
Pierre Boulez, intérprete del pensamiento musical del siglo
Concierto a cargo del Ensemble Intercontemporain. Director: Pierre Boulez. Solista: Dimitri Vassilakis (piano). "Musique II", para cobres y percusión, de Manoury; "Concerto", Op. 24, de Webern; Concierto para piano, de Ligeti, y Suite Op. 29, de Schoenberg. Ciclo del Mozarteum Argentino. Teatro Colón.
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Con los conciertos ofrecidos anteanoche y anoche en el Teatro Colón, Pierre Boulez y el Ensemble Intercontemporain marcaron, seguramente, uno de los hitos en la historia de nuestro primer coliseo. No sólo por la excepcional calidad de los músicos y la extraordinaria jerarquía artística de Boulez, sino por las características del repertorio elegido, difícil, es cierto, pero entre lo más interesante escrito en este siglo. Hoy, por otra parte, el genial director y compositor realizará en el teatro San Martín un concierto en el que combina instrumentos tradicionales con tecnología de última generación.
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Ninguna obra de Pierre Boulez en este programa de presentación del Ensemble Intercontemporain, fundado en 1976 con la misión de asegurar la difusión de la música de nuestro tiempo. Sin embargo, Boulez, presente como director del conjunto, dominaba la escena a través de su pensamiento teórico, de su pedagogía y de su acción. Porque difícilmente se habrán podido imaginar niveles semejantes de interpretación de ese repertorio como el que ahora nos ha sido deparado por estos esclarecidos intérpretes.
Dejemos de lado entonces, y por ahora, a Boulez compositor. Al músico que arriba a su propia filosofía creadora partiendo de Messiaen, la primera referencia reconocida, para encontrar nuevos caminos en la obra de Webern por su reacción contra toda retórica buscando rehabilitar el poder del sonido, antes de arribar a su comprensión profunda del arte de Debussy.
Este Boulez del primer concierto del Ensemble es el del intérprete del pensamiento sonoro de su tiempo. Con fidelidad y con paciencia amasada en el curso de muchos años, Boulez ha logrado eludir las ejecuciones aproximativas de las que su propia obra había sido objeto. Convencido de que era posible luchar contra ese estado de cosas, creó una primera plataforma, necesaria para la difusión de la música contemporánea. Y así organizó, hacia 1953, el Domaine Musical, institución a través de la cual la obra de Webern, de Schoenberg y de Berg accedió a un pleno conocimiento del público, como punto de partida para una puesta al día de la realidad musical de este siglo.
A través de un largo trabajo, que incluyó no sólo el estreno sino la repetición, en adecuadas condiciones, de obras nuevas, Boulez adquirió la necesaria maestría, en cuanto a director de orquesta, como para ofrecer sus propias interpretaciones, sin duda personales y en no pocos casos discutidas. Pero también debió instaurar nuevos hábitos en el trabajo de preparación, necesario teniendo en cuenta las exigencias que esas obras plantean. Y como consecuencia de ello, la necesidad de engendrar en el intérprete el sentido de la especialización.
Este requerimiento de construir modelos de interpretación de la música del siglo XX ha desembocado en la creación del Ensemble Intercontemporain, conjunto integrado actualmente por treinta y un solistas y cuya actividad se extiende del concierto a las clases magistrales, conferencias, ensayos abiertos y sesiones destinadas a jóvenes profesionales, sea instrumentistas o compositores.
Sin embargo, no ha quedado Boulez circunscripto a ese repertorio, sino que abordó la interpretación de un amplio espectro del sinfonismo, de manera señalada en sus actuaciones como titular de la Filarmónica de Nueva York y de la Sinfónica de la BBC de Londres, a lo que se suma su presencia como invitado de numerosos organismos. Paralelamente, Boulez ha encarado la interpretación operística, en particular la dramaturgia wagneriana dentro del reducto de Bayreuth, sin olvidar realizaciones como la de "Pelléas et Mélisande", que ha hecho época, como en el caso de la Tetralogía, por su particular criterio interpretativo.
El repertorio
Dos novedades para nuestro medio traía este primer programa. La obra de Philippe Manoury aporta propuestas sonoras surgidas del seno del Ircam, el instituto de investigaciones acústicas y musicales que Boulez fundó en 1975 y dirigió hasta 1991. "Musique II" resultó no sólo interesante como esquema de trabajo, sino muy atractiva por su tratamiento instrumental. La otra novedad residió en el "Concierto para piano" de György Ligeti, compositor húngaro de quien se han conocido aquí obras significativas, como "Lontano" y "Atmósferas", entre otras.
