Peter Lanzani: "Laburar es como estar en una universidad enorme"

Con grandes proyectos en cine y televisión, el actor se sube al escenario para protagonizar Equus
Julieta Bilik
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25 de julio de 2015  

Está a full y en boca de todos. Pero además está contento. Entre grabaciones, ensayos, entrevistas y algunas horas de doblaje, pocos son los momentos del día en que no trabaja. Sin embargo, a Peter Lanzani se lo ve entusiasmado y energizado, con la sensación de que está haciendo "algo grande". Como quien tiene entre manos un manjar que todavía se está terminando de cocinar, pero con el que presiente deleitará a sus comensales. Esa energía es la que despide Peter. Un entusiasta que empezó su carrera a los 16 años en Chiquititas y nunca paró. A punto de cumplir 25, sus horas de vuelo en televisión lo hacen parecer más longevo, pero aunque todavía no cumplió el cuarto de siglo ya está empezando a dar un vuelco en su carrera.

De ídolo teen a actor joven y serio, por estos días vive un despegue profesional. El jueves estrenará Equus, una obra de Peter Shaffer en la que interpreta a un joven de 17 años que, fascinado por los caballos, cega violentamente a cinco y termina internado en un psiquiátrico. Y el 13 de agosto llegará a la pantalla grande como Alejandro Puccio en El clan, la nueva película de Pablo Trapero que coprotagoniza con Guillermo Francella. Como si esto no fuera suficiente también en agosto aún sin fecha confirmada se lo podrá ver por Telefé como parte del elenco de La leona, la nueva tira que encabezan Nancy Dupláa y Pablo Echarri.

Admirador de Ricardo Darín y Guillermo Francella, su "crack" es Leonardo DiCaprio quien, cómo él, más allá de su cara bonita y sus ojos claros demostró versatilidad actoral al aceptar papeles que lo sacaran del mote de galán. Enfocado y ajeno a las críticas, Peter se hizo un momento en el inmenso Galpón de Guevara donde se presentará Equus y habló sobre su presente y su proyección a futuro.

-¿Cómo llegó a vos Equus?

-Primero me recomendó leer la obra una persona que conozco hace algún tiempo que se llama Alejandro Veroutis [un agente de prensa que lleva muchos años en el medio]. Me alcanzó el libro y al terminar de leerlo me quedé completamente fascinado. Después hice un laburo de hormiga de algunos meses, o años, tratando de buscar y conseguir los derechos. La obra me pareció un desafío desde todo punto de vista: desde lo actoral hasta lo personal pasando por lo físico y la composición del personaje. Nunca me había tocado un personaje de esa índole. Gracias a Dios pude conseguir los derechos y desde entonces todo se fue encaminando y ahora es real [sonríe].

-¿Cómo te preparaste para encarar un personaje tan complejo? ¿Hiciste algún entrenamiento en especial?

-Nada en especial. Laburo y laburo, ensayos y ensayos. Y estar todo el tiempo con el personaje en la cabeza. Yo escribo muchísimo sobre mis personajes y siempre estoy buscando de qué manera poder decir el texto. Me ayuda muchísimo Carlos [Sorín, el director de cine devenido director de la puesta]. Además, mientras se suceden los días y los ensayos uno va descubriendo y encontrando cosas nuevas. Por eso la clave es nunca dejar de buscar para tratar de encontrar ciento por ciento al personaje. O al menos quedarme tranquilo de haber dado lo máximo.

-Se conocen tus comienzos en televisión, ¿pero tu vocación empezó antes?

-Desde chico me gustó actuar y empecé estudiando teatro. Hice un poco de todo, arranqué con unas fotos de moda, pero enseguida entré en Chiquititas. A su vez también me formé: estudié canto por un lado, instrumentos por el otro, había arrancado a estudiar dirección, pero tuve que dejar por cuestiones de laburo y sigo con las clases, cuando tengo el tiempo, en la escuela del Indio Romero. Pero el hecho de laburar te da la oportunidad de aprender de los compañeros, es como estar en una universidad enorme.

-¿Sentís que hay prejuicios sobre vos?

-Sí. Prejuicios hay y va a haber siempre. No me pesa porque no hago mi laburo en base a eso ni a lo que puedan llegar a decir. En su momento dolía. Uno es un ser humano y esas cosas lastiman. Más cuando yo laburo quince horas por día. Lo último que me gusta es que digan cosas feas sobre mí. Pero acepto y hago mi trabajo desde otro lado. Buscando el crecimiento personal, laboral y actoral. Yo voy por mi camino, a paso de hormiga y agachando la cabeza, siempre tratando de seguir creciendo y de explotar mis potencialidades.

-Respecto de tu crecimiento profesional acabás de dar un paso importante participando de El clan, de Pablo Trapero. ¿Qué significó para vos?

