Del Missier, el comodín de Mitre
Con dos ciclos muy escuchados, supo reemplazar a todos los conductores de la emisora
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Juan Carlos Del Missier es un destacado profesional del micrófono. Un conductor que se caracteriza por el buen uso del idioma, por poseer un auténtico tono coloquial y ser un fiel exponente de la cordialidad tanto con los oyentes como con sus entrevistados. De 50 años, santafecino de origen, Del Missier hizo sus primeras armas en LT9, de esa provincia, y siguió la carrera de Comunicación. Por un concurso organizado por Blackie llegó a la Capital y participó de su ciclo en Radio Splendid.
Tras recibirse de locutor y desempeñarse en diferentes emisoras, llegó a Mitre, donde permanece desde hace 19 años. Hoy, Del Missier está al frente de "Vivamos la vida" (domingos, de 10 a 12) y de "Noche de gallos" (de lunes a viernes, de 2 a 5), pero además es el profesional que se ocupó en esa emisora de reemplazar a todos los conductores cada vez que fue necesario, ya que sabe asimilarse a los diferentes estilos de cada uno.
-Hablemos de sus comienzos
-Llegué a radio Colonia en 1984, convocado por Mario Kaminsky, el "alma mater" de esa emisora, para hacer "Los éxitos del amor", que iba todos los días, de 22 a 4. Era un compendio musical con los éxitos de toda la vida; un gran show para la madrugada con micros, adelantos y una calidad musical muy buena. Teníamos una gran competencia en ese entonces, porque el público se dividía entre los aficionados a la música y los que empezaban a descubrir en ese horario por Radio El Mundo a Alejandro Dolina. Después trabajé con Santo Biasatti en "Contacto Directo", de 6 a 9, también por Colonia, hasta que a fines de 1987 ingresé a Mitre y empecé a hacer los primeros móviles para Juan Carlos Mareco, en "Cordialmente", cada mañana. Volvía a la radio, redactaba algunos informativos o grababa algún comercial; era una suerte de comodín, y así aprendí y ejercí el periodismo radial.
-¿Qué recuerdos tiene de aquellos primeros tiempos en Mitre?
-Estaba Mauro Viale a cargo del informativo. Hizo una gestión muy buena hasta 1989, cuando llegó Jorge Porta con un proyecto muy renovador. Mitre investigaba, por ejemplo, cuáles eran los barrios en lo que no se cortaba la luz y eso era novedoso. Las investigaciones nos llevaban a descubrir los movimientos políticos que había detrás, porque esos barrios estaban ligados a los políticos de turno. Y luego nos tocó vivir la época de la hiperinflación. Después llegó Menem. Estuve en los móviles hasta mediados de 1988 y al año siguiente asumí la conducción de "Noche latina", de 23 a 2.
-Ese ciclo marcó un antes y un después.
-Sí, pasaron cosas maravillosas, en "Noche latina". Una noche descubro a Ricardo Montaner en el estudio. Lo había llevado Alejandro Lerner, que fue a tocar el piano. Le dimos un tacho de residuos a Montaner, con el cual acompañó a Lerner haciendo el compás mientras cantaban a dúo. Montaner aún hoy se acuerda de esa velada.
-¿Sería más fácil preguntar quién no pasó por "Noche latina"?
-Estuvieron todos. Tengo, por ejemplo, una anécdota con Ricky Martin, que cuando vino a la radio con un corte de su nuevo CD recién estaba asomando a la popularidad. Alto, elegante, simpático, hicimos una nota larga, se dio a conocer y cuando salió a la vereda se puso a esperar un taxi en la puerta de la radio como cualquier hijo de vecino. Me acuerdo también de Luis Miguel, que no daba notas, pero cuando llegué a México para ver uno de sus recitales, por intermedio de Julio Sáenz, que era su mano derecha, y del hijo de Lucho Gatica, su productor en Warner, logré una entrevista con un muchachito de remera blanca, pantalón corto y el pelo mojado, con un secador de mano, que me preguntaba: «¿Qué quieres saber de mí?». Dejó saludos para "Noche latina" y adelantó en ese momento que le gustaría grabar tangos. La última nota que hice en ese programa fue a Libertad Lamarque, aquí en Buenos Aires, junto a su hija, en el momento en que Pipo Mancera se preparaba para empezar a trabajar en Mitre. Cuando Pipo pasó por el pasillo y me vio con ella pidió permiso, entró en la sala y participó de una charla magnífica. Gracias a este ciclo he podido viajar y mucho; no me queda país de América latina por conocer.
-¿De dónde nace su amor por la música?
-Yo soy profesor de piano y armonía. Me gusta la buena música porque desde muy chico me acostumbraron a ella. Estamos viviendo un tiempo donde la gente se vuelca a los recuerdos de una manera muy ficticia. Los del grupo Miranda!, por ejemplo, hacen en su nuevo disco canciones de teleteatros y no tienen idea de lo que están cantando. Tienen derecho a recrear, pero yo me pregunto cuándo vamos a crear. Los cantantes que salen de los programas de televisión tienen poca vida. Duran un año, un año y medio, y no se sabe más de ellos.
-Usted siente una gran inclinación por la música latina.
