
Portales y Fontova cambian de hábitos
Estreno: esta notable pareja de actores se presentará desde pasado mañana, en el Lassalle, con "Malos hábitos", una comedia negra francesa en la que interpretan a un obispo y su ayudante.
1 minuto de lectura'
En el hall del Lassalle hace frío. Ni la baja temperatura ni el ruido de los técnicos que desmontan la escenografía de "Flores de acero" parecen importarle a Horacio Fontova. Toca el piano concentradísimo, y sólo lo saca del estado de trance el arribo de Javier Portales. Llega apoyándose en un bastón que acentúa su porte de caballero y cuyo uso es consecuencia de una reciente operación en la columna. "Es la tercera", dice mirando para arriba en busca de paciencia. Después de todo, cuestiones celestiales (pero también terrenales) son las que están en el centro de "Malos hábitos", una comedia negra de los autores franceses Pierre Lamy y Louis Hamon que, con dirección de Víctor García Peralta, se estrena el viernes en la sala de Perón al 2200.
Manuales
La acción transcurre en 1826, en la catedral de Le Mans. El obispo (Portales) y su ayudante (Fontova) convocan a un joven clérigo (Alejo García Pintos) para redactar un manual secreto de confesores. Los veteranos eclesiásticos ponen en escena y representan a distintos pecadores que concentran sus transgresiones en el sexto y en el noveno mandamiento, ambos referidos a las presiones de la carne. Las de la Iglesia andan flotando en el aire, sobre todo después del levantamiento del film de Scorsese sobre Cristo, que iba a emitir un canal de cable. Portales reconoce que el clima quedó algo encrespado, pero trae una anécdota representativa de que en todas partes se cuecen habas: "Hace un tiempo fui a Cuba a representar la obra «Pares y nones», con Virginia Inocenti y Arturo Bonín. Había un desnudo que despertó presiones oficiales. Sólo lo acortamos un poco. Después del cambio, un utilero me comentó: «A la chica no se la ha podido ver. ¿Sabe qué pasa? Nosotros somos comunistas, pero comunistas del Vaticano»." El director apunta que los autores de la obra (doce años en las carteleras de París y con otra temporada extensa en Londres) se basaron en tres textos eclesiásticos del siglo pasado: "Manual de los confesores", "La llave de oro" y "Tratado sobre la castidad".
"No hay ninguna mofa contra la Iglesia, no es una burla, es una comedia negra muy divertida -se atajan a coro-. Es una muestra de cómo se manejaba la Iglesia de esos tiempos con sus fieles." Todos hacen fuerza para creer que las cosas han cambiado con el correr del tiempo; aunque todos, que fueron a colegios religiosos (inclusive Fontova y García Pintos llegaron a monaguillos), recuerdan la rigurosa disciplina de ese tipo de educación, incluyendo los castigos corporales.
En tren de pecados escénicos es difícil pensar a Portales y a Fontova, maestros en sus respectivos contrapuntos con Alberto Olmedo y Jorge Guinzburg, resistiéndose a la tentación de morcillear. "¿Nosotros? Son rumores", canta Fontova. "No se puede, porque el texto está formulado como enunciados", agrega Portales. Fontova no puede con su genio y remata: "Ahora, si querés, podemos hablar de mi carrera. Para más datos, pedí el prontuario en el Departamento de Policía. Y aclará que no trabajan Valeria Mazza ni Mariana Arias, porque están en todos lados, ¿viste? Y le dedicamos la obra al padre de Nancy Dupláa." -¿...?
-Lo que pasa es que está enamorado de ella -aclara Portales, mirando nuevamente para arriba en busca de más paciencia.
García Pintos, el benjamín de la compañía
El proyecto de poner en escena "Malos hábitos" es fruto de la perseverancia de Alejo García Pintos. Para el público sigue siendo más conocida su cara que su nombre, pese a que ya tiene tras de sí una carrera interesante como actor, en la cual hubo mucho y distinto. Abarca desde aquel primer protagónico en cine, en "La noche de los lápices", hasta trabajos ricos en teatro ("Invisibles", dirigido por Francisco Javier, y "Saverio, el cruel", a las órdenes de Roberto Villanueva), pasando por muchos otros papeles en esos medios y en la televisión, donde actualmente se desempeña en "De poeta y de loco". Mientras tanto, para ganarse la vida durante años recorrió redacciones como auxiliar de prensa de la agencia del productor Willy Wullich, una tarea a la que recuerda con cariño, pero a la que no extraña ("los periodistas me siguen viendo con cara de gacetilla", se ríe).
Junto con Marina Gacitúa, es el autor de la versión castellana de "Malos hábitos". Hace un tiempo compró los derechos de la obra y golpeó insistentemente las puertas de los productores, hasta que Javier Faroni le dio finalmente el sí. "El lujo de estar con Portales y Fontova es un sueño", dice orgulloso.
Sus compañeros aportaron experiencias distintas a la puesta. Portales, cuyo último trabajo en teatro fue en "Así es la vida", hizo el papel de un cardenal en "Adriano VII", hace dos décadas y monedas, como antagonista de Pepe Soriano.
Para Fontova, salvo las ya lejanas actuaciones en "Hair" y en la abortada "Jesucristo Superstar", será la primera vez que compondrá un papel integral en teatro. "Me hace circular zonas del cerebro que tenía intactas: aprender un texto y movimientos de escena, atender marcaciones. Qué sé yo: hasta el Oscar no paro."
1- 2
El duro diagnóstico de Ricardo Darín tras el femicidio de Agostina Vega y su opinión sobre el gobierno de Javier Milei
3Maná regresa a la Argentina: dónde y cuándo será el show de la banda mexicana en Buenos Aires
- 4
Los Nocheros: cómo celebrarán sus 40 años, la ausencia que duele y la negativa al partidismo político



