
Pía, más que una gran pianista y compositora
Entre los datos que brotan de la extensa vida artística de la pianista, compositora y pedagoga Pía Sebastiani -fallecida esta semana, a los 90 años- sobresalen algunos relacionados con sus obras. Cualquiera que conozca la historia musical local del último siglo podrá contextualizar varios hitos que dimensionan su labor en este terreno. Pía Sebastiani escribió música que fue estrenada por figuras como Juan José Castro (nombre fundamental de la música académica argentina) y Erich Kleiber (responsable de estrenos como Wozzeck de Alban Berg, en la ópera estatal de Berlín, y director del Teatro Colón durante más de una década).
Su vida artística, no cabe duda, ha dado muy buenos frutos; ya sea como compositora, como intérprete o como maestra de discípulos que han hecho respetables carreras. Pero quizás uno de los mayores éxitos de su vida sea uno de los más discretos: la promoción cultural a través de la Fundación Beethoven; esa entidad que fundó en 2000, cuando ya tenía 75 años, una respetadísima carrera y la posibilidad de tomarse un merecido descanso, en vez de meterse en este terrero difícil. Le abrió una nueva puerta al Conservatorio Beethoven -gesta iniciada en 1900 por Lorenzo Scalese y continuada por Augusto Sebastiani, el papá de Pía-. Más allá de los nombres luminosos que atraviesan su currículum (y, desde esta semana, las semblanzas necrológicas de su vida) la actitud de emprender este proyecto también debería tener un lugar destacado. Porque el objetivo de la Fundación fue darles posibilidades de desarrollo a los jóvenes talentosos sin posibilidades ni recursos (aquellos que Pía sí tuvo en su juventud).







