
Se suicidó Simons
El popular conductor y animador de televisión Leonardo Simons, de 49 años, se suicidó arrojándose al vacío desde el piso 13° de un edificio situado en el 1367 de la avenida Córdoba, en la zona de Tribunales. El trágico suceso tuvo lugar ayer, poco antes de las 10, cuando -según algunos testimonios- Simons, en medio de una fuerte crisis nerviosa, se encaramó al balcón del último piso del edificio en donde desde hace aproximadamente diez años posee una agencia productora de TV -Prodiartel SA-, al tiempo que anunciaba su propósito de matarse.
Su actitud provocó de inmediato la reacción de varias personas que rápidamente intentaron evitar que concretara su determinación, e incluso una de ellas logró inmovilizarlo unos segundos aferrándolo del jean que llevaba.
Sin embargo, tras gritar "¡No me salven"!, Simons aflojó su cinturón -por lo cual quien trataba de retenerlo se quedó con sus pantalones- y cayó en calzoncillos sobre el piso de un patio interior, después de golpear contra una pared.
Sobre las posibles causas de la tragedia, en el lugar se aludió a la "profunda depresión" que le provocaba a Simons la situación de su hermano, el ex juez Juan Carlos Wowe, procesado por el presunto delito de cohecho en perjuicio del periodista Bernardo Neustadt, compañero de Simons en Telefé, donde actualmente conducía el programa de entretenimientos "Ta te show".
También se conjeturaron otras causas para acentuar el estado depresivo del malogrado animador. Entre ellas se mencionó la decisión de una de sus hijas de radicarse en Miami y algunos problemas de salud, al parecer de carácter visual.
En Dolores, en tanto, Roberto Schlagel, secretario del juez federal Hernán Bernasconi, negó toda vinculación de Simons con la investigación sobre tráfico de drogas que tiene por principal protagonista al empresario Guillermo Cóppola.
El cuerpo fue trasladado al mediodía a la morgue judicial, y el doctor Ricardo Palucito, de la Unidad Médico Forense de la Policía Federal, sólo admitió que el cuerpo presentaba politraumatismos, pero que "lo demás lo dirá la autopsia. Por ahora, rige el secreto del sumario".
Final con tristeza para un hombre de sonrisa fácil
Trayectoria:Leonardo Simons se identificó en todo momento con programas de entretenimiento liviano y sin pretensiones.
"La primera sorprendida fui yo. No aprecié nada que me hiciera sospechar un final así. Leonardo era una persona reservada, pero también un ser humano estupendo, muy sensible y familiero. No lo puedo creer." Entrecortada por el llanto, Diana Maggi trataba ayer por la tarde, ante La Nación, de encontrar una explicación para la trágica muerte de Leonardo Simons.
Ni la actriz -que trabajó con él hasta el último sábado en "Ta te show"- ni los habituales compañeros de ruta del malogrado animador imaginaban un final así para un hombre que había recurrido siempre a la simpatía como principal herramienta de trabajo en TV, a lo largo del último cuarto de siglo.
Frente a la pantalla, el alto y rubio Simons era sinónimo de sonrisa fácil y optimismo a toda prueba. Tenía a su favor una capacidad natural para actuar frente a las cámaras y una clara conciencia de sus limitaciones. Así tuvo éxito y popularidad, pero jamás pudo salir de un modelo de programas de entretenimiento liviano, sazonados con premios o con preguntas y respuestas.
Toda la carrera de Simons tuvo ese signo, desde sus comienzos en Canal 13, a fines de los años 60, con "Feria de la alegría" y "La campana de cristal", hasta el final en Telefé con "Ta te show". Pero si hubo una camiseta a la que Simons entregó fidelidad, fue la de Canal 9, emisora a la que el estilo del malogrado animador le caía como anillo al dedo. Allí permaneció entre 1970 y 1991, primero con "Música en libertad" y después al frente de los programas ómnibus del fin de semana ("Sábados de la bondad", "Feliz domingo", "Finalísima").
En cámara, Simons jamás temió a los furcios o se avergonzó de su tendencia a hablar muy fuerte, tal vez templado por su trabajoso recorrido desde un hogar humilde en Villa Crespo -donde había nacido el 1° de septiembre de 1947- hasta ganar un lugar entre la farándula.
Detallista, prolijo en el vestir y en el comer, siempre preocupado por su imagen personal -se esforzaba por disimular desde algún estado depresivo hasta problemas visuales y una incipiente calvicie- y por evitar que trascendieran detalles de su vida privada, Simons estuvo casado con Silvana Di Lorenzo y Alicia Gorbato, pero vivía hasta ayer con su actual mujer, Ruth.
En su oficina quedaron ayer tres cartas. En el contenido de cada una de ellas tal vez esté la clave para explicar una decisión tan extrema, que sorprendió incluso a sus amigos más cercanos.






