Rinaldi y Ferrer, en el nombre de Astor
Reestrenan un Oratorio de 1971
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Pasaron once años de su muerte, pero Astor Piazzolla sigue sorprendiendo con nueva música. De entre sus múltiples manuscritos que no estaban en circulación, Horacio Ferrer conservaba los de "Pueblo Joven, oratorio de dos mundos" que escribieron juntos en París, en la primavera boreal de 1971, durante la estada de Astor en el atelier que el Mozarteum Argentino tiene en la Cité des Arts.
Pensada para recitante, voz femenina, solistas instrumentales, orquesta de cuerda y coros, se estrenó en forma incompleta, en la televisión alemana (Canal 2 de Sarbrüken, que había encargado la obra). En aquella oportunidad, en cuanto a lo musical, no se incluyeron las partes corales. En cuanto al texto, Ferrer cuenta, en diálogo con LA NACION, que tuvo que esperar 20 años hasta encontrarle la vuelta para llegar a la versión definitiva.
El oratorio fue reestrenado en 2000, en Jerusalén, luego se lo escuchó en Córdoba y, el viernes y domingo próximo llegará al Teatro Argentino de La Plata.
El propio Ferrer como recitante y Susana Rinaldi como la voz solista, estarán acompañados por Walter Ríos (bandoneón), Juan Alberto Pugliano (piano), José Luis Colzani (batería), Javier López del Carril (guitarra), más la orquesta y el coro estables del Argentino, con la dirección musical de Juan Carlos Cuacci.
Se trata de una de las obras de más largo aliento de Astor: alrededor de 50 minutos. Antes, se escuchará "Vida, muerte y resurrección de Pantaleón", un homenaje al bandoneonista escrito por Cuacci.
"Pueblo joven" narra la historia de dos pueblos, el argentino y uno paralelo, ideal, ubicado "a mil metros debajo del Río de la Plata".
Cuenta Ferrer que luego de la operita "María de Buenos Aires" estaban buscando realizar otra obra de gran extensión. El formato de oratorio -una sucesión de números con voz solista, recitante, partes instrumentales y sinfónico-corales- llegó, pero como consecuencia del argumento propuesto por Ferrer. "A mí me habían contado que la cordillera de los Andes era hueca. Había una pintura que remedaba la luz solar y una temperatura constante de veinte grados. Esta idea de un mundo paralelo, ideal, me pareció muy bella, y a mí se me ocurrió reubicarlo debajo del Río de la Plata."
Ferrer decidió que este mundo paralelo tuviera "un pueblo que era lo que nosotros deberíamos haber sido, conforme a nuestro origen. Sobre todo la riqueza intelectual y emocional rioplatense. Todo el mapa de canciones y danzas centralizadas finalmente en el carácter universal del tango".
Otra idea "fuerza" importante fue el de la inversión de la línea de la vida: "Este pueblo tiene una peculiaridad: nacen viejos y agonizan en la cuna. Así, tienen toda la experiencia junto con la plenitud física". Ferrer dividió la obra en dos partes: una primera con las memorias de los pueblos "de arriba" y otra con los mensajes de los de abajo, que se escuchan a través de un enorme caracol".
Saber esperar
Este mundo paralelo remitió al autor de "Balada para un loco" al mundo de los feidis, a la mitología celta y, claro, al estudio. "Me pasé 20 años investigando para poder consumar bien mi idea", asegura el poeta. "A veces las ideas tardan en llegar -confiesa-; con Astor, paseando por Versalles, vimos el monumento de Neptuno emergiendo de las aguas. "Acá está el final de nuestra obra", dijimos. Pero me di cuenta de que si bien podía ser un hecho físico, no era lo ideal. El final lo encontré el día en que apareció el tema de la clonación. Claro, cada uno de abajo era un clon de uno de arriba; parte de su alma estaría allí. Así, serían pueblos paralelos por completo. Me alegró haber esperado 20 años para terminar la obra. Si no, ya estaría grabada, congelada y la idea habría llegado después; algo terrible."
Rinaldi lo mira sorprendida y pide permiso para hacer ella una pregunta: "¿Esto les sucede a los autores? ¡Que frustración enorme para un autor que aparezca la idea cuando la obra ya se terminó y está cristalizada!"
Ferrer asiente y cuenta: "Todo en mi vida ha aparecido muy tardíamente. Y por eso aprendí, como buen geminiano, a esperar".
-A once años de la muerte de Piazzolla, ¿consideran que su música ya fue aceptada por el público, no sólo el extranjero, sino el argentino?
-Susana Rinaldi: - Para mí queda claro que la gente que genera polémica durante su vida, y muchas veces rechazo, son los destinados a perdurar. Por lo menos la historia de la literatura y la música cuentan eso.
-Horacio Ferrer: - Es algo superado aquí; hace más de diez años que murió Astor.
-S.R.: - De todas maneras, una cosa para no reiterar es que hubo una generación que se perdió de responderle a Piazzolla como él lo hubiera necesitado, no sólo lo hubiera querido. Salvando las enormes distancias, conmigo ha pasado lo mismo.
-¿Este oratorio "definitivo" tendrá en ustedes una versión de referencia?
- S.R.: - Yo me comprometí, cuando estudié la obra, a abrazar aquel momento en el que quería ser como Birgitt Nilsson: una cantante de cámara, no popular. Por eso me sirvió no escuchar la versión de Amelia (por Amelita Baltar, que la cantó en el ´71). La voz de ella es distinta de la mía, aunque en algún aspecto tenemos temperamentos similares. Ya pasaron más de treinta años y no sé si ella hubiese hecho la misma versión.
A dúo con Martirio
- A Susana Rinaldi el 2004 la espera con un comienzo tan agitado como interesante. Según cuenta, se pusieron de acuerdo con su colega española Martirio para hacer un espectáculo juntas. Ambas compartirán coplas y tangos, en una experiencia de cruce de géneros que despertó una expectativa tal que ya tiene garantizada una gira de dos meses por diversos puntos de España. El pianista Chano Domínguez, responsable del bellísimo sonido de "Coplas de madrugá", y el sobrino de la Tana, Juan Esteban Cuacci, están entre los probables integrantes del grupo que unirá musicalmente España con el Río de la Plata.





