
Antes del Personal Fest, uno de los fundadores del grunge se pone el traje de solista, cocina en su propio restó parisino y versiona el "Billie Jean" de Michael Jackson.
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De ser un roñoso lavacopas en Seattle a administrar un restorán propio en París, Chris Cornell construyó su historia dejando en el camino dos enormes bandas de rock (Soundgarden y Audioslave) y una estadía en una clínica de desintoxicación, y llegó a un lugar donde la fama es cosa de todos los días. Con el Personal Fest, Cornell llega por primera vez a nuestro país, para presentar su segundo disco en solitario, Carry On, en una visita largamente esperada no sólo por nosotros, sino también por él mismo: “Ahora que puedo ir a donde quiero, estoy muy entusiasmado de poder sumar a la Argentina al tour”, cuenta, gustoso por el traje a medida de su nuevo estilo solista. Y confiesa lo que sabe de nuestro país: “¡Conozco los restoranes argentinos de Los Angeles! Si vas a un restorán argentino en los Estados Unidos, sea de la costa este u oeste, se come una carne deliciosa”. No, no es una pregunta tonta para hacerlo hablar de nosotros, es que la alta cocina es hoy uno de sus temas de interés. El tipo, que patentó el grunge con Soundgarden (una banda que grabó su debut antes que Nirvana) y luego armó la superbanda Audioslave, ahora se preocupa más por su faceta de empresario gastronómico en París (donde vive con su segunda esposa), como dueño del fino restó Black Calavados, que se presenta al ritmo de “Black Hole Sun” en su website (www.blackcalavados.com).
Sigue Cornell: “Fue Joey Ramone el primero que me habló de la Argentina, de lo bueno que se ponían allá los shows”, y jura que en 1996 trató de conseguir una gira para venir con Soundgarden, pero no salió. “Después, en Audioslave, siempre estaban todos muy ocupados como para montar un tour tan grande”, explica, antes de preguntar si Rage Against the Machine (o sea, sus tres ex compañeros de Audioslave, pero con el cantante Zack de la Rocha) pasó por Buenos Aires.
¿Acaso estaría celoso? Hay que decirlo, Audioslave nunca tuvo el calor que se espera de una banda que surge de la generación espontánea del rock (como sí fue el caso de Soundgarden y R.A.T.M.), y siempre se pareció más a un combinado de talentos preparado para dar cátedra. Cornell no hablará más de Audioslave, aunque sí de Soundgarden: “Por lo que sé, tuvimos una buena audiencia en Argentina. Una vez me contaron que hubo videos de Soundgarden que estuvieron en el Top 5 de MTV durante meses y meses y meses”. Pero lejos quedaron los tiempos tortuosos del grunge. Ahora, Cornell está relajado: idea platos para Black Calavados y hasta se permite jugar a versionar a Michael Jackson (con “Billie Jean”) en su nuevo disco.
¿Por qué elegiste hacer ese cover? ¿Sos fan de Jackson?
No, nunca me gustó ni me relacioné con su música. Y ésa es la razón por la que lo hice. Estaba pensando en canciones que, si yo las hiciera, pudieran sonar increíblemente raras. El desafío era hacerlas bien. Y ahora, cualquiera que escuche la versión va a pensar: “Mi Dios, ¿por qué la hizo?”; pero después dirá: “A pesar de todo, está buena”. Cuando a esa canción le sacás la batería y el bajo, y por supuesto el estúpido pasito moonwalk, quedan las líricas, que son realmente fantásticas. Es una historia real de desamor, que creo que le pasó a uno de los hermanos de Michael Jackson, aunque a mí también me pasó algo parecido hace unos años. Por eso, cuando le puse mi música, me encontré con una canción muy plena, emocional, y me encantó.
Tu público te debe haber odiado…
No creas, la testeé en vivo. Primero, les parecía algo familiar lo que estaban escuchando, aunque no sabían qué era (creo que muchos pensaban que era una de mis canciones), después me miraban confundidos, como dándose cuenta de que no era un tema mío y preguntaban qué sería; entonces llegaba un alboroto generalizado y el descubrimiento: “¡Ah, es “Billie Jean”!”. Había una tercera etapa, que era la siguiente: “¡Dios mío, es Cornell haciendo un tema de Michael Jackson, y lo hace sonar como si fuera propio!”.
¿Y qué opinó Michael Jackson?
Nunca escuché nada que haya dicho al respecto. Pero si yo fuera él, pensaría que está bien. A mí me pasa algo parecido con “Black Hole Sun”. Hace poco escuché la versión que hizo Peter Frampton, y lo invité a tocarla conmigo en un show. Después puse “Black Hole Sun” en iTunes y encontré 37 versiones, todas de diferentes personas. Es realmente increíble eso de componer una canción y que la versionen tipos de todos lados, con cruzas de estilos que pasan por el tecno, el lounge, el jazz, el rock moderno… y todas suenan bien. Así que si fuera Michael Jackson, estaría contento. Pero tal vez él diga algo así como: “Claro que van a hacer covers míos, porque soy Michael Jackson, soy el Rey de… de… algo”.
¿Vivir en París te abrió la mente para hacer este tipo de covers?
No sé, creo que no. Cuando escribo canciones no pienso adónde quiero llegar, sino que me mando de una. Sólo me interesa el rock clásico, que es lo que escucho desde que era chico. Lo que escucho en París, en la calle o en los negocios, es música muy mala y aburrida… Está el Top 40 todo el tiempo. Y la verdad, trato de ignorarlo.
¿Aprendiste a hablar en francés?
No. Puedo leer y entender, pero es difícil para un estadounidense hablar en francés. Si tuviera más tiempo, me gustaría aprender francés y también griego, porque mi mujer es griega.
¿Qué se puede comer en tu restorán parisino, Black Calavados?
Nuestra comida fue cambiando desde que abrimos, pero para que entiendas, es como la comida chatarra, pero mejor: hacemos versiones muy, muy buenas de cosas como hamburguesas y fideos con queso. Pero también hay platos de Asia con pescado y algo de comida francesa.
¿Se escucha música ahí?
Sí, diría que es probablemente el único restorán en toda Francia donde podés escuchar rock & roll todo el tiempo. No tenemos ninguna noche tecno, y eso es parte del encanto, porque nuestra música no es muy popular allá. En París hay muchas bandas de rock francés e indie, pero nuestro rock no llega mucho.
Después de haber sobrevivido a dos bandas y de haber pasado por una clínica de desintoxicación, ¿ahora finalmente sos un bon vivant?
No sé bien que significa eso. Pero no, mi estilo de vida no cambió para nada en términos de lo que hago. No pienso que la cultura francesa me haya afectado de ninguna manera notoria.






