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Entrevistas

Julieta Pink y su hermana Sol a punto de cumplir un gran sueño: conducir juntas un programa

Fernanda Iglesias
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30 de noviembre de 2018  

Lo que soñaron tantas veces está a punto de convertirse en realidad: conducir juntas un programa. El próximo año, las hermanas Julieta Pink y Sol Rosales tendrán su propio espacio en Radio Metro. Y, quizás, también se animen a la televisión. Ambas propuestas están por definirse y ellas, compinches y contentas, le cuentan la novedad a LA NACION en una entrevista donde también repasan su historia.

Las dos son charlatanas y simpáticas. Se nota que se adoran, que no pueden estar muchas horas sin hablarse, que se consultan todo... Julieta es la mayor, la famosa coequiper de Sebastián Wainraich en Metro y medio. Sol, dos años más chica, acompaña a Nicolás Artusi en Su atención por favor, en la misma radio. Como los dos programas se suceden entre sí, se ven todos los días y comparten unos minutos al aire, algo con lo que fantasearon siempre. Por eso, la posibilidad de comenzar a compartir un programa entero las pone tan felices como cuando eran chicas y jugaban a ser locutoras de radio.

-¿Cómo fue que las dos tuvieron la misma vocación?

Sol Rosales: –Pienso que fue un juego y quedó.

Julieta Pink: –Exacto.

Sol: –Siempre nos divirtió la radio, escucharla, participar, llamar, hacer programas…

Julieta: –Esos eran nuestros juegos. Tenemos cassettes grabados de 90 minutos con programas de radio completos. Sol tenía 5 años, era una columnista. Yo tenía 7 y Majo Rodríguez, nuestra vecina de enfrente, tenía 8 y hacíamos la apertura, el jingle, la publicidad. Y yo me acuerdo que ya en quinto o sexto grado venían los test vocacionales y yo ponía que quería ser locutora. Empecé a estudiar, Sol estaba en el secundario. Yo llegaba a la noche, ella me esperaba para cenar y le contaba todo lo que había visto y aprendido. Después, ella se anotó en locución y se fue dando todo como un juego.

Las Rosales: Julieta y Sol, dos hermanas que se acompañan en todo momento
Las Rosales: Julieta y Sol, dos hermanas que se acompañan en todo momento Crédito: Patricio Pidal/AFV

Sol: –Julieta también arrancó muy chica a trabajar: tenía 18 cuando debutó en X4. Yo tenía 16 y, a la salida del colegio, iba a visitarla a la radio.

Julieta: –Sol venía y atendía el teléfono. Tomaba los mensajes. Estábamos muy conectadas en el inicio de la carrera. Porque después ella comenzó un programa en una radio zonal de Caseros y yo iba y atendía el teléfono también.

–¿Sus padres eran de escuchar radio?

Julieta: –Siempre estaba prendida la radio. Con lo que fuere.

Sol:–Grabador a full. Música.

Julieta: –Había un grabador grande en el living, una radio enchufada en el fondo. Mi hermano escuchaba la Z95, con BB Sanzo. Nosotras llegábamos del colegio y escuchábamos la Hit, a Daisy May Queen. Nos gustaba mucho grabar las canciones y "pisarlas" nosotras.

–Sol, ¿vos cómo empezaste a trabajar?

Sol: –Yo arranqué por la locución comercial. Siempre estuve relacionada con la radio haciendo mi programa en FM Cristal, en Caseros. Pero apenas terminé la carrera, grabé demos y los mandé a todos lados. Me llamaron para un casting de MTV y quedé. En diciembre había terminado la carrera y en enero ya estaba haciendo voice over para Argentina y Latinoamérica en neutro, para MTV.

–¿Qué es hacer voice over?

Sol: –Es la voz para las promos de los programas. La locución tiene muchas aristas y a mí me encantaban todas.

Julieta: –A mí me gustaba esa veta, pero como fui al casting de X4 y entré, arranqué por el lado de la producción y el aire. No fui por lo comercial porque no tenía tiempo.

