
Las tardes son del doctor
"Un segundo de TV equivale a un año de radio", dice en su nueva faceta
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Carlos Salvador Bilardo (de 65 años) es médico, comentarista deportivo y director técnico, con un título mundial al frente del seleccionado argentino. Desde hace nueve años conduce de lunes a viernes, de 23 a 24, "La hora de Bilardo", por La Red (AM 910) y a partir de enero último, de lunes a viernes, de 17 a 19, anima "Buenas tardes, doctor" en la misma emisora.
Sin la riqueza lingüística de otros especialistas del deporte en los medios, pero con desenfado y un personal sentido del humor para relacionarse con figuras de las más diferentes disciplinas, no duda aquí en analizar, opinar, entrevistar y discutir con gran entusiasmo los temas más diversos.
-Conduce dos ciclos diarios, algo infrecuente en este medio...
-Así es, y haciendo cosas bien distintas. Lo de la tarde es un magazine con todos los condimentos que este formato necesita: reportajes, comentarios, la activa participación de todos los que integran el programa y, por supuesto, los oyentes. A la noche hablamos más de fútbol, específicamente con mis recuerdos y anécdotas, más una mirada sobre diferentes encuentros futbolísticos de ayer y de hoy.
-Con "Buenas tardes, doctor" transita un horario muy competitivo, tanto en AM como en FM. ¿Cómo vive esto?
-Muy bien, porque cuando estaba trabajando en Radio Sevilla no hablábamos sólo de fútbol, y acá pasa lo mismo. En economía, por ejemplo, repaso mi economía personal. En 1968 yo había invertido todos mis ahorros en construcciones; se fue el banco del país y perdí todo. Así, con anécdotas, voy contando mi propias vivencias económicas y sociales que no son la de un especialista sino las de una persona común. Creo que el oyente se puede sentir muy identificado.
Eficaces colaboradores
En este ciclo vespertino, Bilardo cuenta con eficaces y atentos colaboradores como Valeria Weisse y Cayetano. Completan el elenco Miguel D´Alascio (deportes), Ricardo Testa (información general), Luis Piñeyro (espectáculos), el humorista Martín Russo y Victoria Arderius, que lee el tarot.
-¿Cuándo surge su vocación por la radio?
-Cuando me dieron una medalla al mejor jugador en el "Glostora Tango Club", que iba por El Mundo, y era un programa que toda mi familia escuchaba. También me gustaban "Los Pérez Garcia". En casa, cuando era chico, todos estábamos reunidos alrededor de la radio, y a la noche, después de estudiar, nos acostábamos con la Spika bajo la almohada. Me encantaban los comentarios de Américo Barrios al mediodía y también los relatos de Julián Centeya y sus relatos sobre la música de Buenos Aires. También me enloquecía escuchar a Cacho Fontana y a Antonio Carrizo. La radio es muy distinta de la televisión: un segundo de TV equivale a un año de radio. En la radio hay que trabajar mucho tiempo para ingresar en la popularidad. Pero me gusta mucho y a esta altura puedo afirmar que en lugar de ir al psicólogo vengo a la radio todos los días.
-¿Cuáles son los iconos de la radio deportiva?
-Fioravanti: un grande, un señor, un caballero, que nunca hacía un comentario fuera de lugar. Bernardino Veiga también fue un señor, pero con una mirada más enfocada a un club, era hincha de Boca. José María Muñoz, en cambio, fue un ejemplo de vida, un trabajador incansable. El llegaba a las 16 a la cancha para verificar que todo estuviera en orden para la transmisión del partido. Fueron años de gloria para el fútbol bajo su batuta: Rivadavia y la "Oral deportiva" eran como una topadora. Pero él se ocupaba de todo y forjó a un gran grupo de periodistas deportivos. Me dio mucha pena comprobar cuánta gente asistió a su velatorio y que con los años muy pocos lo siguen recordando.
-¿Y Víctor Hugo Morales?
-Se impuso con un equipo y además de relatar tiene una opinión creíble. Creó una escuela con "Sport 80" y sus transmisiones llevan su sello.
-¿Pensó alguna vez en comprar alguna radio o medio?
-Hace algunos años tenía planeado comprar una radio y se lo comenté a Adrián Paenza y a Marcelo Araujo cuando volvíamos de un torneo en Italia. Cuando yo voy a dar charlas a las escuelas de periodismo, digo que sólo se podrá decir lo que realmente uno piensa si se es dueño de una radio o de una empresa de medios. Por esa razón, en 1990 pensé en comprar una emisora y las autoridades del Comfer no me lo permitieron. De paso, quiero que todo el mundo sepa que existen muchas radios truchas. Después esperé cambios en la ley de radiodifusión. Me presenté, compré todo lo necesario, pero me informaron que en Capital Federal era difícil; por eso me decidí por pelear en La Matanza. Fui a ver al doctor Carlos Menem y parecía que me la adjudicaban, y el día anterior a tomar la presidencia De la Rúa, el Comfer me informó que había perdido la licitación. Por eso, también apuesto dinero al que me diga que perdí legalmente la licitación del Club de Amigos y Radio Panda. Ese día sacaron 400 radios y luego, 200.
-¿Usted quería hacer una radio deportiva?
-No, de interés general. Este programa nuevo de la tarde lo hago con mucho gusto y me obliga a preparar distintos temas el día anterior: política, medicina, economía, y parece que a la audiencia le interesa cómo lo hacemos.
-¿Le molestan los imitadores?
-No, no me importa, porque ya viví muchas peleas. Primero me costó mucho llegar a ser médico en una época muy difícil, pero con excelentes profesores. Luego, cuando pasé al fútbol, no podía ser el niño de la facultad. Yo iba en traje a la facultad y después me cambiaba para entrenarme, porque eran dos cosas distintas. Y también todo lo que viví me sirve de experiencia: he conocido mucha gente como Berlusconi, Aznar, personajes célebres de la política y la economía en todo el mundo. Por eso cuento todo lo que me pasó, como mis experiencias cuando tuve escuelas de fútbol en Tokio, en Los Angeles, en Miami, y acá en la Argentina, en todas las provincias.
-¿Como se definiría?
-Como un hombre al que le gusta estar con la familia y con los amigos. Me gusta defender todo lo que hice, por eso sigo día a día poniendo todo en mi trabajo.
- Por adentro
La producción de "Buenas tardes, doctor" está integrada por un joven equipo integrado por Eliana Braier, Martín Sesana y Mercedes Córdova. En la operación técnica se alternan Jorge Dicianim, Mauro Saco y Enrique Pendas.



