Rinaldi, en la cumbre
1 minuto de lectura'
"Sin estridencias ´99", recital de Susana Rinaldi, acompañada por Juan Esteban Cuacci (piano), y Juan Carlos Cuacci (guitarra). Tangos de todas las épocas y textos de María Wernicke. Sonido: Luis Brozzoni. Luces: Miguel Morales. Dirección musical: Juan Carlos Cuacci. Libro y dirección general: Susana Rinaldi. Coordinación general: Adrián Oliver. En La Trastienda, Balcarce 460.
Nuestra opinión: Excelente
Por crecimiento humano y estético, Susana Rinaldi alcanza hoy cumbres en su vida de cantante.
La madurez, conseguida a golpes de inteligencia y sentimiento, le ha deparado esta simbiosis, esta síntesis, como una conquista personal en los dominios del arte popular.
Sus cúspides no son ni el do de pecho ni las vociferaciones tangueras. Atribuirle cantidades en lugar de calidades sería rebajarla a esa medianía -amasada en vulgaridades- con la que se ufana el tango cantado.
En esa gesta desafiante, Susana Rinaldi conjuga hoy, como pocos cantantes de tango, su natural don histriónico (que es de histriones el ingenio y el humor) con sus privilegiados atributos canoros.
Delicias de la media voz Nunca, como ahora, "Sin estridencias" cobra mayor sentido estético. Porque Susana desenvuelve su canto en la media voz, esa esquiva media voz que muy pocos cultivan porque consideran que el canto es competencia deportiva, prueba gimnástica, tour de force circense.
Con tales recursos puede Susana sumergirse en los meandros del tango para bucear en las profundidades poéticas de "Melodía de arrabal" y de "Sur"; para rescatar la doliente nostalgia del vals "Caserón de tejas"; para elaborar un ya incisivo ya gracioso retrato de época con "Quevachaché" y "Fea"; para hundirse en la emoción de "Malena" y "María".
Con tales armas canoras y de genio artístico está capacitada para rendir, con el tango "Uno", un soberbio homenaje a Mariano Mores; imbuirse de ternura para desgranar "Chiquilín de Bachín"; recorrer sus vísceras para transmitir la desolación de "Naranjo en flor" .
Susana Rinaldi ha plasmado un estilo inconfundible. En él caben las minuciosas y transparentes articulaciones de palabras y notas, los lerdos fraseos cargados de intención, los felices matices que enfatizan el sentido y el espíritu de cada letra, las amorosas explosiones de la emoción.
Quizá la cualidad que la muestra más intrínsecamente musical sea el impecable trazado de la melodía (tan descuidado por la mayoría de los cantantes de tango), con casi todas las rugosidades que puede abordar la voz en la canción popular. Escucharla es casi como percibir esos sagrados semitonos que sólo regalan instrumentos como el bandoneón, el piano y el violín.
Conquistas de la madurez Todo esto forma parte de las excelencias de esta Susana Rinaldi de nuestros días. Esas que trepa sostenida por el inspirado piano de Juan Esteban Cuacci, que sostiene y alienta el vuelo poético, y por la guitarra certera de Juan Carlos Cuacci. Tales excelencias son verdaderos trofeos que ha otorgado la madurez.
Susana Rinaldi ha cedido, una vez más, a la tentación de dialogar con el público, quizá como una oportuna descarga de su histrionismo. La palabra hablada no es ociosa porque enmarca, con anécdotas y reflexiones, el clima de cada canción. En su verborragia caben sabrosos textos de María Wernicke.
"Sin estridencias" es un paradigma tanguero digno de ser imitado por los nuevos cultores del tango. Por la unción, el respeto y el amor hacia nuestra música ciudadana.
Homenajes
Tras la presentación de "Sin estridencias", que ya está en venta, Susana Rinaldi se prepara para actuar el lunes próximo en el homenaje que se tributará a San Martín en Plaza de Mayo. También participará, el 24, en el homenaje que se le rendirá a Jorge Luis Borges en el Teatro San Martín, al cumplirse el centenario del nacimiento del poeta y escritor.





