
La imagen pública del cantante de Intoxicados lo pinta como a un tipo desenfrenado que no pega el ojo en toda la semana.
1 minuto de lectura'
¿Quién se anima? apueste y vera...
El rock no es pa’ cualquiera.
Entre Tanguito y Charly García, Cristian Pity Alvarez sigue ese camino que va de la deriva urbana como una experiencia personal e insomne al apego por la ortodoxia rockera fuera de sus límites musicales. Actitudes que se reflejan en canciones tan (des)leales que siempre están más allá del faro de cualquier ranking de radio. Ejemplo: con ese manifiesto diurno que es "Está saliendo el sol", Intoxicados vendió 15 mil originales de su segundo disco [ No es sólo rock’n roll, 2003 ] y no paró de tocar (unas 150 veces este año).
En estos momentos, a días de tocar en Obras por segunda vez en 2004, el entorno de Pity (32) ofrece pistas. "¡No puedo encontrarlo", atestigua desde su celular, su amiga, ex novia, prensera, manager personal y dama de confianza. "Ya no sé si llamar a los hospitales." Chequeen su fin de semana, porque llamarlo salvaje es poco: ensayos maratónicos en un raid de dopádromo junto a dos héroes amigos, Andrés Calamaro y Gustavo Cordera; va a ver Kraftwerk el viernes, toca en Obras el sábado y el domingo lo sacan gateando de Cemento, a la madrugada.
Un par de días antes, a la hora de la entrevista parece más bien un niño índigo. En su autoaislamiento, no le parecen virtudes ni tocar en estadios ("es colgarte un cartelito, nada más"), ni guionar y coproducir cuatro videos propios en un año, ni demear un futuro disco nuevo (pactado para marzo), ni reversionar "Una vela" (propio hit popular, censurado por el Comfer hace sólo semanas). Se preguntarán: ¿Qué hizo para ser Personaje del Año, si los que no pararon de sonar en la radio fueron los Callejeros y los que llenaron estadios fueron Bersuit, La Renga y Los Piojos? La respuesta es: ser él y hacerse cargo. ¿Algo más, muchachos?
¿Qué te gustaría que pasara el 1º de enero?
Estaría lindo que la Tierra nos trague a todos. Que se haga reversible. Que quede la corteza tirando fuego, enfriándose de nuevo. En realidad me gustaría que fuera hoy a la noche. Estoy preparado para que sea mi último día en cualquier momento. A veces tengo ganas de saber qué va a pasar después…
¿Después de la muerte?
Sí, sí. Yo estoy esperando ese momento. No te digo que no quiero estar más en este mundo. Pero estoy esperando con tantas ganas esa fusión… quiero ver de qué materias está compuesto el estado que viene, ¿entendés? Me quiero morir. Quiero pasar de grado.
¿Este fue un año para desintoxicarse?
La verdad que fue un año para pensar mucho. No sé si para desintoxicarme. Fui a internarme varias veces, pero me daban tratamientos para cocainómanos y, si hablamos de drogas, yo soy adicto a la más grandota. O sea, al crack, a la pasta base. Y la verdad es que me da bronca porque soy independiente de todo, hasta de mis propias ideas. Y me duele mucho ser dependiente de las drogas. Para mí es algo… es un dedo en el orto y lo digo con toda vergüenza.
¿Por eso escribiste esa carta sobre la pasta base para tu show en Obras?
Sí. Fui re sincero. Es más: la hice fumando crack. Quise que sintieran todo el dolor que transmite. Es una droga horriblemente hermosa. La quiero tanto que la odio. Hice esa carta de corazón, bajando mensajes tipo: "Si querés morirte, seguí fumando". Fue como si le pidieran a un preso una canción sobre la libertad.
Este año te le escapaste varias veces...
Me fui a Bolivia. Aunque te parezca mentira, es un lugar que estoy curtiendo mucho. También curto mucho Tilcara, por sus paisajes. Y después, Villazón. La geografía andina y boliviana me gusta casi en un ciento por ciento. Y fue un viaje que necesitaba para alejarme de algunas cosas, entre ellas la pasta. A veces uno necesita vacaciones para empezar el año. Y no hablo de pasar la barrera del 1º de enero. Si no de extrañar para saber cuánto querés de verdad.
