Radio y TV, a la hora de las brujas
Con propuestas nuevas o nombres clásicos, los medios se lanzan desde la medianoche a ganar una audiencia cada vez más elevada
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Es la hora de las brujas, la de los insomnes, la de los que prefieren retrasar un poco más el tiempo del sueño con la única compañía de la radio o la televisión.
Una hora que, algunos años atrás apenas ofrecía como opción, en TV, una vieja película o una despedida religiosa. Pero desde 1988, de la mano de Raúl Portal y más tarde con Marcelo Tinelli, se convirtió en un horario central de la pantalla chica. Y ahora, este verano, Jorge Rial, el Pato Galván y Roberto Pettinato vienen a confirmarlo con sus respectivas propuestas en canal 9, América y Telefé.
Rial, con "El paparazzi", preferirá el humor y los chismes sobre la vida de los famosos; Galván y su "Atorrantes", la informalidad casera; y Pettinato con su "Duro de acostar", el humor ácido de un breve talk show. Tres maneras distintas, sin dudas, de mantener despierta a la audiencia que los sigue por TV.
Raúl Portal, pionero en estas latitudes de la noche, dice que en 1988 optó por este horario después de constatar que en la Argentina existen 6 millones de depresivos. La intención de su "Notidormi" con sus famosos "Hop Hop" de dedo índice hacia arriba, entonces, no era sólo mantener despiertos a los televidentes sino también arrancarles una sonrisa antes de dormir.
De 1988 a hoy, los objetivos no cambiaron demasiado. Pero evidentemente, el público noctámbulo creció. Y en ese oficio de mantener despierta cada vez a más gente, Marcelo Tinelli aportó lo suyo con "Videomatch". A tal punto que su aterrizaje en Telefé, hace seis años, sirvió para instalar definitivamente esa franja horaria como un lugar por el que los canales han decidido apostar. Y sobre todo, no descuidar.
De hecho, los tres seguidores actuales han salido en busca de esos insomnes adictos a la TV. Y parece que van por buen camino. Con distinta suerte, Pettinato, Galván y Rial logran que a esas horas de la noche 613.000 televisores de Capital Federal se mantengan encendidos. Un número nada despreciable para esa altura de la noche cuando el hábito dicta que lo mejor es ir a dormir.
Claro que no son los dueños exclusivos de tanto mérito. Al menos por quince minutos, una cuarta parte de la audiencia se mantiene despierta gracias a la "Síntesis", que conduce Santo Biasati por canal 13.
Un techo de chismes
De todas las propuestas de trasnoche, la de Rial, por canal 9, es la más reciente (empezó el lunes 13), pero también la más conocida.
Para que no queden dudas, la cortina musical que abre el espacio anuncia desde el vamos de qué se tratará este ciclo que mudó su horario de las 17 a las 24, en el misma emisora. Así, un Rial de peluca colorada canta el objetivo de su programa al ritmo de Los auténticos decadentes: "será el chimento mi techo y mi comida"...
Así es. Rial no improvisa la letra. Al contrario: sabe de qué se trata. Es la misma fórmula que intentó primero en "Indiscreciones", con Lucho Avilés; la que después probó solo, en 1992, cuando desembarcó en América para conducir "El periscopio"; la que más tarde revivió en Telefé, con Andrea Frigerio; y la que finalmente consolidó en canal 9, con "El paparazzi", desde 1996.
Pero si hasta ahora se ubicó en el horario del té, este año ha decidido salir a ganar la cancha de la medianoche. Un partido nada fácil, el mismo lo admite. Sobre todo teniendo en cuenta que su rival, Roberto Pettinato, entrena en un terreno que Telefé siempre cuidó.
De todas maneras, Rial es paciente. Sabe que el cambio de horario significa "empezar de nuevo". En todo. "Es un nuevo espacio para canal 9, es un nuevo público para el Paparazzi y hay que darle nuevos contenido al programa", enumera el conductor.
Por eso, a los habituales comentarios sobre el ambiente -con los que se convirtió en uno de los chismólogos de la TV, si es que existe tal profesión-, Rial le agregó una cuota nada despreciable de humor.
De eso se encargan los actores que lo acompañan en el estudio. También los dobles de Guillermo Cóppola y Diego Maradona, que salen a la calle a confundir a la gente (y lo logran). Y por supuesto las chicas que, con menos ropas que a otras horas, protagonizan algunos gags o amagan con un streep-tease siempre inconcluso.
