necaxa de la liga mexicana —junto a McElhenney y Eva Longoria— y forma parte de un grupo de inversores —junto a Michael B. Jordan— que posee el 24% del equipo de Fórmula 1 Alpine, donde corre el argentino Franco Colapinto. Esto sin olvidar el equipo de vela que compró con Hugh Jackman en 2025.

Más allá de los deportes, en 2018 adquirió una participación mayoritaria de la marca de ginebra Aviation Gin y en 2020, después de posicionarla entre las más codiciadas del mercado, se la vendió a Diageo por 610 millones de dólares. En 2023 hizo algo muy parecido con Mint Mobile, el operador de telefonía móvil del que poseía el 25% y que vendió a T-Mobile por más de 300 millones de dólares. “Invierte grandes sumas en pequeñas empresas aparentemente dispares, las promociona y hace que se promocionen entre sí con anuncios ingeniosos y rápidos, y luego las vende por millones”, resumía Time esta fórmula con la que Reynolds logra significativos aumentos de ingresos en todos los negocios que toca.
Actualmente, los medios especializados estiman su fortuna en 350 millones de dólares, pero Forbes ya advertía en 2023 que las empresas de las que es copropietario o que ha vendido están valoradas en más de 14.000 millones de dólares. “No soy, en absoluto, un emprendedor... Pero me interesa mucho el vínculo emocional con el consumidor y se me da bastante bien”, presumió en el Fast Company Innovation Festival de 2024. Un vínculo que potencia también a través de su labor filantrópica, con donaciones como la de un millón de dólares al Comité Internacional de la Cruz Roja en 2023 para “ayudar a los niños en Israel y Gaza” —sin involucrarse con un bando en concreto, como sí hizo cuando donó un millón de dólares a Ucrania en 2022 tras la invasión rusa— o la de otro millón que destinó a Feeding America y Food Banks Canada durante la pandemia. “Cuiden de sus cuerpos y corazones. Dejen espacio para la alegría. Llamen a alguien que esté aislado y pueda necesitar contacto”, escribió en el posteo con el que anunció esta segunda donación, con una broma a su amigo incluido: “El número de Hugh Jackman es ...”.

Es incuestionable que se le da muy bien conectar con su público —y rentabilizar esa conexión—, pero Reynolds tampoco es infalible. El canadiense trasladó su veta cómica a la forma en la que comparte su vida familiar y, en ese sentido, encontró en Blake Lively (de 39 años) a la compañera ideal, alguien con quien gastarse bromas públicas de manera recurrente en alfombras rojas, entrevistas y redes sociales. La pareja de intérpretes se conoció durante el rodaje de Linterna verde en 2010, cuando él estaba todavía casado con Scarlett Johansson, pero ya en proceso de separación. Se divorciaron oficialmente en julio de 2011 y en septiembre de 2012 el actor ya estaba casado con Lively. “Enamorarse es genial, pero, ¿se llevan bien? Esa es, en cierto modo, la pregunta que hay que hacerse antes de dar el paso. Nosotros siempre nos caímos bien. Crecemos juntos. Aprendemos el uno del otro. Así que sí, tengo suerte de tener a una compañera así”, reconoció a Entertainment Tonight en 2021.
En la última década, además de su multimillonario imperio, también creció considerablemente su familia. El matrimonio dio la bienvenida en 2014 a su primer hijo, James (11 años), y luego llegaron Inez (10 años), Betty (7) y Olin (3). La paternidad es otra fuente recurrente de chistes para el matrimonio. “Ser padre es la mejor sensación del mundo. Sin contar, claro está, esos maravillosos años que pasé sin tener hijos”, publicó Reynolds en Twitter en 2016.
Todo eran risas hasta que dejaron de serlo. En el verano de 2024, Reynolds y Lively eran la pareja del momento: él estrenó Deadpool & Wolverine y ella Romper el círculo, y ambas películas lideraron de manera simultánea los primeros puestos de la taquilla internacional. Pero esos datos se opacaron cuando, ese diciembre, la actriz demandó por acoso sexual al director y coprotagonista de su film, Justin Baldoni. Después de dos años de una mediática batalla legal repleta de acusaciones cruzadas y difamaciones públicas, llegaron a un acuerdo legal en mayo de este año, pero la actriz experimentó un notable desgaste reputacional que, esta vez, su marido —a quien Baldoni también demandó por difamación— no pudo esquivar a golpe de sarcasmo. “Francamente, no conozco a nadie cuya esposa haya sufrido acoso sexual y que haya hecho bromas sobre ese tipo de situación”, le enrostró el abogado de Baldoni, Bryan Freedam, después de que Reynolds hiciera un ligero chiste sobre la disputa en Saturday Night Live.
El caso también abrió el debate sobre la enorme influencia que Reynolds y Lively ejercen en Hollywood, después de que se filtraran mensajes del actor buscando apoyos para su mujer que algunos usuarios calificaron como manipuladores. Sea o no gracias a ese poder, el 27 de agosto se hizo pública la primera victoria para Lively: Baldoni deberá pagarle 400.000 dólares por los gastos de la batalla legal por comportamiento inapropiado y difamación —aunque ella le reclamaba más de ocho millones—. Dos días antes, la actriz cumplió 39 años y Reynolds le dedicó una inusualmente sobria publicación de Instagram, llena de fotos de su álbum personal. “Feliz cumpleaños a la mejor persona que conozco. No solo sos una genia valiente y profundamente bondadosa, también sos increíblemente guapa. Sé lo afortunado que soy de que hayas nacido. Cada vez que me di un golpe en la cabeza, es TU vida la que pasa ante mis ojos”, escribió.
Por lo demás, su feed es un escaparate de divertidos momentos con Jackman, McElhenney o Kenneth Branagh, con quien protagoniza Mayday, una película en la que pudo grabar algunas escenas en Budapest gracias a la llamada que Reynolds hizo al alcalde de la capital húngara para que les concediera un permiso inicialmente denegado. “Uno de los lujos obscenos y efectos secundarios repugnantes de la fama es que podés llamar por teléfono a gente que de otra manera no podrías. Puedo aprovecharme de eso, siempre y cuando luche por el bien”, dijo el actor, volviendo a desmontar con autoparodia las críticas a su exceso de influencia y poder. La comedia de acción, estrenada el pasado 4 de septiembre, se convirtió en el mejor debut de una película en la historia de Apple TV, posicionándose en el número 1 de la plataforma en 101 países. Otra demostración de la incuestionable habilidad del actor para dirigir toda la atención que recibe en la dirección que más le conviene.



