
Puños de acero, el regreso
La nueva serie Into the Badlands, de AMC se suma al auge de las artes marciales, a la que el año próximo se sumará la secuela de El tigre y el dragón y la serie de Netflix Iron Fist
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Operación dragón (1973) es considerada la mejor película de artes marciales de la historia. Y no tanto por las proezas físicas que se demuestran allí -cientos de films orientales la superan en ese apartado-, sino por el carisma de su protagonista, el famoso Bruce Lee, en la que es la primera película de un estudio de Hollywood de su género. En 1967, la película de James Bond Solo se vive dos veces había presentado los ninjas japoneses al público occidental, pero hubo que esperar a Lee para que la audiencia abriera los ojos a un género que venía desarrollándose en China desde el comienzo de su cinematografía y que había tenido un pico en los años 60 con el género wu xia, dramas histórico-fantásticos que adaptaban leyendas y poemas a la pantalla grande.
Bruce Lee quiso llevar a la realidad los poderes de los héroes de estas películas y, utilizando su entrenamiento y haciendo uso del Jeet Kune Do -el arte que él mismo creó-, se deshizo de los rayos que los personajes emitían por los ojos y los vuelos imposibles y los suplantó por coreografías, que usaban la acrobacia y el combate.
Del boom de películas de artes marciales de los 70, solo un producto llegó a la pantalla chica: Kung Fu. Originariamente iba a ser la presentación de Bruce Lee al televidente norteamericano, pero el canal no confiaba en el protagonismo de un asiático y contrató a David Carradine para interpretar a Kwai Chang Caine, un solitario hombre que recorre el oeste norteamericano a fines del siglo XIX. Kung Fu duró tres temporadas en pantalla con modesto suceso, pero su legado sigue hasta el día de hoy.
"Desde Kung Fu que no se produce una serie de artes marciales, pese a los cientos de películas de ese género que se han realizado", comenta Miles Millar, el creador de la serie Into the Badlands -que se ve los domingos, a la medianoche, por AMC- junto a Alfred Gough, en una charla en Comic-Con de San Diego. Ambos crearon Smallville, la serie de diez temporadas sobre la juventud de Superman, y escribieron el guión de Shanghai Kid, la película de Jackie Chan. Into the Badlands es una mezcla de géneros, descripta por su director, David Dobkin (El juez), de esta manera: "Está ambientada en el futuro después de algún cataclismo. Pero no es gris ni sucia como Mad Max, sino que la naturaleza se abrió paso y volvió a florecer. Estados Unidos se ha dividido en siete baronías; cada una controla una materia prima esencial. Las armas de fuego no existen y cada barón tiene un ejército de asesinos llamados clippers, que saben artes marciales y cada uno tiene su especialidad: kung fu, jujitsu, kendo...".
El protagonista es Sunny (Daniel Wu), un clipper de la baronía controlada por Quinn (Marton Csokas). Sunny es uno de los más eficientes y mortales guerreros de las Badlands, como se llama a Estados Unidos, y comienza la serie encontrándose con M.K. (Aramis Knight), un joven con un poder casi sobrenatural que busca a su madre. A este rejunte de estilos se le suman otros, como el western y la época victoriana. Quinn se viste cómo un cuáquero y escucha música en una fonola, pero su enemiga, La Viuda (Emily Beecham), se transporta en un auto de los años 40.
Debido al éxito del género de artes marciales, renovado por El tigre y el dragón (2000), es lógico preguntarse por qué ha habido tan pocas series que lo muestren en su esplendor. En 1998 ya hubo un intento de policial con combate en Ley marcial. Protagonizada por Sammo Hung, estrella asiática y amigote de Jackie Chan, duró solo dos temporadas. Dobkin busca las razones por el lado de la economía: "Es carísimo realizar una serie de artes marciales. Normalmente un episodio de una serie de TV se graba en ocho días. Nosotros necesitamos el doble porque hay una unidad de filmación especialmente para las peleas". Millar detalla: "En el primer episodio hay una escena bajo la lluvia. Económica y logísticamente, fue una pesadilla rodarla. Tenemos que encontrar un set que aguante ocho días de agua y que tenga drenaje y utilería que no se dañe".
Secuela
Netflix tiene listo El tigre y el dragón: la leyenda verde, la secuela del film de Ang Lee. Producida para el sitio de streaming, la película está dirigida por Yuen Wo Ping, el coreógrafo de la original y de la saga Matrix, y protagonizada también por Michelle Yeoh. El tigre y el dragón 2 se iba a estrenar en agosto último simultáneamente en la plataforma digital y en los cines IMAX, pero las cadenas decidieron boicotear el lanzamiento simultáneo. Netflix, entonces, pospuso el lanzamiento para 2016.
El gigante digital también tiene entre sus proyectos el desarrollo de la serie Iron Fist, basada en el cómic de Marvel. Una suerte de versión no oficial de Kung Fu, el personaje creado en 1974 forma parte del alineamiento de superhéroes que comenzó con Daredevil, seguirá el viernes con el estreno de Jessica Jones y en 2016 continuará con Luke Cage. Iron Fist ha sido pospuesta porque Netflix no le ha encontrado la vuelta al personaje que tiene poderes místicos y los demuestra con su puño, algo que no encaja del todo con el realismo urbano de Daredevil.

"El cine de artes marciales siempre se ha nutrido del western, y viceversa", describe Millar. Razón no le falta. Akira Kurosawa filmó Yojimbo con elementos de las películas de cowboys norteamericanas y Sergio Leone devolvió la gentileza filmando Por un puñado de dólares con Clint Eastwood. La sinergia entre artes marciales y géneros occidentales siempre estuvo y quizá la televisión sea el contexto ideal para desarrollar ideas y cruces de géneros.





