
Por siempre churros
Dónde hallar compañeros infalibles para un chocolate caliente. Cuando las tardes invernales -o las madrugadas en la ciudad- piden el ritual de un tazón humeante, la tradicional factura, generalmente bañada en azúcar y a veces rellena, es un pecado inevitable
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Crocantes y tentadores, parecen asociarse íntimamente a la noche. Se elaboran de madrugada y resultan el destino gastronómico predilecto para las tribus de jóvenes que escapan de los boliches cuando asoma el sol.
Los churros nacieron en España, con formas más redondeadas. Las facturas más alargadas, similares a los ejemplares vernáculos, allí se llaman porras. Los viajeros gourmandes peregrinan todos los años a Santiago de Compostela, donde el chocolate con churros adquiere dimensiones de manjar, elaborado artesanalmente.
Haciendo historia por estos lares, dicen algunos, el chocolate con churros era la única consumición posible para las señoras y señoritas que se animaban a ingresar en los bares.
"En 1957, la familia López Corniale vino de la Coruña y fundó la empresa. Actualmente se fabrican cuatro millones de piezas -berlinesas y churros- al año, que se distribuyen a panaderías, comedores escolares y a los golosos particulares que cllegan a nuestras sucursales", afirmó a Vialibre Ana, una de las empleadas de El Sol de Galicia.
Pioneros en el arte de la fabricación industrial, desde hace medio siglo reciben fanáticos en el salón. Los jóvenes de ayer que compartían churros a la salida de los bailes, hoy llevan a sus hijos a probar el chocolate en sus locales y, en algunos casos, a sus nietos.
Aunque en las playas ahora se ha vuelto moda, la ceremonia de compartir churros es más frecuente en invierno -por lo del chocolate- y se incrementarse en las fechas patrias. Tal vez porque la tradición se lleva bien con estas masas, a pesar de la ola modernizante que amenaza con derribar ciertos monumentos de la memoria colectiva, la ciudad conserva algunos reductos clásicos para los porteños.
La Giralda, fundada hace más de cuarenta años, conserva su decoración casi mítica con campanas de vidrio para proteger los sándwiches y hospitalidad para los insomnes.
"Los churros tienen que servirse crocantes, frescos y el chocolate bien caliente", asegura Ivonne, como todos conocen a la encargada del lugar. Por eso las bandejas repletas lleguen al local, desde la fábrica de origen, entre dos y tres veces al día, según lo indique la demanda. La costumbre del lugar es servir la taza llena junto con cuatro churros. Una propuesta soportable por estómagos voraces.
El Gran Café Tortoni original estaba en la calle Rivadavia, entre Suipacha y Esmeralda, allá por 1858. Hoy, el edificio es el mismo pero tiene salida a Avenida de Mayo. Entre sus mesas, habitualmente pobladas por personajes ligados al arte y a la política, todavía es posible -y encantador- paladear el chocolate casero preparado en distintas versiones.
Los maestros churreros insisten en que las confituras, realizadas sobre la base de harina, agua y sal, encierran la complejidad implícita en todo lo que parece simple.
Libre de cualquier agregado artificial, la calidad de la harina es vital para lograr una preparación exitosa.Factor casi tan importante como la temperatura del aceite.
Los tradicionales churros requieren una elaboración diaria que demanda mucho tiempo, No es nada fácil encontrar el punto justo de cocción.
Parejas enamoradas o en vías de serlo, familias que los prefieren a la salida del cine, solitarios que se acompañan con su tibieza, son los principales actores del ritual heredado desde lo más lejano de la Colonia.
Delicias de ayer, hoy y mañana
Aunque la sabiduría popular indica que los mejores ejemplares se consiguen en las estaciones de trenes, brindamos un listado de fábricas y reductos urbanos donde despuntar el vicio.
Fábricas
El sol de Galicia Luis Viale 2881. Tel. 581-2009. Y sucursales en Capital y provincia de Buenos Aires. Los churros que se degustan en ciertos bares porteños pueden comprarse en sus locales provistos de mesas para un desayuno suculento. Chocolate con churros, $ 1,50; café con dos donuts o dos facturas a elección, $ 1,50. Churros, por docena, $ 2,50; rellenos con dulce de leche o crema pastelera y bañados con chocolate, $ 3,50. Las donuts y berlinesas cuestan igual.
Estación Barrancas Echeverría 1700. Tel. 788-8888. Venden churros, berlinesas y tortas fritas elaborados a la vista. Un imperdible del barrio y los virtuales visitantes en su paso por la estación. La docena de churros cuesta $ 2,40; rellenos, $ 3,40; de bolas de fraile, $ 2,80 y $ 3,60, respectivamente. La docena de tortas fritas, $ 3. También ofrecen chocolate con tres churros, a $ 1,50.
Fábrica de churros Olleros 4169. Tel. 553-2669. Desde hace 33 años ofrecen sus delicias. La docena de churros cuesta $ 2,40; los rellenos -dulce de leche, chocolate y crema pastelera-, $ 3. Bañados en chocolate rellenos con el tradicional dulce argentino, a $ 0,50 la unidad. Las donuts aquí se llaman roscas y cuestan $ 2,80. Las doce berlinesas, $ 2,60; rellenas, $ 3,20. Tortas fritas, $ 2,80 la docena.
La estrella de Galicia Nicolás Repetto 924. Tel. 581-6054. Fabrican y distribuyen en bares y panaderías, pero si uno se acerca al local de lunes a sábados, por la mañana, puede comprarlos por docena, a $ 2,50 simples y $ 3 rellenos.
Mitai Locales situados en casi todas las estaciones de subterráneos y/o quioscos de la ciudad. Son conocidos por sus chipacitos, pero también elaboran churros en miniatura. Bolsita de ocho unidades, $ 1.
Para comer allí
Alameda Av. de Mayo 1201. La promoción número cinco incluye una taza de humeante chocolate con churros, a $ 4,30.
Drugstore Corrientes y Pueyrredón. Diariamente ofrecen una promoción de café de máquina más tres churros a $ 1,50. La mayoría de los clientes prefiere comprar para llevar.
Gran Café Tortoni Av. de Mayo 829. Tel. 342-4328. Recinto intelectual que no desdeña regalos para el paladar. Sirven un exquisito chocolate con cuatro churros a $ 6. Una taza de chocolate espeso cuesta $ 5, mientras que el negro brebaje solito y solo se vende a $ 4. Los churros por unidad cuestan $ 0,50 y la deliciosa leche merengada a $ 5,50.
La Giralda Av. Corrientes 1453. Clásico innegable del chocolate con churros ($ 4 con dos unidades), sino, cada uno cuesta $ 0,50 simple y $ 0,60 rellenos. El submarino (quién puede resistirse a sumergirlo en un humeante vaso), $ 2.
Pan & Cake Corrientes 5908. Tel. 855-7441. Tres mesitas en un ambiente intimista, capaz de brindar un marco adecuado para saborear un café con tres facturas a $ 2, donde los churros gozan de buena salud. Si opta por llevarlos a casa, la docena cuesta $ 3.
Plaza del Carmen Av. Rivadavia 1795. Tel. 373-2733. Y sucursales. Envíos a domicilio. Estratégicamente ubicados, los locales permanecen abiertos las 24 horas, un buen dato para recordar en caso de emergencias gastronómicas. Chocolate con churros, $ 4,50.
Quijote Av. de Mayo 1101. En un local más que tradicional se consigue chocolate con churros a $ 4,20.




