Reírse y reflexionar

Patricio Pepe
(0)
2 de diciembre de 2016  

Si el teatro nos ayuda a repensarnos se podría decir que el objetivo artístico está cumplido. Pero si además podemos liberar endorfinas a través de una buena carcajada, el combo es insuperable. Ese es el caso de Gorila, donde se cuenta la historia de una obsesión. Juana y su hija de 16 años viven en un PH del conurbano y reciben como vecinos a una pareja de trabajadores. La adolescente, dueña de un odio visceral hacia las clases humildes, no tolera la buena relación que su madre entabla con los nuevos residentes. Y es el amor secreto del hombre por Juana lo que convierte a este espectáculo en una tragedia de barrio. La talentosa Mariana Cumbi Bustinza es la creadora de este texto popular y sensible en el que plantea la diferencia de clases, la exclusión y la mentira. A pesar de meterse con un tema social que duele, lejos de toda solemnidad, Bustinza elige una puesta ágil, creativa y muy divertida. Las excelentes composiciones de Tomás Cutler y Lía Bagnoli en la piel del matrimonio de clase baja le aportan la cuota de humor a este thriller psicológico que invita a la introspección y que sorprende con un final inesperado.

Gorila

Viernes, a las 22.30, en El Extranjero, Valentín Gómez 3378.

ENVÍA TU COMENTARIO

Ver legales

Los comentarios publicados son de exclusiva responsabilidad de sus autores y las consecuencias derivadas de ellos pueden ser pasibles de sanciones legales. Aquel usuario que incluya en sus mensajes algún comentario violatorio del reglamento será eliminado e inhabilitado para volver a comentar. Enviar un comentario implica la aceptación del Reglamento.

Para poder comentar tenés que ingresar con tu usuario de LA NACION.

Descargá la aplicación de LA NACION. Es rápida y liviana.