
Pre-metal y blues pistero en la banda oriental
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En Montevideo, Santacruz es la banda que recoge el legado de Black Sabbath. Y no es esa una responsabilidad menor. Hablamos de "una asociación del pensamiento, una mente común" según se autodefinen estos cuatro cowboys de buena estatura, adecuada melena, bigotes y patillas necesarias.
EN EL CAMINO
Ellos son los creadores de una máquina de música automovilística para escuchar camino al desierto, con una bandera negra flameando desde el paragolpes. Esto no es stoner rock. La experienciaSantacruz se inscribe en una fórmula aceitada que tiene parte de su base en los ancestros genéricos del Río de la Plata (Pappo’s Blues en la Argentina, Días de Blues en Uruguay).
PAISAJES
Gran parte de sus canciones son marginales al formato clásico, música sin una estructura coherente, con las partes unidas de acuerdo con la precisión del inconsciente. "Somos el caos y nuestro orden", explica Luque, el hombre a cargo de la guitarra con forma de flecha. Música de imágenes kubrickianas, en que las letras amplifican el sonido: helicópteros, mujeres negras de pezones calientes y carreteras con grandes pájaros al acecho, sobrevolando infinitas hileras de antenas. Puppo, el bajista cafeinómano, simplifica el proceso: "En general [las letras] se escriben una vez que la música está lista, y el sonido proporciona los ruidos necesarios, las palabras no hacen más que describir el viaje". Viaje que es el paralelo material de constantes retiros espirituales de THC en casa de Fernández (el otro violero, de instrumentoblanco y postura Richards) en las afueras de la ciudad.
RESULTADO
Nuevo rock en progresión. Canciones-bestia, como una horda de elefantes bajo los efectos del ron haciendo temblar el área con los once tracks de Antenas, su disco debut (fecha de salida: 20 de diciembre) tocado en vivo, sin sampleos de ningún tipo. Su baterista, m.h. Ricco, aporta el costado más freak de la banda, haciéndose cargo de buena parte de los vocales. Algo así como un backman hemipléjico en constante lucha por alcanzar el micrófono: un desempeño extravagante de doble función que lo torna el vocalista-baterista con el alma más rockera del Uruguay. Es él quien sintetiza la intención musical de esta asociación telepática fundamentada en un concepto post Burroughs: "Por falta de escrúpulos podemos cortar y pegar por mero capricho o divertimento". Resultante: una banda formada por personajes de cómic, exaltados que hacen del rock su catalizador: el otro sexo.





