
Quinquela y la búsqueda de la mujer ideal
La popularidad en tiempos de los próceres
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La relación periodista-entrevistado es compleja. Muchas cosas pueden interferir con la armonía de la entrevista. Habrá que ver si hay empatía entre ellos, si los dos se levantaron esa mañana con el pie derecho, si el entrevistado se pone a la defensiva, si el periodista se pone ofensivo y tantas cosas más. El gran pintor de la ribera, el maestro del paisaje portuario, el talentoso e insuperable Benito Quinquela Martín siempre estuvo dispuesto al diálogo. Pero, a través del tiempo, algunas preguntas se repetían en cada reportaje. Por ejemplo: "¿Es verdad que usted fue carbonero?" no faltaba en ningún cuestionario.
Llegó el tiempo en el que nuestro exitoso artista –exitoso pero humilde– debió abandonar La Boca y emprender viajes, ya que empezó a ser requerido en importantes capitales culturales. Quinquela mostró su arte en Río de Janeiro (1920), Barcelona, Madrid, Sevilla (1922), París (1925), Nueva York, La Habana (1927) y Roma (1929). Por ser soltero y no haber formado una familia, tenía la posibilidad de ausentarse por largas temporadas, aunque su madre prefería que no viajara tanto.
En 1930, lo convocaron desde Londres. El pintor arribó a la ciudad británica en mayo. Creyó que su fugaz aprendizaje de inglés en NY le permitiría entenderse con su nuevos anfitriones, pero no. Tuvo que acudir a un español afincado, Pedro Morales, para que lo asistiera como traductor.
Mientras preparaba la exposición en la Galería Burlingthon, un periodista del Daily Express se acercó para hacerle una corta entrevista. Le preguntó por qué no pintaba mujeres, por qué no aprovechaba su talento para reproducir el desnudo artístico. Quinquela, traductor mediante, pretendió despacharlo con un simple: "Porque pinto barcos" que, a los ojos del artista, era razón más que suficiente. No fue así. El periodista insistió: "Es una lástima. Un pintor como usted debería realizar mujeres. Sería interesante ver cómo las interpreta". Más preocupado por liquidar el tema que por pensar la respuesta, el argentino respondió: "No pinto mujeres porque no he encontrado la mujer ideal".
El Daily Express informó que un famoso pintor recorre el mundo en busca de la mujer que le sirva de modelo. Además, el diario se preguntaba si la encontraría en Inglaterra y lanzó una campaña para encontrar la mujer ideal para Quinquela. El pintor comenzó a recibir cartas y cartas de aspirantes: la mayoría enviaba su foto para mostrar los contornos inspiradores. Superado por la situación, ya que el Daily seguía con el tema, optó por seleccionar a una llamada Gladys. Su elección fue muy aplaudida. Prometió volver al año siguiente para retratarla. Sin embargo, nunca más pisó Londres. Es más, regresó a La Boca y dio por concluidos sus viajes al exterior.
En octubre de ese año, accedió a un reportaje de la revista El Hogar y, en forma breve, relató su experiencia en Londres. El periodista, Pedro Alcázar Civit, le preguntó si había encontrado a la mujer ideal. Quinquela respondió: "No, porque la mujer ideal, si existe, habla en criollo". Lo dijo un observador experto.




