
Reencuentro con el chamamé
En un nuevo disco, los compositores intentan renovar el tradicional género popular
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COSQUIN.- Teresa Parodi y Antonio Tarragó Ros estuvieron siempre cerca, a un golpe de teléfono. "Bastaba que Antonio me llamara y silbara alguna melodía que tenía para que yo le pusiera letra", cuenta Teresa Parodi, a pocos minutos de celebrar junto al chamamecero un reencuentro inédito sobre el escenario de Cosquín. La dupla autoral, que generó obras memorables como "El cielo del albañil" (ver recuadro), se volvió a juntar para cantar algunos clásicos de ese disco fundacional de la canción litoraleña llamado "Letra y música". Eso movilizó las ganas de volver a trabajar seriamente en un proyecto conjunto, como no sucedía desde aquellos históricos conciertos del Luna Park, en la década del ochenta. "Es algo que veníamos barajando desde hace mucho tiempo, pero en realidad ahora lo podemos hacer. Es una conspiración. Estamos muy entusiasmados, pero recién estamos empezando a preparar las canciones nuevas y en plena discusión de la estética que le vamos a dar al futuro trabajo", adelanta Tarragó Ros.
"No nos queremos juntar así porque sí, queremos dejar una obra nueva. Podríamos salir de gira y cantar temas seguros de nuestro repertorio. Yo podría hacer "Pedro Canoero" y Antonio, "Carito", y la gente estaría contenta, pero le queremos ofrecer otra cosa o mejor dicho, devolverle todo lo que nos dan cuando salimos a un escenario", aclara, por su parte, Teresa Parodi. Como toda reunión, no paran de surgir ideas alrededor del futuro disco. "Nos gustaría hacer algo con nuestros hijos, porque da la casualidad que los dos son compositores y han seguido nuestra huella. Me gustaría un título así como "Retrato de familia"", arriesga el acordeonista, que íntimamente empieza a soñar con la dupla compositiva que podrían formar su hija Irupé y Camilo Parodi, hijo de Teresa.
El encuentro en Cosquín fue una excusa para darle curso a un trabajo que viene realizando en silencio desde mucho tiempo atrás. Cada vez que se encuentran se produce una química especial. "Ella me entiende a la perfección -elogia Tarragó Ros-, aunque los dos somos muy temperamentales y por eso hay que trabajar y discutir mucho, hasta que terminemos de darle la dirección justa a lo que queremos hacer, no podemos tirar fechas porque está por hacerse, y sentimos que tenemos una responsabilidad muy grande".
Los dos compositores siempre funcionaron así: Tarragó aportaba las músicas y Parodi, las letras. Fue natural que cuando grabaron su primer trabajo juntos a mediados de los ochenta le pusieran "Letra y música". El disco tuvo cero difusión, pero las canciones de esa producción inauguraron toda una época de la canción litoraleña y se convirtieron en clásicos de la música folklórica. "Hasta ese momento la música del litoral era solamente para bailar, a partir de nosotros también se pudo escuchar", afirma Teresa. "Ahora tenemos claro que queremos hacer una síntesis de esta música chamamecera. Aunar toda esa cosa popular del baile que cuando cantás ya te está empujando y ese trabajo poético y armónico que desarrollamos todo este tiempo con Antonio", agrega la intérprete y compositora.
Cada uno por su senda
Nunca dejaron de llamarse y componer juntos. Pero cada uno hizo su camino solitario. Es más, los dos están concentrados en sus actividades solistas. Teresa Parodi, sacará a principios de año un disco en vivo, llamado "El canto que no cesa", donde estrena temas, y Antonio Tarragó Ros sigue mostrando su última producción, "Enamorado", por todo el país. Sin embargo, acá están. "Creo que era tiempo de decir algo nuevo sobre el chamamé. Es como un manifiesto de este tiempo. Me parece que la gente está esperando cosas nuevas. A veces uno se emociona mucho cuando el público responde bien. Pero en realidad es algo natural. Los cantores populares decimos lo que la gente piensa y por eso cuando escuchan algo nuevo, es como si ya lo conocieran de antes", afirma Parodi.
Tarragó Ros, que no se quita el sombrero en ningún momento, escucha atentamente a su compañera de canciones y aclara: "Nosotros no tenemos que preocuparnos por si aceptan las nuevas canciones, es el riesgo que hay que correr para poder hacer algo diferente. En su momento ya tuvimos la oportunidad de abrir esa caja de Pandora del chamamé y darle un nuevo sentido, mal o bien, pero mostrar algo distinto. Queremos continuar eso".
Los dos conocen el ambiente y no se preocupan por las críticas o favoritismos que pueda captar esta nueva pareja folklórica, que no tocaba junta desde hace dos años, ocasionalmente actuaron en un escenario de Misiones, y no armaban un disco desde el 88. "Si salimos de gira haciendo clásicos van a decir que no nos renovamos y si salimos con canciones nuevas pueden empezar las comparaciones con lo anterior. Eso a veces es una trampa. Nosotros vamos hacer lo que tengamos ganas, porque la gente está esperando que le digamos algo nuevo con poesía, pero sin olvidarnos de la cosa popular del chamamé", arremete por si acaso el acordeonista.
- ¿Su aparición es una respuesta a los grupos chamameceros que hacen una propuesta más ligth o mixturada con otros ritmos?
Tarragó Ros: -Creo que hoy hay muchos grupos que repiten la palabra chamamé varias veces, pero en realidad no están diciendo nada porque le meten un ritmo merengue que no se condice con las hermosas posibilidades que tiene este género. El chamamé es una música popular y tiene una energía salvaje que no se puede domesticar.
Parodi: -El chamamé tiene mucha alegría, pero también mucha nostalgia y dolor y hay que respetar eso. Es un canto horizontal, como toda música popular, porque debe estar a la altura de la gente. En ese sentido, nosotros tenemos la responsabilidad de seguir sentando precedente.
Curiosidades: Una historia verídica
"El cielo del albañil" es posiblemente uno de los temas más bellos del folklore, que inauguró ese movimiento de nueva canción litoraleña impulsado por Tarragó Ros y Teresa Parodi. La historia es verídica y habla de un albañil correntino, apellidado Vargas, que estaba trabajando en la casa del acordeonista. "Yo andaba con unas músicas dando vueltas, pero no podía trabajar mucho porque tenía la casa llena de andamios y un lío de albañiles. De golpe veo que en el momento de tomar el mate, uno de los albañiles se pone de cuclillas, como hacen los troperos de Corrientes para no mojarse a las orillas del río. Y ahí nomás se me ocurrió la melodía que estaba peleaguda. Enseguida la llamé a Teresa, le conté por teléfono la historia triste de este hombre que se tuvo que ir de su provincia y al ratito tenía la letra lista", cuenta Tarragó Ros.
El tema, que se convirtió en poco tiempo en un clásico del folklore, tuvo un final "feliz". Parodi lo cuenta: "Un día terminó un recital y me viene a saludar un hombre. Me extiende la mano y me dice: "Yo soy Vargas, gracias por contar mi historia", fue una emoción terrible, no pude parar de llorar toda la noche. Todavía hoy cuando la canto me emociono por ese momento".






