Pueblo chico, frustraciones grandes
"Un plan simple" ("A Simple Plan", Estados Unidos/1998). Producción de Paramount Pictures y Mutual Films presentada por Distribution Company. Fotografía: Alan Kivilo. Música: Danny Elfman. Intérpretes: Bill Paxton, Billy Bob Thornton, Bridget Fonda, Brent Briscoe, Gary Nicole, Becky Ann Baker, Chelsea Ross y Jack Walsh. Guión: Scott B. Smith, basado en su novela. Dirección: Sam Raimi. Duración: 121 minutos. Para mayores de 16 años. Nuestra opinión: muy buena.
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Hace algo más de dos años, los hermanos Joel y Ethan Coen sacudieron al mundo con "Fargo", un thriller que descubría las miserias y las perversiones ocultas tras una fachada modélica en un pequeño pueblo de Minnesota.
"Un plan simple" retoma y reformula ese tipo de conflictos, aunque con una dosis menor de cinismo, pintoresquismo y concesiones humorísticas.
Una vez más, el ambiente perfecto para esta historia de pueblo chico-infierno grande (al igual que en "Fargo" y en la notable y aquí todavía inédita "Affliction", de Paul Schrader) es un paisaje tan hostil como desolado: una planicie cubierta de nieve y azotada por tormentas, donde insólitamente se levantan unas pocas casas, un puñado de comercios, la comisaría y el bar, ámbito en el que se reúnen sus habitantes y donde de alguna forma se organiza el movimiento de la zona.
Es en este contexto del medio-oeste norteamericano, y en pleno festejos de fin de año, donde el novelista y guionista Scott B. Smith (nominado al Oscar por esta adaptación) sitúa una historia que apela a una premisa insoslayable del imaginario popular: ¿Quién no pensó alguna vez en obtener de forma inesperada una fortuna que le cambie para siempre la existencia?
Tres tristes antihéroes
Los tres seres ordinarios que protagonizan las circunstancias extraordinarias de esta historia son Hank (Bill Paxton), un contador que vive sin grandes penurias ni expectativas y cuya esposa Sarah (Bridget Fonda) está embarazada; Jacob (Billy Bob Thornton), hermano de Hank, desocupado y sin grandes luces; y Lou (Brent Briscoe), un gordo rudo, vulgar y decididamente desagradable.
Mientras viajan sin rumbo fijo en una destartalada camioneta, un zorro se les cruza en la ruta y terminan chocando violentamente. Jacob y Lou, dos seres impulsivos hasta la irracionalidad, deciden ir a cazar al animal (pese a la veda imperante), ante la protesta del políticamente correcto Hank.
En medio de la búsqueda escuchan un estruendo y, poco después, encuentran una avioneta encallada en la nieve. En su interior no sólo descubren a un único ocupante muerto, sino también un bolso con... 4.400.000 dólares en billetes chicos y usados, imposible de ser detectados.
Este es el planteo inicial de la película: el plan simple consiste en esconder el dinero por un tiempo prudencial y, en caso de que las cosas se compliquen, quemarlo.
Pero, claro, ese plan se complica a partir de la llegada de un falso detective, de la investigación de la policía local y de las ambiciones, recelos e inseguridades de los tres protagonistas.
Un equipo impecable
A la potencia y sequedad de una historia que conmueve y cautiva, se le suma una excelente dirección de actores y un casi perfecto manejo de los tiempos por parte de Sam Raimi.
Alguna vez considerado injustamente como un mero esteta habituado a los excesos del cine gore , el director de la trilogía "Diabólico", "Noche alucinante" y "El ejército de las tinieblas" se consolida aquí como un realizador capaz de conseguir climas inesperados sin apelar a golpes bajos, de manejar sutilezas psicológicas, y de transmitir las desesperanzas y frustraciones de sus personajes.
Pero quizá su mayor logro haya sido conseguir que todos los actores (hasta los aparentemente insignificantes secundarios) calcen a la perfección en sus personajes y tengan su incidencia dramática.
Paxton, impecable
Paxton está impecable en el papel del prototípico exponente de clase media que intenta convencerse de que el sueño americano es posible, aunque tenga que apelar para conseguirlo a lo más reprimido de su personalidad. Thornton (candidato al Oscar) recupera algo de su personaje en "Resplandor en la noche" y aparece como el actor ideal a la hora de encarnar esa elementalidad y patetismo del interior pueblerino de los Estados Unidos.
Más allá del siempre eficaz aporte de Bridget Fonda (la esposa sufrida y abnegada que termina exacerbando los conflictos) y la sorprendente aparición de Briscoe, son Paxton y Thornton, verdaderos hermanos de sangre, los que consiguen un par de secuencias que quedarán entre los grandes momentos del cine de esta década, especialmente una en la que manipulan al pobre de Lou para que éste realice una confesión supuestamente íntima, pero que ellos están grabando.
Así es el universo de "Un plan simple". Un thriller psicológico impecable e implacable. Un descenso a lo más recóndito de la mente y del corazón humanos. Ese terreno inexplorado donde se acumulan los pensamientos y sentimientos más oscuros que muchos intentan esconder. Hasta que, inevitablemente, esa coraza termina por estallar en mil pedazos.






