Ratones alemanes, como el sueño del pibe
El Isetta y otras reliquias, con fans y clubes
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Cuando aparecieron, allá por los años 60, causaron sensación. Calles y avenidas porteñas quedaron invadidas por pequeños autos de diseño singular, en su mayoría importados de Alemania. La imaginación criolla enseguida les puso nombre y apellido: ratones alemanes.
Había para todos los gustos. Con forma de huevo y una sola puerta delantera, que al abrirse con el volante adosado permitía que el conductor y su acompañante se sentasen; con el techo rebatible de vidrio en forma de burbuja para entrar por arriba y que, una vez cerrado, daba la sensación de la cabina de un avión caza de la Segunda Guerra Mundial; con motores de dos tiempos, ruedas de juguete, cuatro puertas, ágiles, fáciles de estacionar y un increíble aprovechamiento del espacio.
También llegaron los llamados medianos, de seductoras líneas, sencillez teutónica, escaso consumo de combustible y fácil mantenimiento de motores con siete piezas móviles, por ejemplo.
Hicieron realidad el sueño del primer auto de buena parte de una generación de clase media. Y muchos hasta se animaron a participar en los Grandes Premios de Turismo organizados por el Automóvil Club Argentino. Hoy, aquellos Messerschmitt KR200 Kabinenroller, Isetta 300; NSU Prinz; De Carlo 700; DKW Auto Unión, en las versiones sedán 1000S, rural y cupé Fissore; Mercedes Benz 170D; Isard 400; VW sedán y kombi; Borgward Isabella y Heinkel, entre muchas otras marcas, son piezas de museo. Están en manos de coleccionistas y fanáticos reunidos en asociaciones y clubes donde los miman con verdadera devoción.
Gustavo Begega, presidente del Auto Unión-DKW Club de Argentina (autounion-dkwclub@yahoo.com.ar), es uno de ellos. En 1993, con José Cupeiro (primo de Jorge, aquel campeón de Turismo de Carretera) fundaron la institución que ya tiene personería jurídica. Con los fanáticos de la marca organizan tres o cuatro encuentros por año (el sábado 19 de julio, a las 11, pondrán en marcha el N° 18, en la pista de manejo del ACA, en Palermo).
Cada vez más
En el primero, juntaron más de 50 autos. "Viendo el estado de las máquinas, algunas muy bonitas y otras no tanto, florecieron las ganas de restaurarlas –explica Begega–. Nos ayudamos entre todos para conseguir esa piecita que le faltaba a alguno. La calidad fue mejorando y hoy muchas están espectaculares."
Se reúnen con organizaciones amigas, entre ellas el Volkswagen Club y el Mercedes-Benz Club, para participar de encuentros y raids como el de 1998 a Ushuaia. Están relacionados con 27 clubes de todo el mundo y reciben invitaciones de colonias alemanas en distintas provincias.
Tratan de mantener los autos lo más originales que pueden porque así tienen mayor valor de reventa. Los precios oscilan entre los 500 y 8000 dólares; depende del estado en que están y de las ganas del interesado. Se llegan a ofrecer cifras astronómicas. Tal es el caso de la cupé Auto Unión Fissore. El cantor de tangos Julio Sosa se mató en 1964 manejando una de ellas y eso le da un valor agregado.
Alicia Carranza es dueña de un Deka 63 y confiesa que "sigo la locura de mi marido. Es un auto muy cómodo, fiel y confiable". Jorge Lizardo sintió un flechazo al toparse por primera vez con el ratón Messerschmitt KR 200. "Quiero ese auto", se dijo el ahora presidente del Club Argentino de Scooters y Microcupés, CASyM ( www.casym.com.ar ). Después de buscarlo durante años, consiguió cuatro cascos y armó el que hoy muestra con satisfacción. A pesar de su pequeño tamaño, asevera que "es amplio por dentro y caben dos personas, una delante de la otra y un chico. Es realmente un karting. Una vez el viento me lo levantó y anduve un largo trecho en dos rueditas". En el país sólo quedan diez.
Todos ellos sobrevivientes de una Argentina soñada. ¿Por qué? Es simple. Panambí, de Lomas de Zamora, armaba los diminutos Me y las motos NSU; Industrias Automotriz Santa Fe, de Sauce Viejo, fabricaba los Auto Unión bajo licencia y lo hizo desde 1960 hasta 1969 y ambas representan una época del país donde llegaron a funcionar 20 fábricas de autos y 30 de motos. Y por supuesto, con trabajo para miles de personas.





