
Carnota, a la hora del regreso
El conductor de Todo dicho repasa su trayectoria y recuerda a Néstor Ibarra
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Para muchos espectadores, Fernando Carnota es el rostro que lidera uno de los segmentos informativos de la señal de cable Todo Noticias, de 7 a 10, junto a Silvia Martínez. Pero la gente que escucha radio sabe que Carnota lleva muchos años de trabajo consecutivo con el micrófono: sirva como ejemplo destacar sus 19 años en Radio Mitre, donde pasó por todas las áreas de trabajo: productor, movilero, columnista político, especialista en investigaciones y conductor de diferentes ciclos. Desde febrero último conduce por La Red (AM 910), de lunes a viernes, de 17 a 19, Todo dicho , un ciclo en el que Carnota impone su estilo con información, actualidad, política y servicios.
-¿Cómo empezaste tu carrera periodística?
-Cuando terminé la secundaria. Fue en un periódico de Morón, como redactor, a la vez que entraba a estudiar periodismo en el Círculo de la Prensa. Después empecé la licenciatura en comunicación en la UBA, y mientras la cursaba apareció la posibilidad de participar en una beca para Radio Mitre, en la cual me anoté, y luego de una selección bastante compleja que duró algunos meses, porque nos anotamos 90 y quedamos dos, empecé en la radio a los 22 años. Allí permanecí durante 19 años. Lo primero que hice fue trabajar en la producción periodística de un programa de Julia Bowland, los domingos a la mañana. Un domingo de esos hubo un incendio en una pinturería de Flores y me preguntaron si me animaba a hacer la cobertura, porque no había movileros. Por supuesto, fui y, por supuesto, lo hice muy mal: salí al aire horrorosamente. Pero en el siguiente incendio, como me había animado para el anterior, la experiencia fue mucho mejor y así, paulatinamente, empecé en los móviles. Creo que fui asentándome en esta labor, y terminé haciéndolo junto a Magdalena Ruiz Guiñazú, en la primera mañana.
-Fuiste el movilero de Magdalena durante varios años...
-Estaba en el grupo de movileros de Mitre, pero hacía el móvil de Magdalena a la mañana muy temprano, y en pleno desarrollo de ese trabajo llega el 3 de diciembre de 1990, la última rebelión carapintada que intentó liberar a Seineldín. Ahí sufrí un accidente que me tuvo parado algunos meses. Cubrí la información de esa madrugada porque teníamos el dato de que se iban a sublevar; hice guardia durante tres fines de semana seguidos en el Edificio Libertador, que era el lugar donde me habían dicho que se iba a iniciar el levantamiento, hasta que, finalmente, una madrugada de lunes comenzó esa sublevación. A las diez de la mañana, más o menos, me pegaron un tiro en la cabeza desde el Edificio Guardacostas. Dispararon, en realidad, hacia el grupo de periodistas que estábamos cubriendo la zona frente al Correo Central. Ese disparo me sacó del lugar y del trabajo; estuve muy grave y pasé un día en coma. Me operaron y zafé; estuve en recuperación un año con collar ortopédico y perdí la audición del oído derecho.
-¿Cuánto tiempo estuviste sin trabajar?
-De diciembre de 1990 a marzo de 1991. En realidad, tendría que haber parado más tiempo, pero ya no me aguantaba más, y en marzo, con collar ortopédico, salí a hacer móviles. A los pocos meses me inicié como columnista, junto a Marcelo Bonelli, en Sábado tempranísimo . Tiempo después hice lo mismo en el magazine de la tarde, que en aquel momento conducía Viviana Haye, y así, lentamente, pasé a hacer la columna política, generalmente con mis propias producciones e investigaciones, en el programa de Néstor Ibarra; una experiencia muy enriquecedora, que duró varios años. Aprendí mucho de Magdalena y de Ibarra. Con Magdalena aprendí que se puede ser un excelente periodista y un excelente compañero de trabajo a la vez; que una cosa no quita la otra. Y de Néstor -ahora me estoy dando cuenta-, aprendí la importancia de los silencios en radio, que él siempre remarcaba. Néstor era un gran orador; seducía y envolvía, pero utilizaba muy bien los silencios. A veces, expresaba mucho más con los silencios que con la palabra.
-¿Y la conducción?
-En los dos últimos años que pasé en Mitre. Dejé la columna de Sábado tempranísimo y empecé a conducir el programa que le seguía, Con todo respeto . Fue entre 2002 y 2004. En ese momento me fui de Mitre y en 2005 me instalé en Del Plata. En 2006 descansé de la radio y en este año estoy en La Red (AM 910) con Todo dicho , Simultáneamente tengo un programa en cable con el mismo nombre, que se emite por la señal Magazine los viernes, a las 23.30.
-El regreso es un horario que la radio ha impuesto con una competencia muy fuerte, ¿no?
-Están Gelblung, Lanata, Franco Salomone y Ari Paluch en FM, que es una marca registrada. La FM ha salido a competir con la AM de una forma brutal. Fijate en los fenómenos que se fueron dando tanto en radio como en televisión: en televisión, el prime time siempre fue la noche y, sin embargo, los noticieros ya hace algunos años que salen a la mañana para competir con la radio. En la radio pasa totalmente lo contrario; el prime time , digamos, siempre fue a la mañana, pero ahora también se puso muy fuerte el regreso para empezar a competir al inicio del prime time con la tele.
-¿Qué tiene de diferente Todo dicho en La Red?
-Cuando armamos el proyecto, para mí era fundamental, a esa hora, que el oyente pudiera estar informado, no saturado, y con muchos servicios. Por eso incorporamos a Fernando Confessore, pronosticador del tiempo con espacio propio y muy necesario en un año en que el clima es casi tan protagonista como la política y los datos del tiempo están dominando la economía mundial. De hecho, Confessore, con el pronóstico y la información del tránsito, sale dos veces, una por cada hora del programa. Tenemos, entonces, los cuatro o cinco temas políticos de actualidad fuertes, los servicios, los ítems del espectáculo con el chimento o la crítica seria de la semana, y el debate con el grupo que se armó, que es, por cierto, muy armonioso. Si concibiera un fuerte mío, es el saber armar grupos. Si un grupo no se lleva bien fuera del micrófono, es imposible que delante de él lo logre o, por lo menos, que pueda disimularlo demasiado. Toda la vida me tuve que arreglar con lo que tenía: nunca fui un Bianchi, que tenía los mejores jugadores; siempre llegaba y me decían: "Esto es lo que hay". Yo no sé si es por mi forma de ser positiva, pero en estos años logré sacarles jugo a las piedras y que un gato le ofreciera matrimonio a una perra. Me considero un buen armador de grupos, y esto se nota.
-¿Qué podes decir de la radio y la televisión, vistos frente a frente?
-La radio es mucho más relajada y me permite ser más sincero. No es que sea falso en la tele, pero la actitud de poder ir con un jean, y no de saco y corbata, te permite tener otra actitud frente al micrófono. Los formatos de tele son más rígidos y duros, sobre todo para el periodismo. Si me das a elegir, sí o sí, me caso sin duda con la radio.
Por adentro
- Equipo: acompañan cada tarde a Carnota Andrea Taboada (espectáculos), Miguel Dalassio (deportes), Gustavo Carabajal (información y notas policiales) y la locución de Miriam Chames.
- Producción: Guido Valeri está al frente de un juvenil y laborioso grupo integrado por Eliana Braier, Karina Alves da Cruz y Ana Belén Paserini.
- Operación técnica: a cargo de Jorge "Pochi" Diciani y Rubén Paredes.




