
Secreta Buenos Aires
Una visita guiada y todas las novedades que ofrece la Manzana de las Luces
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Nuevos circuitos descubren los misterios guardados en el corazón histórico de la ciudad. Una invitación para pasar algunas horas entre los tesoros ocultos de la antigua aldea y conocer las actividades culturales que allí se desarrollan
Es importante aclarar al buen señor que se presente con toda el ansia de visitar los cimientos de una ciudad subterránea hasta sus más íntimos recovecos que esto no sucede: de los túneles del siglo XVIII de la Manzana de las Luces sólo se recorre una parte; es imposible hacerlo en su totalidad, pues el trazado original es irrecuperable por problemas de derrumbes, filtraciones de agua, construcción de cimientos para nuevos edificios o, simplemente, porque se cruzan caños. Hecha la aclaración, este mismo buen señor puede confiar en que disfrutará de un paseo por una Buenos Aires antigua, oculta, llena de misterios, y también por su historia, ya que las paredes de la Manzana, comprendida por las calles Perú, Moreno, Bolívar y Alsina, albergan historias como la de los jesuitas, su llegada y posterior expulsión, la Sala de Representantes, la primera casa de Protomedicato, la Facultad de Arquitectura, la sala Vicente Maza, los túneles...
Cuando este verano los lectores de periódicos se enteraron de que a sólo cien metros de la Plaza de Mayo los operarios que excavaban un viejo baldío se volvían arqueólogos de la Discovery Channel con el hallazgo de piezas de la Colonia, quedó en evidencia que el pasado no es tan pasado, y que la superficie de hoy descansa sobre raíces culturales dignas de ser tenidas en cuenta.
La presidenta del Instituto de Investigaciones Históricas de la Manzana de las Luces, Marcela Garrido, contó a Vialibre que, además de los cinco circuitos de visitas guiadas que ofrece la Manzana, se agregarán dos a partir de Semana Santa, que incluirán el recorrido en ómnibus de las iglesias del casco histórico de Buenos Aires, y "Cuatro siglos de historia", para turistas de habla inglesa, ambas con el auspicio del hotel InterContinental.
Además, se pondrá en marcha la exposición permanente e itinerante "Cuatro siglos de historia", que contará con gigantografías y textos trilingües (español, castellano e inglés), y se lanzará a la venta una nueva colección de libros la Manzana de las Luces en forma conjunta con la editorial Manrique Zago, a precios accesibles para estudiantes.
El mencionado instituto, que próximamente cumplirá 21 años, fue el responsable de la puesta en valor de los túneles y las distintas salas de la Manzana, así como de la investigación y posterior publicación de libros, folletos y láminas, el archivo fotográfico y documental, las visitas guiadas, los actos culturales y recordatorios de la Manzana.
Como si fuera ayer
Un pequeño grupo -diez personas- se dispone a escuchar las explicaciones de Mauricio Baridon, el sábado a la tarde, en la Manzana. Ex alumnos del Buenos Aires, estudiantes, señoras curiosas, algunos extranjeros. El guía conduce a los visitantes por los distintos salones, los cuales conservan partes de mampostería antigua que aún sobreviven a los embates del tiempo.
En 1661, los padres jesuitas se instalaron en el solar donde hoy se alza la Manzana de las Luces y comenzaron a levantar la iglesia de San Ignacio. El material utilizado en ese entonces fue el adobe, pero luego apareció el ladrillo, elemento revolucionario introducido por los misioneros. Casi todas las construcciones de adobe se deterioraron irremediablemente.
El templo es el más antiguo que conserva Buenos Aires, consagrado en 1734. A su lado, el Colegio Máximo o Grande respondía a las urgencias de la orden por educar y evangelizar a la población autóctona, otro de los pilares de su misión. Por muchas razones, los jesuitas fueron expulsados, en 1767, por Carlos III y las posesiones de éstos pasaron a ser administradas por la Junta de Temporalidades. Posteriormente, el colegio se reabrió con el nombre de Reales Estudios para recibir en el gobierno del virrey Vértiz el nombre de Real Colegio Convictorio de San Carlos. Allí se formaron muchos de los que luego participarían de la Revolución de Mayo de 1810. Ya en 1863 pasó a llamarse Colegio Nacional de Buenos Aires, en la presidencia de Bartolomé Mitre, y a comienzos del siglo fue trasladado a su ubicación actual, en las esquinas de Moreno y Bolívar.
Preguntas mediante, el guía continúa con su discurso que incluye una infinidad de datos históricos de sorprendente precisión. Sin titubeos, conduce al grupo por los distintos salones.
