
Un hombre de los años dorados
Es uno de los nombres más populares de la radiofonía y trabajó con las principales figuras de ese medio
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Con 50 años de prolífica trayectoria (donde alternó el micrófono con los escenarios) el locutor, periodista y presentador de espectáculos Armando Rolón, recuerda los años dorados de la radio, con la actuación de las grandes figuras nacionales y extranjeras. Especialista en tango y jazz, hoy goza de la amistad de los grandes de esos géneros y continúa cosechando distinciones.
Es una figura emblemática de la radio que, por coquetería, no quiere confesar su edad. Hoy sigue vigente y además de los micros diarios especiales sobre música ciudadana que realiza para la 2x4 (FM 92.7), es convocado constantemente por diferentes programas y conductores para hablar de la vida y obra de las grandes figuras del mundo del espectáculo, a las que conoció, y con las que trató y trabajó.
En su estudio, poblado de fotos y recuerdos de su paso por los diferentes micrófonos, estudios y escenarios, la personal y entusiasta voz de Rolón comienza a desgranar la historia que se inicia -intuimos a fines de la década del treinta- cuando, después de haber sido un niño prodigio del canto y del baile, por circunstancias fortuitas llega hasta la intersección de Belgrano y Entre Ríos, donde funcionaban las radios Belgrano, Mitre y Porteña. Allí, Antonio Molina conducía un ciclo diario que se emitía de 14 a 16. Realizaba sus primeras armas frente al micrófono, ante la sorpresiva ausencia del locutor del programa, y ya ponía de manifiesto sus habilidades para esta profesión. Estimulado por este debut, y con el madrinazgo de Nelly Omar, no vacila en presentarse, al poco tiempo, a una prueba como locutor de turno, en Radio El Mundo, supervisada por el director de la misma, Alberto J. Aguirre, quien personalmente le da su aprobación. Así comenzó a desarrollar de manera ininterrumpida su labor radiofónica en distintos ciclos de Splendid, Stentor y Radio París, donde en algunas ocasiones se hizo cargo de horarios dobles: de 10 a 12 y de 18 a 22.
Testigo de la historia
-¿A quiénes conoció en aquella etapa?
-Todavía recuerdo con emoción las sensaciones que experimenté por primera vez, cuando observé actuar en Splendid a Ada Falcón, Charlo, Ernesto Famá, Francisco Amor, la orquesta de Eduardo Armani, Rudy Ayala, Niní Marshall y también las mellizas Legrand. Se desempeñaban en esa emisora Chela Ruiz, Guillermo Battaglia, Nora Cullen, Mario Soffici, Pepe Iglesias y los directores Luis Mottura, Antonio Cunill Cabanellas y Julio Porter. Todo era una fiesta, y las figuras se vestían de gala para cada presentación. El nivel de excelencia era cotidiano, sirva como ejemplo mencionar que en el equipo de escritores de la radio estaban Silvia Guerrico, Rodolfo M. Taboada, Mario Moretti, Pablo Rojas Paz y Marta Viana, entre otros. Eran los encargados de prologar las actuaciones denominadas "continuidades" de cada uno y esta tarea estaba a cargo de los locutores. Pero, a decir verdad, por esos años varios de esos escritores comenzaban a observar ese don especial que yo poseía para improvisar, para glosar lo que prácticamente signó y dio popularidad a mi estilo.
-¿Cómo siguió ese derrotero radial?
-Continué en Radio Splendid, considerada la más "cheta" de todas. En ese ámbito conocí y trabajé con dos estupendos profesionales: Guillermo Caram y Augusto Bonardo. Posteriormente me convocó Pedro Osvaldo Valle, que había abandonado Radio El Mundo para dirigir Radio Callao -luego Radio Libertad- y permanecí allí durante una larga temporada junto a figuras rutilantes como Jorge Omar del Río, Enrique P. Maroni (el pionero en la lectura de los diarios) y Julio César Barton. Junto a este último éramos los encargados de relatos y de la animación de programas especiales. Después regresé a Radio Belgrano, donde rendí la prueba con don Samuel Yankelevich (el padre de Gustavo) y me tomó en el acto. En esa emisora me convertí en el locutor oficial de las orquestas de Lucio Demare, Osvaldo Fresedo, Aníbal Troilo y otras tantas figuras míticas del tango. Ya estaba avanzada la década del 40 y, siempre en Radio Belgrano, conocí a Eva Duarte, una mujer bellísima, con una piel de porcelana, quien me designa como el locutor presentador de las historias que ella protagonizaba con su galán Américo Costa Machado. Ella interpretaba a las grandes heroínas de la historia como Juana de Arco, Eleonora Dusse, Josefina y tantas otras. Siempre agradezco las posibilidades que este trabajo me brindó: tomar contacto y trabar amistad con personalidades inteligentes, sensibles y talentosas como Juan Ferreyra Basso. Puedo decir, sin falsa modestia, que fui el niño mimado de Enrique Santos Discépolo, amigo de José María Contursi, Agustín Irusta y Enrique Cadícamo, genios de nuestro tango, y de grandes capocómicos como Dringue Farías, Castrito, Adolfo Stray y una lista interminable.