–La locución es algo técnico y que no tiene alma a veces, pero después llega un punto en el que el locutor es una persona y quiere decir lo que piensa...

Sol: –Yo siempre digo que tuve mucha suerte porque cuando empecé ya no se usaba mucho la locución acartonada. A veces digo que soy locutora y me responden "¿En serio?" Porque no tengo voz de locutora típica. Nosotras llegamos en un momento en que ibas a un casting y te decían que te olvidaras de que eras locutora.

"Yo siempre digo que Sol es mi mejor amiga. Es a la primera persona a la que le quiero contar o consultar algo", cuenta Julieta
"Yo siempre digo que Sol es mi mejor amiga. Es a la primera persona a la que le quiero contar o consultar algo", cuenta Julieta Crédito: Patricio Pidal/AFV

–¿Dónde estudiaron?

Sol: –Yo en el Grafotécnico. Me había inscripto al ISER, rendí tres veces y no entré.

Julieta: –Yo estudié en el Cosal.

–Nadie entra en el Iser.

Sol: –Hay pocas vacantes.

Julieta: –Yo rendí una sola vez y no entré. Escuchaba en la cola que decían "Badía intentó seis veces". Entonces me fui.

Sol: –Se anotaban 3000 personas y entraban 60.

Julieta: –Tenés que tener paciencia también. Porque yo me desesperaba por arrancar.

Sol: – En el Iser es difícil entrar y en los privados era difícil salir porque el carnet habilitante igual lo rendís en el Iser y es quien te da tu carnet.

–¿Cómo era la cosa entre ustedes? ¿Se apoyaban, se contaban todo?

Sol: –Nos contábamos todo y nos apoyábamos mucho.

Julieta: –Yo siempre digo que Sol es mi mejor amiga. Es a la primera persona que le quiero contar o consultar. Siempre fue así. Ella era muy chica y muy madura.

–¿Una relación muy simbiótica?

Julieta: –Nos decimos todo. No hay ningún filtro.

"Hay algo de nuestro laburo de mucha comunión. Tenés que amar mucho la radio para hacer radio. Tenés que estar, no podés faltar, ir todos los días", entiende Sol
"Hay algo de nuestro laburo de mucha comunión. Tenés que amar mucho la radio para hacer radio. Tenés que estar, no podés faltar, ir todos los días", entiende Sol Crédito: Patricio Pidal /afv

–¿También lo malo?

Julieta: –Sí. Y creo que por eso tampoco nos peleamos fuerte nunca. Es como que estamos al día. Si a mí algo no me gusta, lo digo. Y es desde el amor absoluto.

Sol: –Hay algo de nuestro laburo de mucha comunión. Tenés que amar mucho la radio para hacer radio. Tenés que estar, no podés faltar, ir todos los días...

Julieta: –Obviamente que es un laburo, pero yo lo noto en la vacaciones: llega un momento en que extraño la radio, tengo ganas de volver, de contar cosas que me pasaron. A mí me pone contenta que llegue el lunes.

Sol: –Totalmente.

Julieta: –Todavía no me lo creo.

–¿Qué cosa?

Julieta: –Que vivo de lo que me gusta hacer.

–¿Nunca dejó de pasarte?

Julieta: –Nunca. Es como un romance. Cosquillas en la panza. Metro y medio me tiene siempre así, con esos nervios de que todos los días tengo ganas de ir.

Sol: –Y por eso cuando se dio lo de trabajar en la misma radio y hacer transiciones, estar un programa pegado al otro, nos pareció genial. Soñamos con estudiar esto, nos fue bien, tenemos trabajo y hacemos los que nos gustaba hacer de chicas. Pienso que no se puede poner mejor porque ¡es todo tan bueno!