-Todo. Porque soy un fanático del cine. Cuando tengo momentos libres soy capaz de verme trece películas por semana. Veo muchísimo cine y conocía la filmografía de Pablo. Fue una experiencia increíble y novedosa, a la que fui con todos los sentidos abiertos dispuesto a aprender. Y eso me llevé: amigos, conocimientos actorales y sobre cine... Además supe que lo dejé todo. Haberla hecho superó mis expectativas y las colmó por completo. Lo que venga después será yapa, sonreír y si no yo ya me quedé con todo lo que necesitaba. Fue una de las mejores experiencias laborales de mi vida, si no la mejor. Estar rodeado de gente tan profesional fue un gran aprendizaje.

-¿Es la primera vez que encarnás a un asesino?

-Sí, es terrible. Traté de hacer una composición bastante realista del personaje basándome en lo que pude averiguar, en los libros que leí, en los testimonios de la gente con la que hablé, con algunos que lo conocían antes de los hechos y otros que lo conocieron después, leyendo notas, documentos históricos, investigaciones. Es una psicología muy difícil la de Alejandro Puccio, así que fue un desafío enorme que llevó su tiempo, sus locuras de cabeza, pero acá estamos, ¡vivos! (sonríe).

-¿Fue muy exigente Trapero?

-Él es exigente con todo y menos mal. Porque eso provocó que se laburara al 100%. Siempre muy relajados igual, disfrutándolo. Yo pude aportar un montón de cosas, él me ayudó en muchísimas otras, fue un laburo de equipo, entre todos.

-¿Y en la TV?

-Estamos grabando La leona hace un tiempo. Los libros están muy buenos. Se armó un elenco coral en donde nos disfrutamos y aprendemos. Mi personaje vuelve a ser muy oscuro. Es un chico que viene de una familia bien y que tratando de revelarse cae en un problema de drogas. Tengo la suerte de laburar con Miguel Ángel Solá que hace de mi padre, Esther Goris de mi madre y Juan Gil Navarro de mi hermano. Dentro de esa familia loca estamos haciendo cosas lindas. La tele tiene otros tiempos, tenés días buenos y días malos, pero siempre hay revancha. Por suerte se está trabajando con tiempo, metódicamente, con muchísima entrega.

-Tu carrera está experimentando un cambio...

-Sí, desde hace ya un rato.

-¿Cómo te ves a futuro? ¿En busca de qué vas?

-Con desafíos nuevos. Tengo ganas de seguir creciendo y haciendo cosas que tengo ganas, que me exponen a dar más de mí. Quiero crecer sin perder mis cables a tierra: mi familia, mis amigos y mi novia [Martina Stoessel, ex Violetta, con quien se reconcilió en mayo pasado]. No quiero quedarme estancado, por eso busco salir y probar cosas nuevas, encarar desafíos.

-¿Te da miedo perder parte de tu público de siempre por este vuelco?

-A veces uno no hace nada y ya lo pierde con las cosas que se inventan y se dicen. La verdad es que no busco ni perder ni ganar. Creo que el que venga a ver Equus se va a encontrar con algo más de mí, algo que quizá todavía no se había visto. Guste o no guste yo siempre voy a tratar de apostar a más. De hacer un laburo más intenso y tratar de superarme día a día.

-O sea que estás convencido...

-Estoy convencido de que tengo ganas de seguir creciendo. Exponerme a hacer una obra así ya es crecer, pase lo que pase.

-Porque además sos productor de la puesta.

-Sí, es mi debut como productor. Aunque no cambiaría mi carrera por eso. Lo haría para producir cosas como Equus que me llenan desde lo actoral. Aunque lo que busco, más que un proyecto exitoso, es que sea un desafío cumplido. Yo apuesto a todo o nada y después veremos lo que sucede.

-¿Tenés alguna cábala?

-Mantenerme enfocado. No sé si es una cábala, pero sí una metodología de laburo.

Equus

Dirigida por Carlos Sorín

Desde, el jueves

Funciones, de miércoles a sábado, a las 20.30, y domingo, a las 19.30

Galpón de Guevara, Guevara 326

Un personaje con historia

Peter Shaffer, un dramaturgo de origen inglés, escribió Equus en 1973. Por su temática y su complejidad fue desde entonces una obra que cada vez que se representó generó comentarios y polémicas. Inspirada en un hecho real, se estrenó en Londres ese mismo año dirigida por Diana Boddington y fue llevada al cine en 1977 por Sidney Lumet, el recordado director hollywoodense de policiales y thrillers. En 1976 hubo una puesta en nuestro país que estuvo tres años en cartel en el Ateneo, protagonizada por el entonces ascendente Miguel Ángel Solá y el ya consagrado Duilio Marzio. Con la exigencia de un desnudo total para el personaje de Alan Strang, el chico de 17 años fascinado religiosa y sexualmente por los caballos, la última puesta resonante fue la que protagonizó Daniel Radcliffe (ex Harry Potter) primero en Londres y después en Broadway.

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