En unas imágenes llenas de complicidad y ternura, el modelo posa por primera vez con su mujer, Bárbara, y sus hijos Luka y Lola, en su casa de Tigre
1 minuto de lectura'

Hubo algo mágico en ella que hizo que volviera y entrara a buscarla", confiesa Hernán Drago (39), el participante que hace delirar a las mujeres en Tu cara me suena, el programa de Telefe. Se refiere a Bárbara Cudich (40), la rubia que lo "flechó" en una disco porteña hace catorce años; la madre de sus hijos, Luka (11) y Lola (8); y la primera que lo animó para que soltara todo y se dedicara de lleno al modelaje. "Le debo muchísimo a mi mujer", confía a ¡Hola! Argentina el hombre que, a fuerza de tesón y humildad, supo ganarse el corazón de un público que, gala tras gala, lo vio "transformarse" en David Bisbal, Rod Stewart y Ricky Martin, entre otros "ídolos" de la música pop. "Como buena productora [cuando se conocieron, Bárbara trabajaba en la tele], me organizó. De hecho, fue ella quien me regaló el primer traje para que tuviera más confianza en los castings".
–Podríamos decir que tu mujer es tu autora intelectual. ¿Cómo vive estar al lado de un hombre deseado?
–¡Uh! [Exhala]. Por etapas. Tengo que agradecerle porque lo lleva bastante bien. Mi trabajo de modelo tiene muchos viajes y confía en mí, sabe que no voy a pisar el palito. La clave es que está informada: sabe adónde estoy y con quién estoy trabajando.
–¿Hacés lo mismo con ella?
–No, pero si la que estuviera expuesta fuera ella, creo que sí.
–¿Cómo vivís lo que generás en la platea femenina?
–No te puedo decir que me pesa, porque no es verdad. Como las demostraciones de afecto suelen venir desde el cariño y el respeto, me gusta porque es un mimo al ego y, de alguna manera, eso significa que estoy en el camino correcto. Me considero una buena persona y lo de afuera lo uso para trabajar.
PADRE DE FAMILIA

"La nuestra es una historia de amor a primera vista", recapitula, emocionado, cuando piensa en los comienzos de su familia. "A los tres meses nos fuimos a vivir juntos y, como el amor fue in crescendo, decidimos que queríamos ser padres rápido". Al año, Bárbara quedó embarazada de Luka y, cuando el mayor cumplió 1 año, buscaron su segundo hijo, que resultó ser una beba, Lola, la princesa de la casa.
–¿Qué significó la llegada de los chicos?
–¡Fue una bomba! [Se ríe]. El día del parto de Luka lloramos mucho, no lo podíamos creer. Los dos tuvimos adolescencias duras, nuestro entorno no daba dos mangos por nosotros y llegar a ese momento fue demostrarnos que podíamos. Creímos en nuestro amor y darle forma a una familia nos dio seguridad y confianza. Nuestros hijos fueron muy buscados. Con Lola ya estábamos organizados, teníamos lugar en casa, trabajos estables y nos sentíamos consolidados como pareja. Hacía cuatro años que vivíamos en un estado de amor total y se venía la nena. Era como un cuento de hadas: teníamos el príncipe y llegaba la princesa.
–¿De dónde viene este enamoramiento con tu familia?
– Hubo algo mágico en nuestro enganche con Bárbara. Eso, por un lado. Por el otro, mi fortaleza: a mis 15, mi familia se preocupaba por mí, por mi futuro. Mis hermanos traían buenas notas del colegio, eran flacos, hacían deporte. Yo traía problemas: repetía en el colegio, no tenía confianza en mí, era gordito y no socializaba.
–¿Cuándo hiciste el clic?
–A los 16 años tomé el toro por las astas: empecé a cuidarme, a ir al gimnasio y pude dar vuelta la historia. Mi fortaleza comienza en ese momento, cuando aprendí a transformar el dolor en potencia. Usé el sufrimiento en mi favor y la vida me lo devolvió con creces.
–¿En qué te cambió la paternidad? Porque fuiste padre joven...
–Sí, Luka nació cuando tenía 26. Al principio tuve miedo por ese mito que circula que ser padre te ata, te cambia la vida para mal. A mí me transformó desde otro lugar: desde el amor, el orgullo, y, sin dudas, me dio fuerza para querer salir adelante por ellos.
–¿Te sorprendiste a vos mismo?
–La verdad es que no, porque sabía cuánto lo deseaba y cuánto amor tenía para dar. De lo que sí dudaba era sobre qué calidad de vida podía darles, pero del amor, nunca.
–¿Cómo es Lola?
–Ella tiene un plus. No de amor, porque es igual con ambos. El tema es que sabe por dónde entrarme. Cuando se porta mal, me hace ojitos y yo tengo que darme vuelta después de retarla porque me tiento. Es pícara, sabe que cuenta con la herramienta de la ternura y la usa a su favor. Con eso me desarma.
–¿Y Luka?
–Con él me derrito también, pero el vínculo es lúdico. Vamos más por el juego, compartimos la pasión por la pesca con mosca: ese es nuestro lugar. Cuando podemos, nos rajamos a Zárate, a Tigre, y, en las vacaciones, pescamos mucho en Bariloche, donde tenemos casa. Es un tierno que está entrando en la preadolescencia, se viene una etapa que me preocupa: las matinés, las previas y la calle.
–¿Te estás preparando para ese momento?
–Como no sé muy bien cómo es, no, ¡pero algo voy a tener que hacer para poder dormir tranquilo!
–¿Cómo pasás tu tiempo con ellos?
–Jugando. Cuando Bárbara se va de viaje por trabajo, llenamos la escalera de almohadones y nos deslizamos con un colchón. También jugamos a las escondidas y a la banda de música. Son chicos y quiero que disfruten de esta etapa.
–¿Qué repetiste de tu crianza que juraste que nunca harías?
–Soy muy exigente. No me doy cuenta de que son chicos y que está permitido cometer errores. Tengo que entender que no son adultos, que después del colegio está bueno que descansen y que jueguen un poco antes de hacer los deberes, por ejemplo.
–¿Y qué rescataste de tu infancia?
–Es una pregunta difícil. [Piensa]. No es un reclamo para mis viejos, porque hicieron lo que pudieron, pero de chico me sentí un poco a la deriva. Hubiera estado bueno tener más atención.
–Sos un papá presente que manifiesta su amor.
–Sí, quiero que me vivan como un papá que los ama con todo su corazón.
–¿Y qué deseás para ellos?
–Que sean felices elijan lo que elijan. Los voy a apoyar en lo que decidan y siempre los voy a acompañar.•
Texto: María Güiraldes
Fotos: Tadeo Jones
Producción: Georgina Colzani
Maquillaje y peinado: Clara González, para De la Vega Make Up
- 1
En fotos: del chapuzón de Irina Shayk en Miami a la salida de Bad Bunny en Brasil y la elegancia de Amanda Seyfried en Berlín
2Las memorias de Liza Minnelli: de su marido gay y el peligroso legado “genético” de su madre a la lucha contra los excesos
3¿Érica Rivas vuelve a trabajar con Flor Peña? El proyecto de alto perfil que uniría a las protagonistas de Casados con hijos
4Connor Storrie: fue mozo, aprendió ruso en ocho días y ahora está listo para conquistar Hollywood






