Postales de San Pablo
Como de otro mundo, la ciudad brasileña sorprende a cada paso
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SAN PABLO (Especial).- Se sabe que esta ciudad, además de brasileña, es bastante nipona, sobre todo por la colonia de un millón y medio de japoneses, la más grande fuera de su país. El 18 de junio cumplieron un siglo en San Pablo y los festejos incluyeron desde la visita del príncipe heredero hasta la muestra Cuando las vidas se vuelven forma: diálogo con el futuro. Brasil/Japón , que terminó hace unos días en el Museo de Arte Moderno. Ahí, entre cantidad de trabajos brasileños y japoneses, esperaba una cabina pensada por el japonés Kiichiro Adachi que, si se produjera en serie y se distribuyera en espacios públicos, causaría sensación: se empuja la puerta plegadiza y se accede a una minidisco con luces, una bola de espejos y auriculares para bailar solo y sin que nadie se queje por el ruido.
Otra cosa que causaría sensación: el Fiat Punto con carrocería intervenida en dos versiones, masculina y femenina. La idea se presentó en el espacio que la empresa automotriz montó en el Pabellón Bienal del Parque Ibirapuera, en la São Paulo Fashion Week, la semana oficial de la moda brasileña.
Pasan los años y los Ramones siguen ahí, en el barrio de Vila Madalena. Un poco como Palermo Hollywood, por la cantidad de bares ruidosos abiertos hasta tarde, y otro poco como Williamsburg, en Brooklyn, por sus ferias de ropa usada o de diseño experimental, y por stencils como éste.
Salvo por las zapatillas japonesas Feiyue (sólo para fashionistas que calcen más de 37) y los paraguas de cabeza como el de la foto, Liberdade, el barrio japonés paulista, se parece a cualquier barrio chino. Los paraguas, tal vez el más aceptado de los chindogu (invento japonés no del todo útil), son ofrecidos los días de lluvia por un señor que va y viene por la calle Galvão Bueno. Al que le compra uno, le regala una versión mínima de la Biblia. "En realidad, es mi manera de predicar -explica-. ¿Cuántos quiere? ¿Tres? ¿Son para regalar? Tres libritos también, entonces."
En Jardins, el barrio más elegante, las sorpresas se multiplican en cada vidriera y son opacadas en la siguiente. Pero la caja romántica de herramientas, en el bazar de lujo de Alameda Lorena y Haddock Lobo, es imposible de eclipsar. Cubierta con estampado floral, incluye martillo, cinta métrica y destornillador femeninos.
Según las circunstancias en las que uno se lastime, si se está en Brasil se podrá elegir con qué estética protegerse: en breve, Johnson & Johnson lanzará sus Band-aid con estampados firmados por Alexandre Herchcovitch, el diseñador paulista más famoso. Según el ánimo, el estilo y la ropa que uno tenga, las opciones de apósitos serán más tropicales, escocesas, naive y op art . Eso sí: discretos, no hay ninguno.




