
“La música me circula por la cabeza y a veces es mi enemiga. Me desvela.”
1 minuto de lectura'
Hablar con serj tankian, de System of a Down, es un poco como leer una tarjeta de la suerte: uno no termina de saber si lo que está oyendo es profundamente confuso o confusamente profundo, como en el caso de las frases "Una emoción es una experiencia transitoria" o "Pensar puede ser peligroso".
La banda de Los Angeles salió a la ruta con Slipknot y Mudvayne para mostrar los temas de su extrañísimo trabajo nuevo, Toxicity, sucesor del debut de 1998. Ritmos ondulantes, particulares estructuras musicales, floreos de banjo y cítara… Toxicity no se parece a nada dentro del hard rock contemporáneo. Por agresivo y amenazante que sea ese sonido, en persona el simpático Tankian (33 años) exuda una tranquilidad de monje zen. Si bien en las canciones suele gruñir y vociferar con aparente rabia, insiste en que no está tan enojado como se lo escucha. "Lo que hago es llevar la comunicación a su punto máximo", dice.
En "Toxicity" hay una canción en contra de las condenas mínimas obligatorias para los delitos relacionados con drogas, y también hay un tema que habla de la compasión por Charles Manson. ¿Dirías que System es una banda politizada?
No entiendo por qué tenemos que ser una única cosa. Si de un lado de esta lámpara escribo: "La ciudad es demasiado densa. Da miedo", es un enunciado social. Y de este otro lado escribo: "Qué increíble". Y aquí dice: "Tengo hambre". Y por aquí: "Epa, qué día magnífico". Bueno, ahí tenemos cuatro cosas distintas. Lo que estamos haciendo es girar la lámpara. ¿Tengo que interpretar que es todo político porque el primer enunciado era político?
¿Pero disfrutás de revolver el avispero?
Si como grupo aludimos a una injusticia y alguien se entera de que existe, sin duda es una linda sensación.
Cuando oís tus canciones después de terminadas, ¿te sentís desconectado de ellas?
Puedo conectarme con una canción y también estar desconectado. Y en general me gusta estar desconectado de una canción cuando ya la terminé, para que no me desvele.
¿Por qué te iba a desvelar?
Porque, desde chico, la música me circula por la cabeza y a veces es mi peor enemiga. Me desvela. Se mueve haciendo curvas.
¿Creés que tu música refleja quién sos?
No creo que nada refleje fielmente quién soy. Todo aquello que uno hace es parte de quién es, y aun así uno no sabe quién es. Apenas lo sospecha.
¿Quién pensás que sos?
No pienso. "Pienso, luego existo": ése es el peor error que se puede cometer. Porque hay muchos animales que no piensan de la manera en que nosotros consideramos que se piensa, y sin embargo son. Y ahora mismo, si estuviera por venir un terremoto, lo sabrían antes que uno.
¿Cuál es la idea más equivocada que pueden tener de vos los que te escuchan?
Que estoy enojado. No estoy enojado. Cuando bailás alrededor de una fogata y estallás en un frenesí de espíritu y de vida y entonces les gritás a los dioses para que oigan tu espíritu, eso no es enojo.
¿Te importa mucho que a la gente le guste lo que hacés?
No. En absoluto.
¿Y si sólo cincuenta personas compraran tu próximo disco?
Excelente. Así me libraría de mi contrato discográfico y podría dedicarme a otras cosas. Sería genial. Obviamente, teniendo en cuenta cómo es el mundo, el éxito está tildado de positivo –el éxito financiero– y eso tiene claras ventajas. Pero, en última instancia, tenés que hacer lo que llevás dentro: lo que es tu arte, lo que es tu pasión, lo que es tu esencia. El resto se arroja al viento. Si el viento lo lleva a muchos oídos, perfecto. ¿Y si no? Perfecto, también.
¿Sos religioso?
Es una pregunta difícil de responder. No voy a la iglesia, por lo general. Entro en iglesias si son lugares tranquilos y me transmiten una onda que me hace bien. Me gusta ir a cualquier lado, sea una iglesia, una caverna o un banco de plaza. Creo en el espíritu que recorre todas las cosas. ¿Eso quiere decir que soy religioso?
No sé. No te conozco tanto.
Eh, yo tampoco digo que me conozco tan bien (risas). Yo nada más trabajo aquí.




