En el Random de este viernes: el primer disco de la banda y la obligación de seguir durante todo el fin de semana largo
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Antes de salir, como todas las mañanas, vuelve a entornar la puerta, da dos pasos para atrás y mira si la llave del gas de la cocina está bien cerrada. Sabe que la cerró pero igual vuelve y mira. Si en una de esas causalidades improbables del destino, su machacado inconsciente le juega una mala pasada y olvida cumplir con esa figura imprescindible para sostener el equilibrio cósmico, vuelve, desde donde sea que esté. Vuelve y mira. Algo así le pasa también durante los minutos previos a irse a la cama, cada reverenda noche, y a pesar de tener la certeza de que la marca de la pasta dental se puede leer de izquierda a derecha, que el tubito no quedó cabeza abajo. Igual vuelve a prender la luz y lo confirma, como si temiera que alguna fuerza invisible, la cuadrilla de enanos traviesos organizados o su propio yo desdoblado quisieran hacerle una broma pesada. Intuye cierta normalidad en esos comportamientos insoportables, en la naturaleza de esas obsesiones compulsivas: los quiera o no, son necesarios para su salud mental, para permitir que el resto tenga al menos un mínimo de sentido. Como pasarse una noche entera mirando a Brian Eno. Como pasarse una noche entera mirando a Bryan Ferry y Roxy Music a principios de los 70.
Tres videos, un disco entero y una obligación: SEGUIR. Al menos a través de los tres primeros y todos los videos en vivo de la primera época, OK? Pásenla lindo.