Sala Vicente Maza
Un olor viejo se instala sin pedir permiso. Olor de viejas quimeras, humedad de Buenos Aires que acompaña y corrompe todo lo que toca. El grupo ingresa en una de las dos "casa redituantes" o de alquiler conservadas en la actualidad. El salón Virreinal posee una araña de 1893 y sobre ese sector vieron luz la Imprenta de los Niños Expósitos y la Biblioteca Pública, de la mano de Mariano Moreno. En el área de Perú y Alsina también nacieron, en el gobierno de Martín Rodríguez -1820-1824-, la Universidad de Buenos Aires, el Banco de Descuentos y el Museo de Ciencias Naturales, hoy emplazado en el parque del Centenario.
En el discurso del guía se adivina una Buenos Aires que quiso ser y no fue. Por medio de partidas de dinero que se destinaban para una cosa y luego no alcanzaban, deseos truncados como el de las casas redituantes, y otras instituciones que perecieron en el intento de ser.
La sala Vicente Maza conserva la puerta de madera por la que ingresaron los asesinos a sueldo que lo mataron, en 1839, así como sus paredes del siglo XVIII y su techo original. Originariamente fue la cocina de una de las casas redituantes, y en 1821 se la adaptó para convertirse en la Sala de la Presidencia de la Legislatura de la Provincia de Buenos Aires. Se dice que cuando ingresaron sus verdugos él se encontraba firmando su renuncia al cargo de presidente de la Legislatura, debido a la participación de su hijo en una conspiración organizada contra Juan Manuel de Rosas durante su segundo gobierno. No se sabe si lo mandó matar el Restaurador, amigos de su hijo, conspiradores... nunca se aclaró el crimen. Los miembros del Instituto de Investigaciones Históricas de la Manzana de las Luces Doctor Jorge E. Garrido decidieron rescatar el nombre de este prócer para las generaciones futuras", aclara el estudio "400 años de historia". Atravesando la sala, los visitantes ingresan en una especie de anfiteatro remozado: la Sala de Representantes. En 1820 surge la institución que en 1821 tiene sede propia, pues antes sesionaba en el Cabildo. Las personas eligen sentarse en alguno de los lugares donde una vez se escuchó la voz de los distintos gobernadores, mientras el guía se explaya sobre la distribución de las autoridades en la sala. En el podio -una suerte de escenario al cual se accedía directamente desde amplios sillones y con atril para sostener sus papeles- se ubican el presidente y sus secretarios; en los palcos bajos, los embajadores, gobernadores de provincia, miembros del gobierno, de la jerarquía eclesiástica o del ejército.
De 1893 a 1931 funcionó allí el Concejo Deliberante de la Ciudad de Buenos Aires, y por último se convirtió en el salón de Actos de la Facultad de Arquitectura hasta su clausura.
Los túneles
Finalmente, el plato fuerte. Aunque por lo anteriormente referido se puede apreciar que los túneles son lo más misterioso y recóndito, pero no lo más interesante. El grupo sale del edificio y se adentra en el otro, donde se encuentra el patio lindante con el fondo de la iglesia: el Patio de la Procuraduría de las Misiones. Allí se desarrollaba la actividad económica de la orden, dada por el arribo de productos elaborados de distintas misiones en el resto del país y su fiscalización a cargo del padre procurador. También en ese lugar funcionó la vieja botica de los padres cuyos productos gozaban de muy buena reputación en la sociedad porteña de esa época. Todavía hoy pueden verse los arcos de 1730, mandados a construir por el virrey Vértiz una vez expulsados los jesuitas. Ese sector albergaría posteriormente a la Junta de Temporalidades -organismo encargado de administrar los bienes dejados por la orden- y el Tribunal del Protomedicato, el cual se encargaba de controlar el ejercicio de la medicina antes de la creación de la facultad.
Una escalera de metal permite descender hacia el lugar donde los pasadizos subterráneos se bifurcan; éstos presentan paredes de una superficie rugosa, siendo los más antiguos de la ciudad. Por medio de un tratamiento especial a los muros, este pequeño tramo fue habilitado al público a fin de que se puedan conocer y rescatar los sitios históricos. Se cree que el descenso original se realizaba mediante cuerdas; en la actualidad esa parte se ve facilitada para la tranquilidad de los, en general, poco atléticos interesados.