Cuando viajás… ¿qué llevás?
Mi mochila y un tecladito. Me incomoda la viola. Así, en este último viaje hice dos canciones que van a estar en el próximo disco. Una se llama "Chica de Tilcara" y la otra es una canción de cuna que se llama "Duérmete niña".
¿Por qué te colgás biromes del cuello? ¿Estás escribiendo cosas que no tienen que ver con la música?
Un diario de un viaje... La primera parte es de Tucumán, Salta, Jujuy; todo Bolivia y todo Perú.
¿Para publicar?
No…
Entonces es un diario íntimo...
No, íntimo no. Es mi ficha clínica.
¿Te gustaría que la encuentren?
Sí. Pero si el que la encuentra no es un humano.
¿Por qué?
Porque yo no soy un ortiba que quiere tener vida eterna. Que el humano se extinga me parecería algo re evolucionado.
Se te ve en plan espiritual...
Este año me dio placer darme cuenta de que hay gente que piensa. Está bueno porque es algo re lindo… significa que mucha gente se está dando cuenta de que hay que empezar por lo primero: la tolerancia. Me gustaría que todos formen sus propios pensamientos. Sería un mundo re artesanal. Una gran feria del humano. Una feria de pensamientos. Eso, para mí, es "la nueva religión".
¿El show del año?
The End en el Luna Park. Me sorprendió mucho, estaba lleno y me puso re contento por ellos. Es un grupo que lo sigo desde hace tiempo y me gusta que se hayan tirado a la pileta así. Ese es mi palo: tirarse clavados a los cardones todo el tiempo.
¿Qué te parecen los Callejeros?
Callejeros… No, no me llama la atención. Yo no escucho radio, pero voy al maxikiosko de la esquina a comprar una Cindor (porque ya no tomo cerveza) y me quedo un rato con los pibes. Ahí, el otro día, escuché y les pregunté: "¿Esto es lo nuevo de los Redondos?". "No, es Skay", me dijeron. Al rato: "¿Y esto?". "No, son los Callejeros". Y, como a mí nunca me gustaron los Redondos, a ellos no puedo escucharlos.
Hace tiempo que lo tuyo no es sólo rocanrol… ¿Estás escribiendo más hip hop?
Sí. Ni hablar. Ahora le puse pilas ese tecladito que te decía y, arriba de esas bases, puedo rimar de lo que sea. Para mí el rap es como una gimnasia musical. En el próximo disco quiero que Ezequiel [Araujo, ex tecladista de El Otro Yo] produzca dos raps que son más viejos que "Una vela", pero están buenísimos.
En vivo, cuando mezclás "Una vela" con "Yo quiero fumar" de Cypress Hill, cantás en inglés. ¿Cuándo aprendiste?
Me falta un año para recibirme de profesor de inglés. Terminé un industrial en seis años, ¡soy ingeniero electromecánico! En esa época me puse a estudiar inglés, de cuatro años hice tres. Me encantaría terminar el año que viene…
¿Y qué fue lo mejor que escuchaste?
Boom Boom Kid [pronuncia bombón]. Me encanta y lo traje para acá. Fun People es un grupo que siempre me gustó. A los pibes les re cabe y me encanta porque tienen mucho arte en su música. Nekro es el mejor cantante que escuché este año. Puede ser que él también sea Jedi.
¿Te enteraste que hay mucha gente en el mundo que considera a los Jedis como parte de una nueva religión?
No sabía, yo lo vi en la película. Lo digo de esa forma para que se entienda. No sé si ése será el nombre. Pero los Jedis de los que yo hablo tienen esa misma onda: con los ojos cerrados se ve más.
¿Y qué otros Jedis descubriste este año?
Eh… Chuki [tecladista de Los Piojos], Ezequiel Araujo, Valentino... El Mono [baterista de Resistencia Suburbana]... Y hay unos cuantos más Y vos también sos Jedi. Y lo vas a ser más grossamente. Ni hablar.
¿Y Cordera?
No, ni a palos.
¿Y Calamaro?
Es más que Padawan.