-¿Cómo define a su estilo?
-Creo que la fama y la popularidad se deben a mi buen conocimiento de los géneros musicales, en especial para el jazz y el tango, mi buena voz y a mi gran sentido del humor. Quizás, aunque suene un poco frívolo, también a mi elegancia. Esa conjunción fue la que me permitió ser el conductor de los bailables de Palmolive, de los programas de Costa Grande, Los 49 Auténticos y los espacios de Casa Lamota, todas firmas comerciales muy destacadas en esos años. También estuve presente en las actuaciones de figuras internacionales como Bing Crosby, Marian Anderson, el cubano Ernesto Lecuona y su troupe, Esther Borja, Bola de Nieve y muchos otros. No creo que se vuelvan a repetir aquellas galas espectaculares que reunían multitudes. Fue la época dorada de la radio y yo estuve allí.
-¿Se alternaban la labor radial con las presentaciones nocturnas?
-Sí, precisamente a raíz de mi trabajo y posterior amistad con músicos, compositores y directores es que me convocaron de varios centros nocturnos, muy en boga en los años 50, para la presentación de diferentes shows. En "Embassy Casino" presentaba a Olga Guillot, Charles Trenet, el Chúcaro y Dolores y a Kings Club. Asistí al tout Buenos Aires: Tito Mercante, Yuyo Pistarini, Willy Divito, Hugo del Carril y Enrique Borrás. Fueron años en que gané mucho más dinero que en la radio. Por esa razón me alejé de esa actividad, porque incluso participé de distintos viajes a Europa, en una suerte de tour cultural de la música argentina, como presentador oficial. La representación más importante fue la del teatro Monumental de Madrid, con Chico Novarro, Cacho Tirao, Claudio Bergé, María Concepción César, Jorge Cafrune, Los Chalchaleros y Virginia Luque.
-Pero volvió a la radio...
-El que ama este medio vuelve siempre. Es por la famosa magia de la que tanto se habla y por ese fenómeno sin igual que se establece entre el oyente y el que está del otro lado del micrófono. En Radio El Mundo puse un ciclo de mi autoría: "El club de Aníbal Troilo", que iba de lunes a viernes, de 18 a 19, con el que obtuve el primer Martín Fierro. El segundo fue por "Nosotros los del pueblo", con Antonio Maida, Leopoldo Federico, Pepe Colangelo, Eber Lobato y Julio Vivar, en Radio del Pueblo. Así se fue armando mi trayectoria con interregnos nocturnos por mis presentaciones de espectáculos y mis ciclos radiales. En la década del 60 produje "Idolos populares", en Radio Belgrano, donde Antonio Carrizo era el animador y Héctor Larrea, el locutor comercial. Iba los domingos y por allí desfilaron Carmen Sevilla, Libertad Lamarque, Carlos Estrada y Ulises Petit de Murat. Además, en el 72 conduje "El show de Frank Sinatra" durante varios años en Belgrano, donde se desempeñaba como locutora Betty Elizalde. En los 80 reinstalé "El club de Aníbal Troilo" en Radio Nacional y animé diferentes ciclos dedicados a entrevistar a figuras del espectáculo. Posteriormente me instalé en FM Tango (92.7) y en la actualidad sigo en la misma, que ahora se denomina La 2x4.
-¿A quiénes admira de la radio de ayer y de hoy?
-Del pasado, a Jaime Font Saravia, Enrique P. Maroni, Chas de Cruz y Domingo Di Nubila, Pepe Peña y Dante Panzeri. De la actualidad me encantan Roberto Pettinato, Mario Mazzone, Franco Bagnato y Raúl Portal.
Premios y distinciones
- En dos ocasiones ganó el premio Martín Fierro.
- En plena calle Corrientes, entre Libertad y Cerrito, a pocos metros del Obelisco, lo distingue una placa, instalada por la Asociación Amigos de la Avenida Corrientes.
- El 16 de noviembre, recibió por parte de Argentores un galardón en reconocimiento a su destacada labor y trayectoria en la radiofonía argentina.
- El pasado jueves, la Sociedad de Distribuidores de Diarios, Revistas y Afines le otorgó el premio Recorrido Dorado a la Amistad, en una ceremonia más que emotiva y que contó con la animación de un contemporáneo de Rolón: Antonio Carrizo.




