Por efecto contraste
Leo Maslíah y Ezequiel Borra se escuchan / Músicos: Leo Maslíah (piano, voz y composiciones), Ezequiel Borra: (guitarra, voz y composiciones) / Sala: Vinilo.
Nuestra opinión: bueno.
Compartir un escenario no es lo mismo que compartir un espectáculo. El escenario se comparte cuando dos músicos tocan en la misma noche y pueden hacer bloques juntos. Compartir un concierto o un espectáculo es lo que Leo Maslíah hizo con socios tan singulares como él: desde la cantante Rosana Taddei (con la que publicó un CD en 1998) hasta el tenor lírico Gustavo López Manzitti (juntos hicieron Ópera, Castidad y Yogur Diet).
El último fin de semana, Maslíah compartió el escenario con Ezequiel Borra. Cada uno hizo su set y dedicaron dos bloques, al principio y al final, a tocar juntos obras de cada uno. Lo interesante de todo esto es que, si bien no tocan la misma cuerda, según la definición musical "vibran por simpatía". Si extraemos este concepto que viene directamente de la acústica, cuando Maslíah toca Mi en el piano, la sexta cuerda de la guitarra de Borra vibra. Y más allá de que Ezequiel se manifieste como admirador confeso de Leo, su acercamiento a la obra de Maslíah no es por imitación, sino desde un lenguaje personal. Incluso por contraste. Luego de los sets solistas Ezequiel dirá: "Qué contraste: mientras yo toco una nota vos tocás mil". Eso también será enriquecedor al momento de transformar (sucede hacia el final de la noche) el escenario compartido en concierto compartido. A veces, el lenguaje musical alambicado de Maslíah y la extraversión interpretativa de Borra no permiten que se les agreguen demasiados elementos. En ciertas canciones (o momentos de canciones) quizá no sea necesario que los dos toquen y canten al mismo tiempo. Podrían suprimir una voz o un instrumento para que menos sea más (equilibrio que se logra con el paso de ensayos y conciertos).
Lo que se escucha, durante una hora y media, son dos maneras de hacer música con humor e ironía (las siempre ingeniosas construcciones de Maslíah, incluso algunas de largo aliento y de irrefrenable intensidad; los desencuentros amorosos con desenlaces desopilantes de Borra) que se complementan bien y que naturalmente, por peso propio, van del escenario compartido al espectáculo juntos, como un auspicioso work in progress que podría tener nuevos y apasionantes capítulos. De ahí lo tan interesante de esta juntada en Café Vinilo, el último fin de semana.