-A mí me interesa todo aquello que deje un mensaje. A través de una melodía uno puede hacerlo. Por ejemplo, no todos saben lo que dicen Los Beatles, pero transmiten sensaciones. ¿A quién no le gustan esas canciones? ¿Por qué la gente compra entradas para ver a Sabina o a Arjona? Porque son mensajeros de algo que la gente quiere escuchar, quieren tener referentes. Palito Ortega fue un referente. Hace muchos años yo lo he pasado a la madrugada y explotaban los teléfonos.
-En Mitre reemplazó a todos.
-Fueron momentos muy particulares, como el de hacer la primera temporada reemplazando a Néstor Ibarra después de su muerte. Fue un momento de mucha tristeza. Siempre que recuerdo a Néstor lo hago con mucho cariño, porque era un gran profesional. Me tocó conducir a partir de diciembre, haciéndome cargo de su programa hasta aquel lunes 3 de enero de 2005, con esa noticia tan triste y una ola de otras malas noticias, porque además había sucedido lo de Cromagnon, y seguimos hasta febrero. En ese momento señalé que todo lo hacíamos en homenaje a él, pasando sus canciones y acompañando a tantos oyentes que estaban dolidos y conmovidos. Fue una tarea muy solidaria. En cuanto a los reemplazos, trato de escuchar el programa previamente antes de llegar para ver cuál es el estilo de la persona a la que me toca sustituir. He trabajado muchísimas horas e hice todos los horarios menos el de Magdalena Ruiz Guiñazú, de 6 a 9. Ahora volví a la madrugada.
-¿Qué es "Noche de gallos"?
-Se emite de lunes a viernes, de 2 a 5, y es una almohadilla caliente para acompañar las madrugadas de todo aquel que uno quiera imaginar. Los que esperan un parto, los que hacen la guardia en un hospital, el que prepara las facturas en la panadería, los que están solos, los enfermos, los insomnes y tantos otros. A mí me gusta tocar los temas que los diarios escriben en pequeños recuadros, por eso desde las 9 de la noche estoy con Internet buscando esa información. La madrugada me gusta, no me desagrada y se siente que uno acompaña mucha más a la gente.
-¿Y "Vivamos la vida"?
-Después de ocho años había terminado en noviembre de 1996 con "Noche latina" y ahí empezó "Vivamos la vida", un programa que hacía un año que estaba dando vueltas en mi cabeza. Ya son diez años, pero desde 2004 estamos sólo los domingos. El programa es el dibujo más perfecto de ese día. Si no vivís la vida un domingo, ¿qué te queda para el lunes? Un día, caminando por Atenas, observé en una plaza el monumento al soldado desconocido con una placa: "Hasta aquí llego, ahora hay que empezar otra vez". Así siento que es el domingo. Hasta ahí llegó la semana y hay que empezar de nuevo. Y elegí el domingo para ver qué le pasa a la gente ese día. Un domingo en la Argentina se proclamó el default, un domingo salimos dos veces campeones del mundo en fútbol, dos presidentes del país tienen ese nombre, Perón y Sarmiento, los domingos se reúne la familia, el fútbol es en domingo. En fin, el domingo es un resultante de tantas cosas que nos suceden.
-Usted pasa muchas horas dentro de la emisora.
-La radio es mi segunda casa, porque siempre estuve en este medio. Hasta pasé numerosas navidades y fiestas de fin de año en Mitre, dado que hacía esas transmisiones especiales.
-¿Cómo se genera ese buen lenguaje que lo caracteriza?
-Con mucha lectura. Paso muchas horas leyendo a autores argentinos: Borges, Bioy Casares, me encanta Mallea y otros no tan conocidos. También me gusta el cine y veo todos los estrenos porque no me gusta ir desnudo al micrófono, sino con algo de abrigo de lo que la gente necesita. Yo le presto mucha atención a la palabra porque soy un gran lector y siempre me gustó conjugar bien los verbos. Llego al programa con un pequeño guión y un esquema para saber con qué voy a arrancar, pero después el rumbo puede ir cambiando.
-¿A quiénes admira?
A Hugo Guerrero Martineithz y a Blackie, una gran maestra que me enseñó a escuchar jazz, y creo que está muy olvidada.
-¿Posee su propia discoteca?
-Sí, tengo más de 4000 vinilos y más de dos mil compactos.
-¿De todos sus entrevistados, quién lo emocionó más?
-Me sorprendió el afecto de Julio Iglesias, la calidez de Luis Eduardo Aute, de la chilena Miriam Hernández, que hasta me presentó a su familia, y, por supuesto, María Martha Serra Lima, con quien teníamos un romance platónico en las entrevistas. Los mejores momentos los pasé con una pareja fuera de serie: Ana Belén y Víctor Manuel.
-¿Cómo ve a la radio con respecto a la TV?
-En una etapa de enorme transición. La radio se politiza, pero creo que la gente la escucha para informarse y sentir compañía. La radio es eso que enfatiza el slogan de Mitre: "informa y entretiene". Y me siento muy feliz porque he vivido épocas colosales de Mitre, que son parte esencial de mi vida.
Por adentro
- En "Vivamos la vida": junto a Del Missier están el doctor Enrique Romero, con comentarios y consejos sobre mascotas, y Eduardo Lazzari, con recorridos por lugares históricos de Buenos Aires. En la operación técnica, Diego Rodríguez, Alejandro Chule y Javier Sánchez Coria.
- En "Noche de gallos": participan Lazzari y la locutora Graciela Cherela. En la operación técnica, Juan Carlos Pitman y Marcelo Nelli.






