
Sábato, con aire de rock
En familia: dirigido por Mario Sábato, y con uno de sus hijos como actor, llega "Libre-mente" a la pantalla de América.
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Desde hace algo más de dos años, el director de cine Mario Sábato comparte su trabajo con el de psicólogo aficionado, consejero y gurú de un grupo de seis adolescentes que forman la banda de rock Ojalá y que desde el 12 de abril, por América, estrenarán protagonismo en la tira "Libre-mente", que se verá de lunes a viernes, a las 20, en el espacio que quedará libre con el final de "Margaritas" .
Para los precoces artistas del nuevo ciclo no parece trabajo fácil lidiar con extensas jornadas de grabación, y mucho menos si se tienen 13 años y un compromiso previamente establecido (como el de ir al colegio). Por eso, entre escena y escena algunos de los jóvenes músicos aprovechan el tiempo para hacer sus tareas.
Sin ninguna experiencia actoral previa, el grupo de adolescentes empezó a ensayar hace más de un año para contar una historia que se acerca mucho a la propia.
En la ficción, Juan Sábato (uno de los hijos de Mario y, por lo tanto, nieto de Ernesto Sabato), Karen Oliver, Solange Prat, Ernesto Cantero, Martín Rur y Rodrigo Gumi tienen una banda de rock y los conflictos que viven tienen que ver con su condición de músicos.
Sus problemas en el colegio, con sus padres y hasta con el dueño de la sala de ensayo, interpretado por Claudio Morgado, tendrán, no como fondo sino como complemento indispensable, a la música compuesta e interpretada por ellos mismos.
La idea original del programa fue del propio Mario Sábato, que, tan entusiasmado como sus hijos Juan y Guido (bajista y compositor respectivamente) con las posibilidades del grupo pensó esta trama que gira alrededor de ellos.
"El programa es su mundo, narra lo que le pasa a una banda de rock armada por chicos, una más entre las 10.000 que hay en la Argentina", explica Sábato, que se ocupa de la edición y la dirección del programa. En ese particular universo también existen los adultos: habrá padres, profesores y amigos interpretados por actores de vasta experiencia como Henny Trayles, Jorge Mayorano y Marina Skell, entre otros.
Frente a la larga trayectoria de los coprotagonistas, los noveles actores no parecen acobardarse. Casi en coro aseguran: " No somos actores, pero igual le buscamos la vuelta, lo hacemos a nuestra manera. Los personajes son como nosotros, están un poco exagerados, pero cuando actuamos somos espontáneos".
Además, ninguno de los protagonistas está convencido de la posibilidad de continuar su carrera actoral en el futuro. Las integrantes femeninas del elenco, Karen y Solange, piensan quizá en la comedia musical, pero del lado masculino el veredicto no deja lugar a dudas: "Actuamos en el programa por la música, queremos que la escuche más gente".
Con una ayudita de la TV
Con un disco grabado en forma independiente, los realizadores del programa y sus protagonistas apuestan a que, a fuerza de la difusión diaria que los temas de la banda tendrán por TV, alguna compañía discográfica crea oportuno, y no demasiado riesgoso a nivel comercial, editar su disco.
"Sería muy dificil que triunfen con su música sin el programa -afirma Mario Sábato durante un descanso de la grabación-. Para que tengan éxito en lo que les gusta deben hacer exactamente lo que les gusta, y por eso uno de los requisitos básicos cuando armamos el programa fue intentar que los chicos aparezcan lo menos producidos posible, tocan lo que les gusta y actúan como les sale, espontáneamente".
Mientras tanto, a un costado, sentados sobre las camas del decorado, los protagonistas se ocupan de repasar la letra, colaborar con la grabación de las escenas en las que no participan, sostener los micrófonos y pedir silencio.
Un bar, una sala de ensayo y varias habitaciones con el típico desorden adolescente son los diferentes ambientes en los que transcurrirá la historia de "Libre-mente", en cuyos preparativos el adulto Mario Sábato luce más inquieto que los jóvenes protagonistas. "Tengo nervios, insomnio, pesadillas. Se supone que yo debería estar habituado a esto, pero ellos están más tranquilos que yo", concluye.
"Tumultuoso y fascinante"
"Esto de tener un apellido ilustre y a la vez respetado, es más difícil para mí que para los chicos. Antes era el hijo de Ernesto Sabato, pero ahora soy también el padre de Guido y Juan. De cualquier manera, trabajar con mis hijos es tumultuoso y fascinante a la vez, no creo que haya muchos padres que compartan tanto con sus hijos como yo. A mí ese contacto cercano con ellos me hace mucho bien, a pesar de que ahora con el programa a veces nos peleamos un poco. Por suerte ellos y yo hacemos lo que nos gusta y estamos contentos con el trabajo, el resultado final ya es otra cosa." Textual de Mario Sábato.





