Por qué Legión es el más original y atípico relato de superhéroes

La serie basada en personajes de Marvel es divisiva: algunos la considerarán magistral, compleja y visualmente deslumbrante; para otros, será sólo un disparate de exuberancia gratuita, difícil de seguir y sin una compensación que justifique el esfuerzo
Hernán Ferreirós
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24 de marzo de 2017  

Dan Stevens en Legión
Dan Stevens en Legión Crédito: FX

Legión / Creada por: Noah Hawley / Protagonizada por: Dan Stevens, Jean Smart, Aubrey Plaza / Emite: FX, los jueves, a las 22 / Nuestra opinión: muy buena

Esto es así: la inventiva visual de Tim Burton si estuviera obsesionado con el futurismo retro de los 70, el tono maníaco del Terry Gilliam más desbocado y la narrativa fracturada del Alain Resnais de El año pasado en Marienbad o Providence, todo pasado por la percepción de un esquizofrénico para contar la historia del origen de un superhéroe (con poderes telekinéticos que pueden reconfigurar la realidad), en la que no se pueden descontar coreografías al estilo Bollywood (al son de "Pauvre Lola", de Serge Gainsbourg, en el primer episodio) o la repentina conversión de la narración en una película expresionista de los años 20 ¿Ya dije que hay un personaje (interpretado por Jermaine Clement, de Flight of the Conchords) que vive dentro de un cubito de hielo?

Este caos, esta locura, es apenas un atisbo de lo que ofrece cualquier episodio de Legión, el más original y atípico relato de superhéroes en cualquier medio y el programa televisivo con mayor imaginación visual que se recuerde.

Avance de la serie Legion

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En general, las obras que apuestan al vale todo, a la combinación ilimitada de elementos dispares, tienden a la autoindulgencia, al exhibicionismo, al surrealismo hueco y al desequilibrio entre la explosión de la forma y la modestia del contenido. Legión no es por completo ajena a estos vicios, pero sus excesos tienen muchas justificaciones.

En primer lugar, es un viaje psíquico al interior de la mente de un mutante desequilibrado, David Haller, aka Legión (Dan Stevens, de Downton Abbey). Luego, los creadores del personaje, el guionista Chris Claremont y, en especial, el extraordinario dibujante Bill Sienkiewicz, tomaron un camino similar: cuando surgió este título, a mediados de 1985 en las páginas de New Mutants, Legión no se parecía a nada. La ilustración expresionista, totalmente separada del realismo que era la prescripción del cómic de superhéroes, hacía pensar en la historieta de autor europea antes que en un título derivado de los X-Men. Esta serie, creada por Noah Hawley ( Fargo), hace por las adaptaciones de Marvel a la TV lo que Sienkiewicz hizo hace 30 años por el cómic de superhéroes. Ya era hora.

Como cualquier cosa que se corre de la norma, Legión será divisiva: algunos la considerarán magistral, una excursión a un caleidoscopio televisivo que se pregunta cuál de todos los reflejos desencajados que nos muestra es lo que llamamos realidad; para otros, será sólo un disparate de exuberancia gratuita, difícil de seguir y sin una compensación que justifique el esfuerzo, más allá del magnetismo pasajero que pueda ejercer su forma.

Corresponde decir que Legión sufre uno de los males de nuestra época, provocado por el éxito de Netflix y la realización orientada al binge-watching, pero que parece afectar a los relatos seriales que se entregan del modo tradicional: en muchas de las series recientes, en especial las adaptaciones de Marvel producidas por Netflix, la narración se vuelve pantanosa, los plot points llegan a paso de tortuga y el relato se condena a ser reiterativo, en el intento permanente de retrasar cada pieza de información importante hasta el final de los tres o cuatro episodios clave.

Netflix hizo que todos empezaran a pensar en una serie como una película de trece horas en vez de como trece películas de una hora. En consecuencia, ahora llamamos "temporada" al conjunto de información y puntos de giro que antes llamábamos "episodio". Legión tiene sólo ocho capítulos, pero sufre de este mal, aunque su forma de rompecabezas, su continua exploración de la percepción y la memoria y, sobre todo, su incontenible inventiva sonora y óptica hacen que lo sobrelleve de modo mucho más orgánico que sus parientes lejanos, las otras series.

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