
"Resulta imposible complacer a todos"
Además de su espectáculo de tango, Nacha Guevara aspira a conducir un programa cultural en ATC
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Controvertida, talentosa, irreverente. Nacha Guevara sintetiza cortocircuitos. Durante los años 60 y 70 fue intérprete de la canción de protesta y uno de los exponentes de la transgresión del Instituto Di Tella y el café concert. Luego de su exilio volvió a Buenos Aires y, junto a Alberto Favero, dio cátedra de cómo hacer music hall en nuestro país.
Más tarde llegó el turno de las mil caras de Nacha:Nacha-Evita. Nacha- heavy tango . Nacha- new age . Nacha opinóloga en la TV, en "Memoria". Caras de una creadora controvertida que ahora, luego de coquetear con varios proyectos, desde la semana última está presentando "Nacha canta a Discépolo", en el Club del Vino.
Allí se realiza la entrevista. Llega con un puñado de comida para gatos porque hay un minino que esta marplatense se empeña en cuidar. "Pobre. ¿Qué va a pasar cuando yo deje el lugar?", se pregunta. Sin embargo, su energía está puesta en su espectáculo, que ha sido merecedor de buenas y malas críticas a la vez. Casi lógico, tratándose de Nacha Guevara o de Clotilde Acosta, su nombre real.
-¿Te afectan las malas críticas?
- Sí, pero el enojo me dura diez minutos. Es imposible complacer a todos y es imposible fastidiar a todos. Diría que es parte del juego. El problema es cuando están hechas con mala leche.
-¿Fastidiar y complacer es tu premisa de trabajo?
-Diría que sólo ahora he aceptado que el mundo es dual. Es imposible complacer a todos, te volverías loco. Este tipo de propuestas se hacen para los demás pero, profundamente, son para uno, responden a lo que uno desea. A veces coinciden con los deseos de los otros y otras, no. Pero nunca hice algo en lo que no creía. No me sale, no sé cómo hacerlo.
-A lo largo de este año figuraste en dos proyectos que no terminaron en buen término. De uno de ellos, "Las hijas de Caruso", que ibas a protagonizar con Valeria Lynch y Patricia Sosa, se dijo que no llegaste a un acuerdo por problemas económicos
-Nada de eso. Todas cobramos lo mismo y tenemos el mismo cartel. El problema es el libro. Siento que necesita más trabajo y Patricia Sosa, la autora, entiende que no. Ese es el punto. Sólo tenemos posturas distintas.
-También tenés previsto volver a la televisión.
-Tengo un proyecto lindo.
-¿Para hacer en ATC?
-En principio, sí, porque entendí que si había un canal dedicado a la cultura mi programa debía emitirse allí. Se llama "Talento argentino" y está destinado a difundir a todos los talentos. El ciclo estaría dedicado a todos aquellos que hacen algo bien: pintar, cantar, cocinar... El proyecto está dando vueltas pero entró en una maraña burocrática. Hasta políticamente serviría que ATCtenga un programa que apoye a la cultura nacional...
-¿Te interesa ayudar a ese proyecto desde un canal tan ligado al Gobierno?
-Eso no me interesa. Mi programa no es político y sí de política cultural. El talento está más allá de la política. Ojalá hubiera talento en la clase política actual...
Discepoliana
-Al inicio de la nota afirmaste que para gestar cualquier espectáculo debías conectarte con algo interno. ¿Cuál fue la conexión para "Nacha canta a Discépolo"?
-No sé. Esos procesos suelen no pasar por la mente. Cuando te viene una imagen interna sucede en un campo del silencio. Una vez estaba sentada allá (señala hacia el patio, el hábitat preferido del gatito)y se acercó uno de los dueños del lugar para proponerme que hiciera un espectáculo de tango. Lo dijo y se tuvo que ir porque alguien lo llamaba. Me quedé pensando y aparecieron en mi mente los tangos de Discépolo. En este primer acercamiento al tango tradicional, me gustó dedicarme a un autor y, sobre todo, a un autor como Discépolo. Un creador tan libre, tan valiente, tan comprometido, tan teatral...
-¿Reparar en Discépolo implica también retomar tu línea de cantante de protesta?
-Hay algo de eso. Cuando volví al país, luego del exilio, no quise quedarme en lo negativo, en la crítica. Aposté a algo más artístico y sin tanto compromiso contestatario. Pero desde hace un tiempo tengo sensaciones parecidas a cuando cantaba a fines de la década del 60 y principios del 70. Tomé algo de aquello. El problema es que hay algo nuestro que no quiere cambiar. Eso me enoja, me da rabia y me hace sentir parecida a aquellos tiempos.
-El espectáculo tiene un tono escéptico...
-Escéptico sí, pero no cínico.Cosas del fin de milenio...
-Si el siglo XXes un siglo problemático y febril, ¿cómo te imaginás el que viene?
-Dependerá de nosotros. De todas manera, la suerte ya está echada. Todo lo que estamos viviendo es el resultado de decisiones que hemos tomado. Vamos hacia un etapa muy deshumanizada. Si no hay un despertar de la conciencia, la cosa se complica.
-En la canción "Escándalo", con la que terminás el espectáculo, decís que todos somos adictos al escándalo. ¿Cuando estabas en "Memorias", junto a Chiche Gelblung, no te sentías parte del escándalo?
-¿Leíste bien la letra de la canción?
-La leí, no sé si bien.
-¿En qué persona está conjugado el tema?
-Tercera del plural: nosotros.
-¿Ves? No digo ni vos ni yo, digo todos...
-Pero yo apunto a la segunda persona del singular: vos.
-Cuando digo nosotros no es para tirar la pelota afuera. La responsabilidad es nuestra. Lo que estamos viviendo no es culpa sólo del Gobierno, de la prensa... Es de todos. Eso es lo más delicado. Y en ese todo no me excluyo. Tengo mi parte de responsabilidad, como todos. En el programa de Chiche, que tanto te preocupa, todo lo que dije lo hice desde el lugar más alto. Eso lo tengo mínimamente claro.
-Con este espectáculo volviste al tango después de una experiencia conflictiva, como fue "Heavy-tango". ¿Te resultó un peso?
-En relación con esa experiencia debería decir que la gente del tango me resultó mucho más abierta que los que no pertenecen a ese mundo. La apertura que tuvieron hacia aquello fue conmovedora. Lo que pasa es que en este país hay gente más papista que el Papa. "Heavy tango" tiró algunas puntas que luego fueron tomadas por muchos otros, aun por gente del rock. El problema es que acá la gente se encarga de dividir.
-En el show usás una frase de Discépolo que dice "soy un contrasentido perpetuo".
-Todos somos un contrasentido perpetuo si somos honestos.
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