
Se estrena "Capriccio", de Richard Strauss
Es la última ópera del compositor
1 minuto de lectura'
Hoy se realizará el estreno sudamericano de "Capriccio", de Richard Strauss (1864-1949), última obra de su producción operística. Ambientada en las afueras de París en el siglo XVIII, la eterna disyuntiva estética en el drama musical sobre la superioridad de la palabra o de la música está reflejada en el dilema amoroso que tiene la Condesa Madeleine y sus pretendientes, el poeta Olivier y el músico Flamand.
Para el maestro Stefan Lano, al frente de la Orquesta Estable, será la segunda oportunidad de dirigir una obra del repertorio straussiano en el Teatro Colón luego de su versión de "Salomé" durante la temporada de 1999. La presentación escénica con régie del afamado artista alemán Wolfgang Weber, repuesta por Florencia Sanguinetti sobre una escenografía y vestuarios de Marcelo Salvioli, con iluminación de Rubén Conde. La coreografía estará a cargo de Yamil Ostrovsky.
El elenco, que ha recibido la práctica idiomática alemana de la cantante Rosmarie Kligenhagen, se integrará con Virginia Correa Dupuy, mezzosoprano argentina de destacada trayectoria en el personaje de la Condesa Madeleine, el barítono argentino Luciano Garay, formado en el Instituto Superior de Arte del Teatro Colón y en la Escuela de Altos Estudios de Música de Karlsruhe, encarnará al Conde, hermano de la Condesa; el compositor Flamand será personificado por Gabriel Renaud, tenor del elenco estable del teatro y, como el poeta Olivier, Hernán Iturralde, barítono argentino de importante carrera internacional. También participarán Sergio Gómez como La Roche, Alejandra Malvino en el papel de la actriz Clarion, Osvaldo Peroni, como Taupe, Mónica Philibert y Ricardo Casinelli, como dos cantantes italianos, entre otros artistas para personajes episódicos.
Considerada como su testamento artístico, "Capriccio" fue completada por un Richard Strauss de 77 años, muy lejano a sus éxitos de juventud de "Salomé" (1905) y "Elektra" (1909) y de su impresionante producción posterior con títulos que constituyen clásicos del repertorio germano.
La obra, estrenada en Munich el 28 de octubre de 1942, remite a su producción neoclásica al modo de "El caballero de la rosa" y "Arabella", pero con un estilo discursivo característico del compositor que exhibe una cuidada línea vocal y una orquestación detallista, heredera de una tradición clásico-romántica de raíz netamente germana.
Los protagonistas
Para ilustrar aspectos de la obra, LA NACION tuvo una charla telefónica con breves entrevistas con dos figuras del elenco.
"Es una obra maravillosa -dice Virginia Correa Dupuy en una muy rápida reflexión-. Muy particular, llena de meditaciones. Es como la vida del artista, y para nosotros, los que estamos en este mundo, es la música, las palabras, las intenciones, todo un universo que nos plantea la dualidad siempre presente, entonces es como un ejercicio metafísico, apasionante, irrepetible la dualidad de los humanos, tener alma y cuerpo, el hombre y la mujer para crear la vida y el sonido y las palabras. ¡Qué hermosas dualidades! ¿No es cierto?"
-¿Ese es tu pensamiento de la temática de "Capriccio" o de su estructura?
-Ocurre que en toda la obra se ve reflejada la dualidad de todo lo que nos rodea. Y es más, resulta apasionante descubrir la sustancia que emana de ella y pensar en los momentos trágicos de la historia de la civilización de esa época y en el ejercicio de abstracción que proponen los creadores y un Strauss de ochenta años, en su última creación, conmovedora, motivadora de reflexiones profundas. Me apasiona el solo pensar en el placer y honor que significa participar de esta creación.
-Noto que estás muy motivada para hacer el personaje de la Condesa. ¿Es así?
-No estoy segura de que Strauss haya pensado en un protagonista. Creo que él buscó un equilibrio en todo, porque esa abstracción y esa dualidad ponen de manifiesto la realidad del alma humana, el mundo interior de los seres humanos, y todo aquello que lo enaltece, el espíritu, la vida espiritual, la fe de la vida en la eternidad.
-¿Acaso tu personaje vive estos pensamientos?
-Acaso sí, porque ella, desde lo humano de mujer, reflexiona sobre lo dual de los sentimientos. Pero a mí, "Capriccio" me ha hecho meditar sobre la pequeñez de nuestra cotidianidad, el trabajar desde un lugar modesto como es hacer música, pero para servir a los seres grandes, los elegidos, los creadores. En el final de la ópera, ella confronta el tiempo, el alma humana y el espejo con su fuerza, las miradas, el interrogante, temas de Borges, y entonces uno se siente feliz y también recuerda cuando era muy chiquita y amaba la poesía, yo recitaba de memoria muchas poesías y aún hoy la sigo amando, pero llegaron la música y la dualidad, y ahora amo la combinación de ambas, es el mundo del lied, de la canción y de la lírica... ¡Qué más! ¡Si eso es todo!
Aquí se hizo una pausa, nos despedimos y casi de inmediato nos contactamos con el talentoso barítono Luciano Garay, que tendrá a su cargo el personaje del hermano de la Condesa Madelaine.
-¿Qué opinión te merece Richard Strauss?
-Es muy interesante. Me apasiona analizar el trabajo de los dos creadores, nada menos que el famoso Clemens Kraus con el texto y Richard Strauss como compositor de una música envolvente y maravillosa. Pero a mí me impresionan mucho el momento en que fue escrita y la capacidad de abstracción de los dos, porque la concibieron en medio de un tiempo tenebroso de la historia, y sin embargo se evadieron.
-Sí. Pero muchos compositores no usaron los temas de su propia realidad.
-Es cierto, pero ahí estaban la guerra, los campos de concentración, la destrucción como nunca se había imaginado.
-Y tu personaje ¿es complejo?
-No precisamente. Pero como todos, reclama un trabajo de actor muy importante. Desde el punto de vista vocal, la parte no es complicada en la faz técnica ni tampoco en lo referente a una tesitura incómoda, pero de todos modos hay un desafío que pasa por otra parte, cantar y decir con intencionalidad lo que se expresa en cada palabra, como ocurre cuando uno encara páginas vocales del mundo de la canción, en especial con Mahler.
-¿Hay despliegue de arias o de grandes escenas de conjunto?
-No. Strauss quiso y logró componer algo que no requiriera lucimiento vocal, sino más bien artistas que penetraran en un mundo teatral de gran naturalidad que resulta francamente apasionante.
-¿Y con relación a la discusión sobre la importancia de la música y la palabra en el teatro cantado?
-Lo que me resulta muy significativo es que Oliver, el compositor, dice: "En un solo acorde puedes vivir un mundo completo".
1- 2
El regreso de Torrente: el personaje machista y homofóbico al que algunos ven “simpático” y que una porción del electorado votaría para presidente
3Ricardo Montaner le tiró una toalla a Evangelina Anderson y ella enloqueció: el video del momento y la foto posterior
4En fotos: así fue el cumpleaños de la China Suárez en un yate con Mauro Icardi