Todo matizado por la presencia de un niño de cinco años, Valey, que aporta sus inocentes palabras a los comentarios de Rial. Y por un infaltable concurso que promete una recompensa de 500 pesos al que acierte la ubicación de alguna localidad desconocida del país (en un mapa prolijamente estampado en el maillot de una de las chicas de Rial) Códigos de la medianoche. Códigos que Rial intenta sumar a una fórmula que conoce desde hace años para ganarse un nuevo lugar en esa franja.
Como atorrante por su casa
En realidad, tampoco es nueva la propuesta del "Pato" Galván, como se llama este muchacho de 27 años que se instaló en la medianoche de la pantalla de América. Es que "Atorrantes", el ciclo que conduce, es igual al que hizo durante 1996 en el canal 26 (tanto, que hasta tiene el mismo nombre). Y similar a "Mad" el programa que condujo en radio Energy, en las medianoches de 1995.
Justamente, la forma, la técnica y los entretenimientos tienen más que ver con "la nostalgia por aquel programa de radio que con la TV", reconoce. Y se toma esa licencia porque está convencido de que "no estamos haciendo un programa; sólo tenemos una hora al aire y los medios para hacerlo".
Esos medios a los que alude son: una computadora, un fax por el que recibe mensajes de sus televidentes,un largavista que lo transforma en un voyeur, un muñeco de peluche que habla y un teléfono visor con el que se mete en la vida de los que, a esa hora, intentan dormir.
Pero a Galván, evidentemente, no le importan las intenciones del resto. "Este es el único programa que despierta gente para que lo vean", se enorgullece. Y no se trata de un truco. En la mitad de su programa, el conductor efectivamente disca un número telefónico y despierta a algún prometedor nuevo televidente. Todo eso, claro, si el humor del que dormía hasta entonces lo acompaña.
Y hay más. Acorde con la filosofía "atorrante" (que según el diccionario Galván tiene dos acepciones: a-torrante, los que no duermen, y "aquellos vagos por excelencia que al otro día no tienen nada que hacer"), el conductor se mete en la vida de varias figuras conocidas. Así, por ejemplo, irrumpe con una cámara en el auto de Andy Kusnetzoff o en el dormitorio de una actriz para hacerlos partícipes de un programa que todavía tiene que salir a pelear su espacio entre la audiencia.
Pero a diferencia de las otras propuestas nocturnas, la de Galván no mantiene el mismo formato todas las noches. Para variar, el conductor propone un collage que se distribuye entre los lunes de tema libre, martes de terror, miércoles lúdicos, jueves de amor y sexo y viernes retro, que pueden servir, por ejemplo, para que Lorena Paola recuerde su época de "Cantaniño".
Una fórmula que, hasta ahora por lo menos, le asegura una audiencia adolescente acorde con el ambiente de estudiantina que Galván exhibe por TV.
Con el tiempo justo
Para Pettinato y su "Duro de acostar" parece funcionar aquel viejo dicho que dice "lo bueno si breve...". Es que, con sólo media hora en la pantalla de Telefé, el conductor de cabellos platinados ha salido a pelear por aquella audiencia que Telefé supo ganar con Marcelo Tinelli, seis años atrás.
Y parece que la fórmula funciona. Al menos las tablas de rating lo ubican primero y con mucha ventaja en esa franja horaria.
"Si usted pensaba que este programa era un delirio, tenía razón", anuncia Pettinato apenas atraviesa la puerta que lo deja en el estudio. La banda musical que lo acompaña en cada emisión, suena fuerte. Y entonces sí, el ex saxo de Sumo, vestido con los colores poco discretos que lo caracterizan, se larga a hablar.
El temario es amplio. Pueden ser los accidentes aéreos, la Evita japonesa o los mosquitos que invaden Buenos Aires. Cualquier aspecto le servirá a Pettinato para golpear, con humor ácido e ironía, la realidad. Y también para elaborar su "top five" (claramente inspirado en el top ten del conductor norteamericano, David Letterman) con el que cada noche hace un ranking de lo cotidiano.
No hay mucho tiempo ante la pantalla. Pero si el suficiente como para que el conductor haga un repaso por la actualidad, presente el informe de Anibal Hugo (el personaje que se mudó de TyC Sports, dejando solo a Gonzalo Bonadeo) y entreviste al invitado de la noche.
Con este panorama, es evidente que cada uno de los tres conductores, como verdaderos brujos, está probando su pócima para hechizar a la audiencia de medianoche. Sobre todo para aquellos insomnes que se quejan de que no hay nada nuevo bajo el sol.




