Sampleame que me gusta

La curiosa historia de dido, la chica del estribillo de “Stan”, el último hit de Eminem.
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1 de junio de 2001  

El problema es este: sos una cantautora medio culta, tenés debilidad por un estilo de canto etéreo y por una música que está a mitad de camino entre el trip-hop y el cd del festival femenino Lilith Fair. Editaste un álbum hace más de un año, pero, a pesar de salir de gira casi sin descanso y de obtener una leve repercusión entre el público, el disco apenas logró arañar el chart. Inclusive, todavía no fue editado en tu país natal. Una solución posible: hacé que alguien samplee tu música. Y que sea el artista de rap más controvertido del año. Y que incluya el sampleo en un tema acerca de un fan obsesivo que se quita la vida.

Este, en grandes rasgos, fue el secreto del éxito de Dido. El debut de la cantante británica, No Angel –una tenue colección de folk-electrónico que recuerda en algo a Beth Orton–, fue editado en junio de 1999 y recibió críticas positivas. El primer single, "Here With Me", fue creciendo lentamente y hasta resultó el tema principal de Roswell, la serie sobre extraterrestres de Warner Brothers. Pero fue recién cuando Eminem utilizó el estribillo del romántico y casi empalagoso "Thank You" en un tema mucho más siniestro, "Stan", que la gente empezó a tomar en cuenta a Dido.

–Es un poco extraño –admite la muchacha, de 28 años–. Por suerte, "Stan" me encanta; me parece brillante. Y "Thank You" es el tema que más me gusta de mi álbum. Quería hacer una canción bien simple y agradable; te diría, incluso, que la hice dulzona a propósito. Y me gusta que ahora puedas ver mi canción a través de esta otra delirante, obsesiva fantasía.

Dido Armstrong lleva ese nombre de pila gracias a su mamá, quien la bautizó así por la reina de La Eneida, el poema de Virgilio. Y el sendero que llevó a Dido al mundo del pop fue igualmente poco ortodoxo. Creció en un excéntrico hogar londinense. Su mamá escribía miles de poemas y los escondía, sin intentar publicarlos. (Dido descubrió dónde los ocultaba su mamá y, de cuando en cuando, en secreto, leía alguno. Lo único que desea decir acerca de su contenido es que eran "bastante escandalosos".) Su padre era un agente literario especializado en libros militares.

–Siempre había algún general extravagante dando vueltas por mi casa –recuerda Dido–. La televisión estaba prohibida, así que teníamos que fabricarnos nuestra propia diversión…

Para la joven Dido, "diversión" significaba horas practicando música clásica en su melódica.

–Cuando era chica era bastante rara –reconoce–. Llegaba de la escuela y me ponía a tocar música siete horas por noche. A mis padres no les entusiasmaba tanto, nunca me empujaron a aprender música. Fui yo la que, a los 5 años, decidí que quería tocar la melódica. En Inglaterra, la melódica es el instrumento que todos tocan en la escuela. Suena horrible; imagináte cien chicos desafinando al mismo tiempo. Pero yo me aprendí casi toda la música clásica que se compuso específicamente para ese instrumento.

Más tarde, Dido pasó al piano y al violín, antes de descubrir –a la tardía edad de 16 años– que los muchachos y los pubs podían ser, a veces, más interesantes que los libros y las partituras. "Pero me llamó la atención lo pronto que extrañé la música", dice. "Después de un año de no tocar demasiado, empecé a cantar."

Dido se convirtió en artista profesional cuando comenzó a grabar y salir de gira con Faithless, el grupo de hip-hop de Rollo, su hermano mayor. (Siempre inquieta, en esa época también trabajó como agente literaria mientras, por la noche, estudiaba Derecho.) Rollo produjo y cocompuso varias canciones de No Angel. La venta de su sello británico pospuso la edición del álbum por más de un año.

¿Lo que siguió? Un papel estelar como –sí, adivinaste– la novia de "Stan" en el video de ese tema. Y varios shows con Mr. Shady. Y, ahora, una ambiciosa gira por los Estados Unidos, que concluirá en agosto, con Travis como soporte.

–Cuando empecé mi carrera, yo era un bicho de estudio de grabación. Me encantaban todas las máquinas, inventar ruidos. Y la sola idea de salir a escena y desnudar mi alma frente al público me resultaba impensable. Los primeros seis meses que estuve de gira, no hablé. Subía al escenario, cantaba mis canciones y después me escapaba hacia camarines. Todos me decían: "¿Querida? Tal vez podrías quedarte un poquito más. La gente está aplaudiendo…". Y un día, hace como un año y medio, estaba en Los Angeles –recuerdo esa gira muy vívidamente– y por alguna razón empecé a hablar entre tema y tema. Y eso cambió todo. Creo que el show se hizo mucho más divertido, más relajado. Todos se preguntaban: "¿Qué pasó con Dido? ¡No puedo creer que esté hablando!". Y hoy amo esa hora y media que paso sobre el escenario. La gente me pregunta cómo superé aquello. Toda mi vida fue así: "Bueno, superálo. Seguí adelante".

Y con respecto a Eminem…

–Estoy orgullosa de formar parte de su trabajo –dice Dido–. Nunca pensé que se armaría tanto revuelo alrededor de mi álbum cuando me pidió permiso para samplearme. Yo le dije: "Sí, encantada", y después me olvidé del asunto. Lo cual es bastante estúpido de mi parte. –Se ríe, y agrega–: Ese interés de la prensa me tomó por sorpresa. Sin embargo, no canto "Thank You" de manera diferente porque lo haya sampleado Eminem. Al fin y al cabo, sigue siendo un tema inocente, aunque ahora se revele su costado obsesivo. Me gusta que ahora tenga un aspecto más oscuro.

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