Este concierto, cuya versión definitiva es de 1987, refirma la realidad de un músico que se cuenta entre los más destacados creadores del siglo. Con su poderosa inventiva, que lo internó en búsquedas y experiencias fecundas, y su dominio impresionante de los medios expresivos, Ligeti pudo construir un mundo sonoro absolutamente personal, que no obstante hizo escuela en estas últimas décadas.
Con este concierto para piano, Ligeti volvió a cautivar -y deslumbrar, inclusive- por la originalidad y fuerza de sus ideas, la claridad con que las expone y el incuestionable atractivo musical que se desprende de ellas. La obra, como ocurrió en todos los casos, contó con una interpretación que se nos ocurre insuperable, tanto por parte del director como del conjunto, y del pianista Dimitri Vassilakis, que se reveló como excepcional intérprete tanto de esta obra como de las restantes en que tuvo intervención.
El programa incluyó dos obras consideradas ya clásicas de esta centuria. El "Concerto" Op. 29, de Anton Webern se sitúa en la etapa terminal de la trayectoria de su autor, inserta dentro de la dodecafonía, y refleja como pocas no sólo la legendaria economía de recursos que lo caracteriza, sino asimismo el dominio en el manejo de la "melodía de timbres", escritura que en este caso es utilizada no parcialmente, como ocurre en otras de sus composiciones, sino en el curso de sus tres movimientos.
Por su parte, la Suite Op. 29, de Schoenberg, impresiona como un despliegue portentoso de las posibilidades de ese método, la dodecafonía, que el compositor acababa de entregar al mundo.
Es claro que las virtudes de las cuatro obras escuchadas en este concierto habrían quedado parcialmente ocultas de no haberse contado con estos instrumentistas de técnica rayana en la perfección y con la sabiduría de Boulez para pe- netrar en la profundidad de cada obra y cada estilo.
Pero más allá de las virtudes individuales y del magisterio de sus intérpretes, el nivel logrado por el Ensemble Intercontemporain y su director es, sin la menor duda, el resultado de muchas horas de trabajo y de un muy firme compromiso con el más alto nivel de excelencia. Entendemos que esto es posible en un ámbito que posibilita los medios financieros para que propuestas de esta índole se desenvuelvan en las mejores condiciones posibles. Y el resultado está a la vista.
Sonidos que son experimentos
Esta noche: el tercer concierto de Boulez combina instrumentos tradicionales con un nuevo sistema de espacialización electrónica del sonido.
Pierre Boulez ofrecerá hoy, a las 20.30, un concierto extraordinario en la sala Casacuberta del Teatro General San Martín. La función, organizada por la Agrupación Nueva Música y la Fundación Música y Tecnología, tendrá un carácter diferente de las del jueves y viernes en el Teatro Colón.
Este concierto tendrá un perfil más experimental, ya que se interpretarán obras mixtas, para instrumentos y diferentes procesos electrónicos. Los solistas del Ensamble Intercontemporain se unirán a la tecnología y sistemas de sonidos traídos del instituto para la investigación de la relación entre música y acústica de París (Ircam), que creó en la década del setenta el propio Boulez.
La elección de la sala no es casual. Durante la presentación de "Metrópolis", la película de Fritz Lang con música de Martín Matalón, los técnicos del Ircam, que trabajaban en la obra del compositor argentino, se dedicaron a elegir el lugar adecuado para este concierto.
Se decidieron por la sala del San Martín por su forma semicircular, que les permitirá instalar un sistema de espacialización del sonido de última generación.
El sistema prevé el uso de 15 salidas (amplificadores) diferentes que rodearán al público presente. El concierto incluye tres obras de Boulez ("Incises", para piano; "Anthémes", para violín, y "Dialogue de l`ombre double", para clarinete y tecnología) y una de Philippe Manoury ("Júpiter", para flauta midi).
Los organizadores del concierto también prepararon, para hoy por la tarde, un encuentro de Boulez con jóvenes compositores, algunos de los cuales llegarán del interior del país, becados para asistir a los dos encuentros.
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