
Radio: nueva opción para la música clásica
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Hace casi doce años que apareció en el dial -97.9 MHz- Radio Cultura. Exactamente en 1989. Y se incorporaba, entonces, a la difusión de la (presuntuosa expresión) música erudita , lo mismo que su par, Radio Clásica, y a lo que poco que iba quedando de estas nobles expresiones en las radios oficiales Municipal y Nacional.
Por entonces, Radio Cultura fue propagando buena música, que supo alternar, en apetecible armonía, con la palabra hablada. Al poco tiempo los análisis se fueron extendiendo, fieles a la idea de "favorecer la elevación humana, estimular el desarrollo, la evolución cultural y ética de la comunidad, compartir la búsqueda de soluciones en temas como salud, ecología, economía, educación, literatura, psicología, arte y calidad de vida".
En algún momento incluso se habló de que la emisora acusaba una tendencia espiritual que la habría vinculado con cierta liga, culto, doctrina o iglesia. Sin embargo, como ocurre con otras habladurías, eso estaba -enfatiza su director, el doctor Adolfo Critto- lejos de la realidad. Eran, eso sí, coloquios espirituales que nacieron de una "vocación constructiva" que respondía a la necesidad de convertir la emisora en un canal coloquial de comunicación entre quienes necesitan ayuda y aquellos que pueden brindarla. Por esta razón recibieron el premio Santa Clara de Asís, en 2000.
El doctor Critto lo explica así:
-Por profesión (soy sociólogo) me interesa investigar los hechos sociales para mejorar la calidad de vida. Esto pude concretarlo cuando dejé Radio América (ex Antártida), que había licitado con mis socios Guillermo Mansilla, Felipe Duncan, Virgilio Tedín Uriburu (que estuvo en Municipal) y Fernando Campos Menéndez. Quise entonces crear una radio que reflejara mis apetencias sociales.
- Hacer radio cultural en el más amplio sentido...
-Claro. Por eso, amén de difundir modelos sanos y positivos en las manifestaciones más elevadas del arte y la cultura universal, durante todos estos once años, Radio Cultura emitió música clásica en la trasnoche. Ahora, tras las dificultades que ofrece su difusión en otros medios, la gente empezó a llamar insistentemente pidiendo que difundiéramos más música, sobre todo en horarios diurnos. Casi todos argumentaban que no encontraban hoy en Buenos Aires opciones que les permitieran escuchar buena música. Y como yo siempre tenía en mente hacerlo, decidí transformar, hace poco más de dos meses , nuestra FM Llama, en el 100.3 del dial, en una radio consagrada por entero a la música clásica. Llama era una radio juvenil, muy alegre, que también impulsaba la solidaridad. Pero, además, tenía buena potencia.
- ¿Contaba usted con profesionales imbuidos de sus ideales?
-Claro. Pero primero debo aclararle que son dos emisoras. Radio Cultura a secas (la FM 97.9) y Radio Cultura Musical. Esta es la que ocupó el 100.3 del dial. Para esta última, de música clásica, invité productores, incluso a gente joven que se sentía defraudada por el cambio. Ellos fueron identificándose paulatinamente con la nueva propuesta. Hoy todos están entusiasmados al descubrir la belleza y los secretos de la música clásica y reconfortados por los miles de llamados de los oyentes. El cambio no fue repentino. Hubo programas económicos o de humor que debieron trasladarse a Radio Cultura, o erradicarse. Los económicos fueron a Radio Cultura.
Entre los profesionales de la clásica cuento con el apoyo y asesoramiento de Roberto Blanco Villalba, un compositor de fuste de música contemporánea. Mi idea -que él comparte con la mejor disposición- es la de no difundir sólo música clásica para iniciados o exquisitos. Sí tratar de ensanchar el espectro de oyentes; hacer una radio integradora, no elitista ni excluyente. También convoqué al locutor Mario Keegan, desplazado por Mahárbiz de Radio Nacional. A él le vino bien este cambio. Se fue a refugiar a nuestra radio. Para esto pone su generosidad y solvencia al anunciar con entusiasmo las obras antes y después de su emisión. Del mismo modo trabaja el jefe de operadores, Claudio Lecan, en estrecha colaboración con Blanco Villalba. Ellos permiten que propalemos excelente música durante las veinticuatro horas del día. Que quien se despierte en la madrugada pueda sentirse acompañado. Estoy convencido de que la música clásica es un bálsamo, una terapia. Creo que la gente se siente mejor escuchándola. Basándonos en esta premisa, iremos incorporando poco a poco, dosificándola con la más conocida o accesible, la música contemporánea.
- La compañía de miles de oyentes es estimulante para seguir...
-Por cierto. Esto nos impulsa y nos entusiasma día a día. Al punto que los costos fijos los asume Radio Cultura, (que funciona en el mismo solar de Bernardo de Irigoyen 972) para poder seguir adelante. Como si esto fuera poco están apareciendo ofertas de publicidad. En este aspecto seremos cautos y evaluaremos cada propuesta.
- ¿Cuentan con una apetecible discografía?
-La discoteca es bastante amplia. Nos alcanza para mil trescientas horas de programación. Pero estamos empeñados en ampliarla y diversificarla para cubrir toda la música. Toda está pasada a disco duro, es decir que es una difusión automatizada, con sonido digital de alta fidelidad.
- ¿Qué alcance tiene hoy?
-Llegamos hasta La Plata-Madariaga, a Zárate-Baradero, y Mercedes. En Bernardo de Yrigoyen 972 tenemos un equipo de 20 Kw de potencia y una antena de ocho elementos colocada a ciento veinte metros de altura, que nos entrega una potencia irradiada de 80 Kw, con doble polarización circular y vertical.
Radio Cultura Musical irrumpió de pronto, el 1° de agosto de este año, sin anuncios espectaculares, sin alharacas. Sólo se lo anticipó sencillamente a sus oyentes. Y se la escucha espléndidamente bien, con la apetecible claridad que necesita este tipo de música.
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