Desde el lugar donde los senderos se bifurcan, los túneles parten hacia los distintos puntos cardinales, excavados directamente en la tosca. Se presume que constituían una verdadera red, que unía distintos lugares de lo que hoy se denomina microcentro, tales como la casa del virrey Del Pino, las iglesias, y posteriormente el Nacional de Buenos Aires. Para algunos historiadores se trató de un tejido subterráneo que permitía el contrabando de esclavos y otras mercaderías; para otros, de una estructura para la defensa y protección de la población frente a posibles ataques de potencias extranjeras o de los indios. Esta última teoría se sustenta en el uso que se hizo de los mismos durante las Invasiones Inglesas. "Cuenta Miguel Cané que la palabra ratearse tuvo sus orígenes en los túneles del colegio, donde los alumnos huían de las clases a codearse con los simpáticos animalitos", refirió el guía.
En la actualidad se visitan los tramos de Este a Oeste, de la iglesia de San Ignacio a la calle Perú, de aquí se desprende un ramal secundario con dirección sur hacia la calle Perú esquina Moreno. Algunos se encuentran cerrados con rejas e iluminados.
A esta altura, quizás el hecho de no poder caminar los laberintos a pie provoque una ligera tristeza. Pero el poder evocador del relato transforma los caminos en pasadizos secretos, y la narración se pierde en recuerdos de sangre, tiza y pizarrón.
Qué, cómo, cuándo, dónde
La Manzana de las Luces ofrece visitas guiadas a su solar histórico situado en Perú 272. Se pueden recorrer distintos circuitos, sólo hay que elegir el horario adecuado, llegar 20 minutos antes y abonar una entrada de $ 3,50.
- Los circuitos principales son:
CIRCUITO B: iglesia de San Ignacio, Procuraduría de las Misiones y túneles del siglo XVII. Sábados y domingos, a las 17.30.
CIRCUITO C: Sala de Representantes de Buenos Aires y túneles del siglo XVIII. Sábados, a las 16.30.
CIRCUITO D: fachada primitiva de la Universidad de Buenos Aires, Colegio Nacional de Buenos Aires y túneles del siglo XVIII. De lunes a viernes, por pedido por el 342-6979.
CIRCUITO E: casas virreinales de la época del virrey Vértiz y túneles del siglo XVIII. Domingos, a las 16.30.
CIRCUITO F: Buenos Aires de ayer; ómnibus que recorren los barrios históricos de Montserrat y San Telmo, los domingos, a las 17.30 y 18.30 en forma gratuita para aquellos que hayan realizado alguna de las visitas guiadas de la Manzana.
- A partir de mayo se sumarán dos nuevos circuitos y un material impreso realizados gracias al aporte del hotel InterContinental. Estos serán: el circuito A, las iglesias del casco histórico de Buenos Aires, recorrido en ómnibus climatizados con guía por la Catedral Metropolitana, las iglesias de La Merced y de San Ignacio, la basílica de Nuestra Señora del Rosario y el convento de Santo Domingo. La basílica de San Francisco y la capilla de San Roque. También se visitarán las iglesias de Montserrat, de San Juan Bautista y de Nuestra Señora de Belén. El circuito G es exclusivo para turistas de habla inglesa.
- Dentro de dos meses se pondrá en marcha la exposición "Manzana de las Luces: cuatro siglos de historia", que contará con gigantografías y textos trilingües de gran impacto visual.
- Los nuevos horarios, que regirán a partir de mayo, serán los siguientes: los sábados, a las 15, se efectuará el circuito D, que continuará en el Aula Magna del Colegio Nacional de Buenos Aires con el Coro de Música de Cámara de esa misma institución, a las 16.15.
- En el mismo día, a las 16.30, se realiza el circuito C. Los domingos, a las 15, se efectuará el circuito A; a las 16, el circuito E y F; y a las 17, el circuito B y nuevamente el F.
- Es para tener en cuenta que todos los viernes, a las 15, se realizarán los recorridos en forma rotativa y gratuita.
- Se realiza en forma frecuente una visita guiada a la Manzana con la representación teatral de una de estas obras: "Juvenilia", de Miguel Cané, "Cristo de nuevo crucificado", de Niko Kazantzakis o "La Pasión según Lorca". Por pedido de colegios e instituciones, llamar por el 799-6724. El valor de la entrada es de $ 5,50 para los adultos y $ 5 para los niños.
- En el patio de la Manzana funciona un bar que está abierto los días de actividad. Hay café, bebidas, sándwiches y facturas en un marco muy colonial. Un desayuno promedio sale $ 2.
- En forma gratuita se brinda orientación psicológica (licenciada María José Suay) y asesoramiento jurídico, a cargo de la doctora María de las Mercedes Tino.




