Por qué comer en la mesa de Mirtha Legrand no es tarea fácil
Luego de que trascendiera que el domingo pasado nadie pudo probar el almuerzo, repasamos bloopers, papelones y anécdotas en el programa de la diva
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Manchones de salsa, algún trozo de comida lanzado al aire en medio de una frase o cuchillos que no cortan son una pequeña muestra de todo lo que puede ocurrir en el ciclo más longevo de la televisión argentina, que este 4 de junio cumple 48 años al aire: Almorzando con Mirtha Legrand. En tantos años, pasó de todo en esa mesa. Hubo quienes abandonaron la mesa indignados con la conductora. Hubo quienes se sacaron los zapatos creyendo que no se vería en cámara y resultaron escrachados. También algunos que no resistieron hasta la pausa y en pleno vivo pidieron permiso para ir al baño. Y sin ir más lejos, el domingo pasado, nadie pudo almorzar porque los cuchillos no cortaban. A continuación, les contamos por qué para algunas figuras, asistir a estos encuentros podría ser toda una trampa peligrosa.
Con la boca llena. Lo mínimo que puede pasar es que un invitado no haya terminado de masticar y tragar cuando lo enfocan en primer plano, luego de alguna pregunta punzante de la señora Mirtha Legrand . Las risas incómodas son la manera por excelencia de salir de esas situaciones.
Y es que el reto de la idea original de la mesa de las estrellas en vivo es bravo. En una suerte de entrevista múltiple sin cortes ni ediciones, la anfitriona y sus invitados están lanzados al desafío de conversar fluidamente mientras se cena o almuerza ante cámara. Esto implica utilizar correctamente los cubiertos, cuidar los modales, la salud o las elecciones personales a la hora de comer, mantener una conversación atractiva y lucirse en las preguntas y respuestas. La voz que se corre entre los artistas es que "parece muy fácil, hasta que estás sentado ahí".
A lo largo de tantas temporadas de este ejercicio mediático, Chiquita demuestra no sólo su vigencia, sino también su gran manejo ante cámara de momentos vergonzosos o graciosos de toda índole. Ejemplos abundan, y para nada se acotan a este año en donde conduce por partida doble: La Noche de Mirtha los sábados a las 22 y Almorzando con Mirtha Legrand, los domingos a la 13.15 por el Trece.
Con la panza vacía. El último blooper se difundió gracias a Fabián Doman , conductor de Nosotros a la mañana, que contó luego de asistir como invitado el domingo pasado, que ese día se sirvió un excelente bife de chorizo que nadie pudo comer. Los cuchillos de plata no eran aserrados y salvo dos comensales "con hambre suficiente como para insistir", según dijo a LA NACION, ninguno pudo probar bocado. "Si pude comer con ese cuchillo fue porque estaba muerto de hambre, se ve que venía de este problema que tuve con el chef del presidente en donde comí mal y bueno, me esmeré y logré cortarlo", contó divertido. "Como vacié el plato, Mirtha me miró y me dijo bueno vos pudiste comer, pero hay que cambiar los cubiertos. Estaba enojada".
Voucher para la tintorería. Es lo que tuvo que regalar la producción cuando el chef Martín Baleiro, del Sheraton, a cargo de la cocina, sirvió una comida con demasiada salsa. El papelón otra vez es relatado por Doman, que ya es invitado habitual: fue nueve veces. "Hace tres años fue muy cómico. Fuimos con Pamela David y se servía una salsa. Mirtha, Pamela y yo, los tres terminamos manchados. Ellas para colmo estaban vestidas de colores claros. Mirtha lo dijo al aire y entonces quedamos oficialmente manchados, pero sin tener que estar disimulándolo ante cámara por lo menos. Igual lo mío era indisimulable, me manché la camisa o la corbata, no me acuerdo, en la parte de adelante". Jura que a partir de ese día, se estableció una máxima. "No puede haber hojas verdes que puedan quedar entre los dientes, porque nadie te puede avisar y no son recomendables las salsas muy ensopadas".
La verborragia no es recomendable al masticar. Si tan sólo alguien se lo hubiera advertido a Nazarena Vélez en aquel almuerzo, no hubiese ocurrido lo que pasó. A principios del año pasado, la rubia extrovertida y sin filtros contaba acerca de la afluencia del público a una de las obras de Flavio Mendoza cuando en medio de una carcajada un trozo de comida salió volando y terminó en medio de la mítica mesa. Ella intentó atajarlo y los demás, cubrirla, pero los usuarios de las redes sociales ya estaban viralizando el video del accidente y no alcanzó.
De esta agua no he de beber. Las chicas que asisten la mesa son muy atentas y recargan las copas todo el tiempo. Por eso, en un programa que puede durar hasta tres horas en el caso de los almuerzos, puede ocurrir que haya necesidades urgentes que atender, incluso estando al aire. Este fue el caso de Rocío Oliva , la novia de Diego Maradona, que a principios de 2014 fue invitada a la mesa de Mirtha y no pudo aguantar. Se levantó en medio de la transmisión para ir al toilette. La diva le dijo "vaya señorita, tiene permiso".
Confieso que he bebido. Corría el mes de diciembre del año pasado y el tema eran las elecciones. La vedette Belén Francese coincidió en la mesa de la reina de los almuerzos con Sergio Massa y no se resistió a improvisar unos eslogans en favor del entonces intendente de Tigre. "Servime tinto, se viene un país distinto", arrancó la rubia. Y alzando la copa con vino tinto, se despachó con una seguidilla de alocadas rimas, no sabemos si producto de la bebida que estaba tomando, de su ingenio o de ambas. El comentario generalizado off the record fue que no había tocado su copa de agua…
Almorzando con Yiya. Tranquilamente podría ser un colmo, María de las Mercedes de Murano, condenada a prisión por envenenar a sus prestamistas, sentada a la mesa de Mirtha. Pero fue real. La invitaron junto con la actriz Martina Gusmán, en el momento de estreno del film Leonera, donde interpretaba a una mujer que criaba a su bebé en la cárcel. Las sentaron al lado. Por supuesto, Yiya le hizo el chiste a Martina: "Quedate tranquila, no le puse nada a la comida". Piel de gallina.
Incomprobable. Otra leyenda urbana que circula es que Graciela Alfano se hizo amiga de lo ajeno y se llevó de souvenir de una de sus invitaciones al programa, un paquetísimo salero.
Más perlitas para el recuerdo. Las situaciones incómodas son miles y van más allá de la comida. Si no preguntémosle a Karina Jelinek qué sintió cuando su celular sonó al aire y tuvo que atajarlo su guardaespaldas que, por suerte, estaba cerca de donde estaba sentada la diosa morocha. Incluso, algunos accidentes le pasan a la propia Mirtha. Que además de no estar libre de las manchas de salsa, tampoco lo está de los olvidos. Una vez, se puso los aros ¡sin sacarles el precio! ¡Y se vio la etiqueta que decía 2000 pesos al hacerle un primer plano! También hubo sofocantes momentos. Quizás el más evidente fue el de Rocío Guirao Díaz, la bella modelo esposa del empresario Nicolás Paladini. La rubia llevó un vestido color rosa fuerte que dejaba sus lolas casi al descubierto en un escote profundo, pero al caminar, se vio más de lo previsto por el costado. La conductora le avisó: "Se te vio algo por ahí".
Esto es tan sólo un repaso entre la infinita cantidad de situaciones inmanejables son moneda corriente en los encuentros con la diva, que para sonreír y naturalizarlas, es insuperable.
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