
Petruzio, el Tony Manero argentino
Entrevista con el actor que protagonizará la versión porteña de "Fiebre de sábado por la noche"
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EDIMBURGO (De nuestra enviada especial).- Uno de los invitados a presenciar la función de la compañía inglesa con "Fiebre de sábado por la noche" fue Darío Petruzio, el actor, bailarín y cantante que interpretará a Tony Manero en la versión porteña. Nació en Buenos Aires, tiene 32 años y no es un desconocido en materia de musicales. Entre sus antecedentes figuran títulos como "El circo de Alberto Agüero", "Broadway", "El diluvio que viene", "La inhundible Molly Brown", "Broadway follies", "Cats", "El beso de la mujer araña" y "Mi bella dama".
"Ya la había visto en Broadway -dice Petruzio-, pero no la sentí de esta manera. Es cierto que estaba cargado de otras emociones: el viaje, hacer notas periodísticas, la posibilidad de haber conocido a Ben Richards, el entusiasmo. Me veo haciéndolo, aunque sé que es una exigencia muy grande. Pero noto que crece la pasión que siento por el teatro, me emociona mucho ver a los artistas y saber que soy parte de eso."
Aunque confiesa que entre sus aspiraciones infantiles estaba la de ser actor y no bailarín, además de su ingreso en la Escuela Nacional de Arte Dramático empezó a tomar clases de tap con Alberto Agüero. No hubo influencias ni antecedentes artísticos en la familia, sólo la aventura de ir con su abuela a los teatros marplatenses.
"Quería estar algún día sobre el escenario y no veía la hora de llegar a mi clase de tap y luego vino Alberto Agüero, que me invitó a participar en la última parte de "El circoÉ", con el cual debuté primero en Montevideo y luego en Buenos Aires."
Pero lograr la formación total exigía mucho más. Cuando lo convocaron para "Molly Brown", tuvo que perfeccionar sus condiciones vocales.
"Descubrí que también me emocionaba cantar. Yo tengo que estudiar mucho, si no siento que no voy a poder. Necesito saber con qué herramientas cuento, porque me da seguridad. Uno se va trazando el camino y va cumpliendo sus sueños."
Después hubo un período de tres años fuera del país. Hubo otra necesidad: perfeccionarse. El mejor lugar para estudiar teatro musical es Nueva York. Juntó sus ahorros y recibió ayuda familiar para viajar. Fue becado y estudió en la universidad. Consiguió un contrato en un crucero, donde participaba en espectáculos musicales. "Esta experiencia me permitió mejorar el inglés y vivir un lujo relativo, prestado. Pero tenía otros objetivos, entonces regresé con la idea de volverme a ir. No se dio por cuestiones familiares y económicas. Estar fuera del medio fue duro para poder reubicarme. Conseguí un reemplazo en "Mi bella dama", hice la asistencia de coreografía, experiencia importante porque tuve que manejar 52 personas a cargo mío. Después llegó el turno de "Fiebre de sábado por la noche", que no estaba en mis planes, porque todavía tenía en la cabeza "Chicago" para la cual fui seleccionado, pero entonces no se pudo hacer. Hice la audición de "Fiebre..." y sentí que ya estaba haciendo el espectáculo. Este es el primer protagónico."
Además, adiestra corporalmente a cantantes, tarea que también le depara muchas satisfacciones. Así como haber participado en "Cats" y "El beso de la mujer araña".
"No sé adónde me va a llevar "FiebreÉ". Mi objetivo es hacer lo mejor posible. Quiero ser grande y estar sobre el escenario para cantar y bailar. No importa con qué espectáculo, siempre que me depare satisfacciones. No me importa la fama. Si se tiene un sueño y se siente, así se va a dar." En esta tarea, Darío Petruzio no está solo. Cuenta con el gran apoyo de un mundo afectivo (su mamá, su papá, su hermano, su cuñada y su sobrino Matías).
"Siento el respaldo de mi familia que es lo más importante y lo más grande que tengo en la vida."
El show en números
Escenario: teatro El Nacional, perteneciente al empresario Alejandro Romay.
Inversión: dos millones de pesos.
Artistas en escena: 40.
Músicos: 12.
Cambios de escenarios: 40.
Luces: 300 focos y 15.000 lámparas para la disco.