Las casualidades llevaron a las hermanas a trabajar en la misma emisora, Metro; Julieta conduce Metro y medio con Sebastián Wainraich (lunes a viernes de 17 a 20) y Sol Su atención por favor con Nico Artusi (lunes a viernes de 20 a 22)
Las casualidades llevaron a las hermanas a trabajar en la misma emisora, Metro; Julieta conduce Metro y medio con Sebastián Wainraich (lunes a viernes de 17 a 20) y Sol Su atención por favor con Nico Artusi (lunes a viernes de 20 a 22) Crédito: Patricio Pidal /afv

–¿Cómo llegaron a trabajar en la misma radio?

Julieta: –A mí nunca se me hubiera ocurrido traerla. Ella estaba haciendo su camino y le estaba yendo increíble. Y como que también, dedicándonos a lo mismo, estaba bueno respetar la trayectoria de cada una. Pero naturalmente se dio: me preguntaron por ella, la habían escuchado en su programa de Radio Delta. Fue genial. Cuando llega, todos los días nos vamos a charlar un rato a la terraza solas.

–¿Y siempre tienen algo de qué charlar?

Julieta: –Eso dicen todos. ¿De qué hablan si se ven todos los días? ¿Estás para un pis?, me dice ella. Es como la clave para vernos.

Sol: –Siempre hay tema.

–¿Y en el estilo y la forma de trabajar también son parecidas?

Julieta: –Tenemos similitudes.

–¿Qué dirías de Sol? ¿Cómo es laburando?

Julieta: –Ella tiene un estilo muy profesional. Está bien plantada al aire, me parece divertida, es una buena compañera y es muy buena sola. La escucho en las dos aristas hace mucho tiempo. Está a la mañana con Ronen Suarc, hacen una dupla bárbara. Me gusta escucharla, me sigue sorprendiendo la manera en que se desenvuelve y cómo se notan los años de radio.

-¿Podés marcarle algún error o algo que no te gusta?

Julieta: –No. La verdad que no.

Sol: –Hay cosas, alguna presentación... "Fíjate ahí cuando dijiste..."

Julieta: –O pronunciaciones... Porque alguna tiene el oído más fino.

Sol: –Entre colegas somos de consultarnos cosas. Nosotras somos hermanas y tenemos cero filtro. No hay doble discurso. Es como muy genuino, tipo "de esto no hagas tres, hacé dos que queda mejor..." Y así.

–¿Y vos qué dirías de Julieta?

Julieta: – ¡Ella me dice de todo!

–¿Sol es más crítica?

Sol: –Dentro de lo que preguntabas, con respecto a si somos parecidas, creo que en la metodología de trabajo sí, por esto de la cultura del trabajo, de estar siempre.

Julieta: –Es que venimos de la producción y sabemos que hay que ocuparse y no nos gusta llegar a una entrevista en bolas. Esa preparación la tenemos desde la radio zonal. Pagábamos un espacio, una hora los viernes. Ibamos a buscar en la semana qué discos habían llegado, esos que vienen con un tema de cada intérprete, y preparábamos la lista de musicalización ¡con un profesionalismo! No sé de dónde lo sacábamos a los 16 años.

Sol: –Y más allá de la metodología de laburo, que sí obviamente encuentro muchas similitudes, hay algo que veo en Julieta y me parece genial después de tantos años de radio.

–¿Qué?

Sol: –Lo divertida que es, el repentismo y las salidas que tiene. Nosotras nos criamos juntas, crecimos juntas, tenemos un mismo humor pero la escucho y digo, "¡p.. madre!"

Julieta: –Tenemos unas frases que se las debemos a mi vieja y a mi tía Mary. Les tendríamos que dar un 20% de nuestro sueldo para agradecerles esas sobremesas...

Sol: –¡Ese pensamiento lateral!

–¿Sus padres a que se dedicaban?

Julieta: –Eran comerciantes.

–¿Y les dijeron alguna vez "chicas, estudien algo en serio"?

Sol: –¡Sí!

Julieta: –"¿De qué van a vivir?", nos decían. "¿Cómo se van a mantener?". Era en clave de chiste pero...

Sol: –Nos apoyaban pero tenían miedo.

–Pero a ustedes siempre les fue bien.

