Rock y boxeo

Una decena de canciones que relacionan al género con el pugilismo.
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11 de diciembre de 2009  • 18:38

"¡Alí, Boma ye!" ¿Hay un (super)hombre más carismático, más poderoso que una locomotora (o una guerra), que pego tan duro en la cultura popular y su deporte que Dios tuve que castigarlo, por resentido, con Parkinson? Obvio: Muhammad Alí. El mejor. El más grande. Siempre. Donde sea. ¿Un Top Ten de canciones sobre Alí? Nah, la música puede mucho, menos encerrar a esta bestia. La respuesta: un video donde Alí pelea contra los Fabulosos Cuatro (si, eso, tremendo) que merecía un Top Ten: cuando, en un rincón, la música, y en el otro, el boxeo.

1-"Eye of the Tiger" - Survivor

¿Quién carajo es Survivor? Che, más respeto: ¿Qué tema más simbólico de la proeza de pegar con la izquierda y apoyar la derecha, de meterse en los golpes en lugar de esquivarlos, del boxeo, que tanto, deporte cinematográfico como pocos? "El de Rocky" ¡Claro que el de Rocky! Monumento viviento del género deportivo, estampita de San Boxeador Sacrificado: toda una leyenda resumida en una cancioncita. El que tira piñas cuando lo escucha no tiene corazón, nervios ni oído.

2-"Piñas van, piñas vienen" - 2 minutos

El segundo puesto va para una de cabotaje, pero que, demonios, captura el músculo tensado como pocos. Es más, el punk de Mosca y demás valentinos es una de las pocas que no agarra al boxeo desde el lado trágico, del pobre tipo, y prefiere pasar lista a Grandes Valores del Arte de Tirar Piñas: "Víctor Galíndez, Carlos Monzón, Nicolino Loche, Horacio Acavallo". ¡Y encima el mismísimo Acavallo nos pide que bajemos los brazos!

3-"The Hurricane" - Bob Dylan

A Rubin Carter le hacen la cama. Venía para leyenda y le hicieron comer barrotes, le enchufaron un triple homicidio y paso gran parte de su vida preso. Claro, siempre hay revancha: la tuvo fuera del ring, judicialmente. Y la gran, pero grandísima victoria la tuvo, extraño para el box, por la boca. Por la de Dylan, por sus ganas ponerse en denuncia, porque conto la historia de Hurricane cuando nadie la sabía, porque, como siempre, el gran Bob sabe donde, como y con que demoler a canciones. Y es capaz de dejar libre a un huracán cada vez que lo hace.

4- "Boxers" - Morrissey

Es extraño: el rey de los chicos ostras, de los perdedores pop, habla de boxeadores, obviamente, con el rivete que le da su condición sexual. Y se las rebusca para que todo tenga un aire a tragedia, a tristeza, a mirar desde la lona una relación. Resignado, con el guante rojo colgando, desde el banquito de madera, Morrissey habla del que se deja noquear, por el que casi le contaron hasta diez y no se animo a quedarse ahí. Todo, hasta el box, es materia de tristeza infinita para el gran Mozzer.

5- The Hitter - Bruce Springteen

La más conmovedora canción de box de la historia de la humanidad, venga lo que venga después, haya lo que haya venido antes. El Jefe se calza la acústica, canta desde la primera persona de uno al que le rompieron la mandíbula justo cuando creía la iba a usar para comer caviar, y encima esa primera persona le habla a la vieja, desde la puerta, antes de entrar derrotado, cansado, vejado. Mapa de las tristezas más americanas posibles, El Jefe sigue su derrotero y le canta a su propia madre, que no puede reconocerle la cara: "No pido un beso ni una sonrisa / solo abrí la puerta y déjame tirarme un rato.". Derechazo al lagrimal.

6-"Boxing" - Ben Folds

Ben Folds nos toca un nervio, un que se parece bastante al amor. El maleducado de Folds se pone en la piel del Rey, de Ali, cuando Ali no sab{ia si dejar el boxeo o no. Toda la letra es la supuesta charla de Alí con Howard Cossel, leyenda de la narración deportiva y amigote de Clay. ¿Cómo hacer de ese supuesto sentimiento de estar perdido algo capaz de demostrar la épica del boxeo, en la voz de la más épica de sus maravillas? Orquestándola, cantándola desde el amor –que el papá de Ben Folds poseía por el deporte-, haciendo de ese amor de Alí, el amor de su padre, de una época, de cómo vemos boxeo, de cómo lo heredamos, de cómo lo que amamos nos salva. Aunque nos cague a piñas.

7- The Perfect Lovesong - The Divine Comedy

¿Una canción que se llama "La perfecta canción de amor" habla de boxeo? Ni por casualidad, esta gema de The Divine Comedy posee la metáfora más genuina y visceral para definir el amor, y, obviamente, responde a una imagen pugilística: en medio de una beachboytesca melodía (con base Beatles, como sostiene la misma letra), tira Neil Hannon a la que quiere sea el resto de su vida: "Como pesos pesados en el último round / nos abrazamos el uno al otro / así no nos caemos." ¿Hay alguna imagen que defina más las ganas de quedarse en pie y aguantar lo que sea que sea?

8- The Boxer - Simon and Garfunkel

La quintaesencia del la leyenda del "boxeador pobre que no la hace", esa que tanto le gusta al cine, que se convirtió en el refugio de la nobleza y los límites que supieron respirar los cowboys del Hollywood clásico. En esta balada post Mrs. Robinson, Simon y Garfunkel se ponen el trajecito del pobre tipejo que patea New York, al que lo fajan fuerte. Como si fuera un cuento de Dickens, pero con uno de los estribillos más pegadizos de la historia de las baladas.

9- Feather by Feather - Smog

"Es Alí vs. Clay / los dos dando con todo / Un campeón siempre pelea contra sí mismo." Tenía que ser un fanático del boxeo, el gran Bill Callahan, el único capaz de convertir a Alí, en al perfecta visión de esa guerra que uno tiene con uno mismo. A todos nos cuesta, para todos es una pelea, todos sentimos pluma a pluma. Pero solo Callahan puede hacernos subir a un ring ese sentimiento y encima, convertirse en un himno, una palmada en la espalda, nos dice "Sos un peleador" que nos hace creer podemos ganar.

10- Boxing Champ - Kaiser Chiefs

Acá viene la fácil, Kaiser Chiefs: usar las categorías del boxeo para hablar de la que no podemos siquiera ver contra las cuerdas, la que aun nos puede. "Vos eras un peso pesado y yo un mosca / No tenía una chance y me diste una paliza". Suena medio ñoño, pero esa balada le da entidad, vida, lona, al pobre pibe que pide le tiren la toalla. El boxeo es así: define al mundo. Y acá, esa pelea perdida lo hace sentir mejor, incluso cuando el tiempo ya paso. Pero, en realidad, ahí lo admite, mientras la lengua toca el lugar del diente caído, que no quería perder. Pero igual gracias.

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