En su tercera temporada, True Detective volvió a ser True Detective

Carmen Ejogo y Mahershala Ali en la tercera temporada de True Detective
Carmen Ejogo y Mahershala Ali en la tercera temporada de True Detective Crédito: HBO
Hernán Ferreirós
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14 de enero de 2019  • 17:00

True Detective. Creador: Nic Pizzolatto. Elenco: Mahershala Alí, Stephen Dorff, Carmen Ejogo, Scott McNairy. Disponible en: HBO, los domingos, a las 23, además de HBO Go y Flow. Nuestra opinión: muy buena.

A más de tres años del final de su fallida segunda temporada, True Detective regresó a HBO . Aunque a la temporada inicial no le faltaron críticas (un final frustrante, personajes femeninos que apenas alcanzaban a ser víctimas o prostitutas, hasta se habló de plagio) no se puede dudar de que fue un triunfo para todos los involucrados, al punto de que convirtió en personalidades destacadas de la industria a su guionista y creador Nic Pizzolatto y al director Cary Joji Fukunaga, al tiempo que relanzó las carreras de sus estrellas Matthew McConaughey y Woody Harrelson , que interpretaban a los detectives Rust Cohle y Marty Hart. También generó un ejercito de fanáticos que seguían cada nueva revelación y la debatían incansablemente en decenas de foros.

La segunda temporada fue uno de los eventos más esperados de la televisión reciente. Pero Pizzolatto, obedeciendo al plan original de construir una antología, es decir, que cada ciclo presente una historia y personajes distintos, cambió tantas cosas que logró decepcionar a todos (acaso como una respuesta irascible y caprichosa a sus críticos eliminó todo lo que le había sido cuestionado). Es loable que haya desistido de convertir su creación en una fórmula, pero en esa transformación también barrió con todos los rasgos singulares de la serie y no supo encontrar otros equivalentes. El neo-noir californiano protagonizado por Rachel McAdams que entregó a su fans no era parte del cautivante mundo de la primera temporada, sino que parecía una parodia involuntaria y poco inspirada de su grandilocuencia y oscuridad, sin humor, ni personajes que preservaran algún rasgo redentorio. Aunque, como Netflix, HBO no depende de ratings sino del pago de sus suscriptores, estos episodios fueron tan mal recibidos que se supuso que serían el final de la serie.

True Detective temporada 3

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Sin embargo, True Detective volvió a la pantalla y, esta vez, se puede reportar que sí es True Detective. Nuevamente, una pareja de detectives investiga un crimen, en este caso la desaparición de dos hermanos en las montañas de Ozark, que se desarrolla en tres ejes temporales: 1980, 1990 y 2015. Los saltos entre épocas no solo sirven para tomar distancia de la supuesta falta de sofisticación de un relato lineal (aunque el racconto del caso policial es bastante lineal de todos modos) sino que también le otorgan otra densidad al misterio: de entrada sabemos que se empieza a tirar de un ovillo que no tiene un final a la vista. Como siempre, Pizzolatto (aquí con la ayuda del veterano guionista David Milch, de Policía de Nueva York y Deadwood) y el realizador indie Jeremy Saulnier ( Green Room) nos presenta un mundo percudido por el mal, en el que las instituciones son placebos cuando no cómplices del horror que subyace en todo y solo la determinación de unos pocos individuos permite, a veces, alcanzar si no retribución o justicia, al menos algún tipo de clausura.

El detective Wayne "Purple Haze" Hays ( Mahershala Ali ), ex combatiente de Vietnam que "rastrea jabalíes en su tiempo libre", es taciturno, reflexivo y sombrío, tal como era Rust Cohle (aunque sin lo monólogos acerca del nihilismo y el sin sentido de la existencia) mientras que el más prosaico Roland West (Stephen Dorff) es el Marty Hart de esta temporada.

El relato se apoya más en la historia de Hays y en su vínculo con su esposa, autora de una novela de "true crime" basada en el caso que investiga el detective y quien tiene un rol (como para demostrar que en este mundo viril las mujeres no son solo muñecas de carne) en su resolución. No aparecen ahora parrafadas sobre la naturaleza del tiempo o la angustia del hombre ante la muerte de Dios, pero sí una reflexión acerca de la identidad y la memoria, dado que, en la línea temporal del presente, Hays sufre lagunas que no sólo le hacen preguntarse cuánto queda de sí en la persona que olvida sino también cuánto conoce realmente del crimen que lo persiguió toda su vida.

Esta vez no hay puesto en juego un elemento fantástico como eran las alusiones al horror cósmico de Lovecraft en el ciclo original y, en consecuencia, el misterio, aunque se desgrana de modo tan lento y ampuloso como de costumbre, no tiene el mismo atractivo. Pizzolatto, sin embargo, logró volver al mundo que había abandonado y este nuevo True Detective es todo lo que los fans esperaban para la segunda temporada.

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