Sol: –La verdad que sí. No me imagino mi vida sin hacer radio. Y en el medio hice un montón de cosas. Me fui a Cariló a hacer una temporada con Carla Czudnowski, por ejemplo. Conocí mucha gente, muchos conductores, muchos programas distintos.

Julieta: –Esa es una gran diferencia que tenemos. Ella paso por un montón de radios, de horarios, de equipos, de compañeros. Yo fui mucho mas constante, un poco por la suerte y un poco porque a los programas les fue bien, pero yo estuve desde que entré en ese casting de Cuatro Cabezas, seis años en X4 y de ahí pasé a Metro y ahí estoy desde hace once años.

–¿Vos la escuchabas?

Sol: –Sí, iba al programa. En un momento, a ella le tocaba ir los domingos a la madrugada, de 1 a 3 de la mañana. Tenía 19 años, y conducía el programa de la noche. Yo todavía iba al colegio pero en vacaciones me dejaban ir. La acompañaba y nos volvíamos en remís a Caseros.

Julieta: –Ese es un aprendizaje que no se ve. Todo te va entrando de una manera natural. Entonces, además del estudio, de los exámenes, de los referentes y demás, estaba el roce con todo ese mundo.

Sol: –Yo entiendo que se ve como una especie de hobby, porque cada vez que hablo con alguien, me pregunta qué hago y yo respondo "radio", me cuentan que ellos tuvieron un programa de radio con sus amigos. Se ve como algo lúdico. A mí me parece que es como cuando a alguien le gusta el fútbol y va a ver a alguien jugar, y cada vez que hay un partido se va a sentar a mirar. Bueno, eso era lo que me pasaba con la radio. Cada vez que estaba pasando algo en radio, si podía, iba.

–¿Se sentían acompañadas una por la otra?

Julieta: –Totalmente.

Sol: –Julieta ya no vivía en Caseros, tenía otras obligaciones, otros horarios y yo hacía mi programa y ella venía a atenderme el teléfono.

Julieta: –O me salía una conducción de un evento y a mí me daba pánico, me daba vergüenza y ella me decía que lo aceptara, que ella me acompañaba. Era tranquilizador.

Sol: –Es relindo. Las dos estamos siempre una para la otra. Esta buenísimo.

–¿Cómo se vivió en la familia el hecho de que Julieta se cambiara el apellido?

Sol: –A mí siempre me preguntan "¿Por qué te pusiste Rosales?"

Julieta: –Fue en la época de X4, en la que yo hacía de todo, trabajaba como productora, asistente... como Julieta Rosales. Entonces surgió la posibilidad de hacer un programa los fines de semana y el director de la radio me sugirió que me buscara un alter ego. Así surgió Julieta Pink, que era como me llamaba un Dj que pasaba los apellidos al inglés. Entonces, Julieta Pink era la que recorría las pistas del mundo y Julieta Rosales era la que cobraba 400 pesos, trabajando con una computadora. Y después, cuando arranqué el primer programa con Wainraich, quedó ese nombre.

–¿Pero tu papá dijo algo?

Julieta: –No, se caga de risa. Mis padres siempre vivieron todo con mucha alegría y muy sorprendidos de cómo se iban dando las cosas. Pensá que Mario Pergolini llamó al teléfono de línea de mi casa cuando quedé en el casting de X4

Sol: –Sí, yo atendí. Lo atendí a Mario.

Julieta: –Yo estaba jugando con Majo en su casa y Sol cruza corriendo gritando "¡Llamó Pergolini!"

–De película...

Julieta:– Demasiado novelesco. Tuvimos suerte. Después hay que laburar, no le voy a sacar mérito a eso. Pero hay unos toques de suerte que son los que no dejan de asombrarme.

Sol: –Que justo estés en el lugar y que justo tengas la suerte de que en ese casting alguien te preste atención...

Julieta: –Ahí está la suerte. Sin duda. Te podés preparar todo lo que quieras, pero te tiene que enfocar un reflector. Si no, pasás de largo.

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