Quique Sinesi: juego minimal sobre cuerdas
Nuestra opinión: Muy bueno. Recitales de guitarra ofrecidos por Quique Sinesi. Domingos de agosto, a las 21.30, en Oliverio (Subsuelo Bauen Hotel).
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Una decena de intrépidos se da cita para compartir las guitarras de Quique Sinesi, que está de vuelta de Europa tras una reciente gira de seis meses por Alemania, Suecia e Inglaterra. (Una de las ya habituales de los últimos tiempos.) Antes de partir de nuevo hacia Alemania _el 22 de septiembre_, en compañía del aerofonista Marcelo Moguilevsky, Quique se presenta los domingos de este mes en el subsuelo del Bauen Hotel.
Sinesi supo esconder su figura y su arte detrás de grupos tan inspirados como Alfombra Mágica, y de músicos tan fuera de serie como Dino Saluzzi. Se escondió para urdir tramas dictadas por una inventiva de alto vuelo.
Ahora, este músico, querido por todos sus colegas, vuelve solo con sus guitarras, con una especie de cuatro y un charango para confirmar que las cuerdas son su juego predilecto.
En las dos primeras composiciones, "La magia está dentro de uno" y "Otro día", Quique anticipa un nuevo perfil musical al que se ha consagrado con fruición.
Arpegios inquietos que entrelazan una melodía esquiva, inasible, convertidos en procedimientos minimales donde cunden los ostinato, sobrevuelan todo el tiempo con aire esotérico y regusto folklórico.
Ambos semejan nuevas indagaciones en un universo telúrico, saturado de chacareras seudomodernas.
Sinesi prueba con un huayno _"Alta Paz"_. Allí aparece la primera línea melódica rubricada por repiqueteos, como una célula para la improvisación. El nuevo estilo de Sinesi queda refrendado por una libertaria chacarera, "Dos soles", engarzada en nuevos arpegios y ostinatos.
Un ligero viraje nos devuelve un guitarrista capaz de inventar hermosas melodías teñidas de melancolía, y dispuesto a tributar su homenaje a la música del Río de la Plata en urgencias candomberas que apelan de nuevo a las notas obstinadas a modo de moto perpetuo. Detrás de ellas se ha colado otra melodía huidiza.
Quique Sinesi tiene dedos, pero no para impresionar con malabarismos. Su escondido virtuosismo es el sustento de la musicalidad, aunque la tentación por lo minimal lo coloca a veces a pasos de la emoción.
Esa musicalidad asoma en ricas armonías y melodías que Quique trata de no regalar a destajo, como para tornarlas más apetecibles.






