Postiglione, fiel a su identidad

Marcelo Stiletano
(0)
27 de mayo de 2003  

"Ensayo sobre Macbeth" , primer episodio de "Ensayo", programa coproducido por Canal 7 y el Instituto Nacional de Cine y Artes Audiovisuales, sobre idea de Jorge Coscia. Capítulo dirigido por Gustavo Postiglione, con la actuación de Raúl Calandra, Andrea Bonelli, Enrique Liporace, Carlos Resta, David Edery, Noemí Frenkel y elenco. Por Canal 7, los jueves, a las 23.

Nuestra opinión: bueno

"Todo puede ser ficción. Hasta lo que yo digo puede ser ficción", dice a cámara Gustavo Postiglione mientras se respira en el aire el inminente desenlace del caótico intento de una compañía teatral por aproximarse al mundo de "Macbeth".

En la palabra de Shakespeare y en la dimensión humana y tangible del grupo que trabaja en una adaptación del texto la tragedia está a punto de estallar. En un momento no parece haber diferencias entre realidad y representación: sin pasar por cedazo alguno, los actores y actrices de carne y hueso devienen personajes. Ya son artífices del destino.

Este mundo es familiar para quienes conocen los antecedentes de Postiglione (sobre todo sus películas "El asadito" y "El cumple"). Para inaugurar "Ensayo", el ciclo que trata de potenciar artísticamente en conjunto los esfuerzos -a menudo dispersos- del cine y la televisión, el realizador rosarino prefirió ser consecuente con sus convicciones antes de someterse a una prueba que plantea exigencias de procedimiento y decantación diferentes, sobre todo en materia de público.

Audiencia distinta

Hay que partir de la base de que en TV la audiencia potencial es distinta. Y que adaptar "Macbeth" dentro de las reglas que propone este nuevo ciclo de Canal 7 -aplicar al ejercicio todos los recursos técnicos disponibles del canal- también incluye el reconocimiento de que aún el experimento más arriesgado debe procurar algún tipo de empatía con el espectador. Sobre todo en un medio como el televisivo, donde a cada momento aparecen situaciones propicias para la dispersión.

En este sentido, la adaptación de Postiglione es tan fiel a su identidad que repite aquí la observación que se le han hecho a varios de sus trabajos previos, especialmente los cinematográficos: las modalidades narrativas habituales quedan descartadas y el potencial televidente queda privado de la posibilidad de hacer pie en algún eje o criterio unificador para mirar a su alrededor desde un punto de apoyo sólido.

Desconcierto

Así, la sensación básica que deja este work in process televisivo de "Macbeth" es el desconcierto. Desde el momento en que los actores, en un escenario bien reconocido y familiar para muchos televidentes como los pasillos y las oficinas del canal estatal, aparecen con nombres de fantasía y no con sus apellidos reales, comienza a plantearse aquí un juego de doble ficción con toques "documentales" -el testimonio a cámara de los protagonistas- al que por momentos le cuesta hacer pie.

Postiglione se apoya en algunos de sus actores predilectos -Carlos Resta, Raúl Calandra, David Edery-, a los que se suman nombres conocidos como Noemí Frenkel, Enrique Liporace y Andrea Bonelli, para plantear -como en "Encuentro con Venus", el film de Istvan Szabó- cómo pequeñas intrigas, egoísmos, ambiciones y vicios destruyen el aparente orden inicial y abren el camino de un desenlace cruento. Fiel aquí también a sus antecedentes, Postiglione trabaja ante todo con la improvisación, fórmula que no siempre resuelve las situaciones de un modo satisfactorio.

Coherencia

El lugar que ocupa Postiglione es quizás el menos reprochable, porque -al fin y al cabo- sólo quiso ser coherente con sus propias inquietudes. La incomodidad -y hasta alguna sensación de tedio- que aparece por momentos mientras la trama evoluciona tal vez se deba a la errónea elección de esta puesta tan intrincada para la iniciación de un ciclo al que no le falta originalidad en su planteo.

Experiencias como "En busca de Ricardo III", el espléndido documental que Al Pacino hace girar también alrededor de las preguntas sobre cómo interpretar hoy a Shakespeare, es la mejor demostración de los potenciales estímulos que el modelo del "detrás de la escena" puede despertar en televidentes abiertos a lo nuevo. La cuestión es cómo atraerlos. De todos modos, el crédito para "Ensayo" sigue abierto, porque seguramente habrá perfiles bien diferenciados para cada emisión de un ciclo que, por sobre todo, promete de aquí en adelante diversidad de propuestas. Lo que vimos el jueves por la noche no deja, en definitiva, de ser un ensayo de todo lo que vendrá.

ADEMÁS

MÁS LEÍDAS DE Espectaculos

Esta nota se encuentra cerrada a comentarios

Descargá la aplicación de LA NACION. Es rápida y liviana.